#LópezObrador celebra con Amaury Pérez el #26Julio en homenaje a #Cuba

#Música #DiadelaRebeldia #México

Foto: tomada de PL

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, celebró hoy el 69 aniversario de la Rebeldía Nacional de Cuba en su conferencia de prensa diaria, a la cual invitó al cantautor Amaury Pérez.

El mandatario dijo que hoy es un día especial en homenaje a los cubanos, al pueblo de José Martí, con el cantautor Amaury Pérez, quien “va a cantar una, dos o si se puede tres canciones”.

Les aseguro, agregó, que la vamos a pasar muy bien, todos los que ven la «mañanera», pues es un día especial dedicado a los cubanos, reiteró al anunciar el breve concierto musical del artista de la isla.

Luego de las intervenciones programadas sobre temas de salud y cultura, López Obrador presentó a Amaury en un diálogo de amigos íntimos.

Dijo que, «como todos sabemos. hay una relación de amistad entre los pueblos de Cuba y México, y Amaury, como otros cantautores cubanos de la nueva trova, que son todos nuestros amigos (expresión que generó aplausos de los periodistas) está de visita en México y aprovechamos para invitarlo a esta mañanera».

Queremos, expresó, que hable lo que le salga de su cabeza y corazón y nos cante porque la vida es alegría también.

El cantante respondió que sería breve porque estaba medio afónico, pero sobre todo porque estaba muy emocionado, agradeció su invitación y la extendió al gabinete, de cuyos miembros dijo conocer mucho a algunos.

Quiero aprovechar, dijo, para agradecer al presidente López Obrador y su gabinete la solidaridad, valentía y generosidad de estar al lado de Cuba apoyándonos, comprendiéndonos, abriéndose de manera inteligente y enérgica, y yo como pueblo -que sí puedo hablarlo así- lo respeto y admiro mucho.

López Obrador respondió al agradecimiento y aprovechó para solicitarle una canción.

Recordó que México es un precursor del estado laico y aquí estamos en el Palacio Presidencial que en sí mismo significa la libertad religiosa y también para los no creyentes y los libres pensadores.

Le pidió interpretara la plegaria a la Virgen de la Caridad del cobre, que tiene que ver con la cultura de esa nación y de otras de la región.

La Virgen de la Caridad del cobre, explicó a los periodistas, es la patrona de Cuba, y como se trata de una acotación o magnificación de la Virgen María quería hoy extenderla a la Virgen de Guadalupe, la patrona de México.

El concierto lo cerró con una canción muy conocida en México y toda América Latina, Hacerte Venir, con la cual pidió al altísimo que proteja a todos, y dijo que esa obra es una confesión de uno de los días más felices de su vida.
 

El #Moncada «en enlace continuo que va tejiendo la patria en el alma»

#Salud #26deJulio #AsaltoalCuartelMoncada #DiadelaRebeldiaNacional #Cuba

La Isla tiene en cada corazón un Moncada; y se salva así, con actitud inmune a consignas huecas

Puerto Ayacucho, Venezuela.–«Ahora nuestro Moncada es aquí», dijo alguien, cuando la tragedia trocó en bruma el verdor intenso de la selva en Maroa, y, hundidas en el dolor, las juveniles miradas de la Isla en estos predios se hicieron paisaje triste; se había inmolado uno de los suyos, en el acto de salvar una vida infantil.

Veintinueve años tenía el héroe de esta historia; artemiseño, y enfermero de profesión. En Venezuela llevaba algo más de un mes; su quijotesco viaje empezó –¡vaya simbolismo!– en el mismo sitio que 69 años atrás vio partir a los moncadistas.

Damián Fonseca Marlutica se sumó al asalto de amor, que, lanzado por Fidel y Chávez en suelo bolivariano hace casi dos décadas, tiene por escenario a la amazonía, donde hace siglos la indiferencia levantó muros contra la vida indígena; un cuartel que merece asalto.

Se desplazaba un día entre el hogar y la residencia el joven, y en las corrientes del Amazonas,  advirtió a la pequeña indefensa, camino a la muerte; fue por ella y la devolvió a la orilla. Despótica la corriente, obró contra él, y extraviado el cuerpo entre el agua furiosa, recaló más abajo sin vida. Trágica, pero hermosa la victoria de adrián; la niña vive, y de otra manera él, agregándole razones a una martiana sentencia: «la muerte» da lecciones y ejemplos (…) de esos enlaces continuos se va tejiendo el alma de la patria».

Ese tejido tiene un eslabón en Adrián. Nació del ejemplo, cuarenta años después de asaltadas las fortalezas de oprobio, en Santiago de Cuba y Bayamo, suceso del que la Isla aprendería su más importante lección: si la causa es justa, y consecuentes los defensores, aparentes derrotas acabarán en victorias. Fidel, cerebro y alma de aquellas acciones lo tenía claro en la embestida contra el Moncada.

«Podrán vencer dentro de unas horas, o ser vencidos», arengó el joven abogado, en la Granjita Siboney, antes de salir; «pero (…) de todas maneras el movimiento triunfará. (…) Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba».

Semanas después del descalabro militar, consecuencia de los azares y del extravío de un grupo de asaltantes en la Ciudad Heroica, asesinados decenas de moncadistas, perseguidos algunos, prisioneros los otros, el propio líder del movimiento, con tesis irresistibles empezaba a revertir la derrota. El viraje fue, de acusado en acusador.

En las condenas de hasta 25 años de cárcel, que recayó sobre Fidel y sus compañeros, alguien tal vez presagiaba el final. Pero, ideales y principios en ristre, los Jóvenes del Centenario y su jefe, rejas adentro hicieron una Prisión Fecunda, y con respaldado popular, 18 meses más tarde, de nuevo estaban en libertad.

Desde entonces a la Revolución no le han faltado tretas, venidas de un monstruo que la odia, la persigue y la hiere, sin que haya podido alcanzar sus propósitos; frente a él se empina siempre la lección del Moncada; «llevábamos en nuestras almas un sueño revolucionario y ningún propósito de resignarnos a los factores adversos», insistiría el Comandante en Jefe.

De aquel ejemplo brotó el «aquí no se rinde nadie», tras la adversidad de Alegría de Pío. De él nació la Voluntad Hidráulica contra mortales inundaciones, cuando un terrible huracán dejó desolado al país.

Inspirado en esa resurrección se hizo respetar el tableteo de fusiles patrios, en Girón, el Escambray, Etiopía y las selvas de Angola. Es el mismo espíritu de quienes, desde el Henry Reeve, enaltecen la medicina cubana, con estocadas al ébola, el cólera o la COVID-19, en Italia, Perú, Paquistán, África o Suramérica. 

¿Acaso no fue un Moncada el joven Cardoso Villavicencio, bunker moral frente la tortura y la soledad, en una cárcel de África? ¿Tendrían referente mayor Los Cinco, para, erguidos resistir la prisión estadounidense, hasta su regreso triunfal?

Moncada fue la proeza de los científicos, cuando algunos pregonaban el funeral del socialismo cubano en el remolino de una crisis pandémica, con brutal cinismo agravada por arribistas medidas, que les cortaron el paso a cuantos fármacos, insumos médicos o alimentos intentaban arribar a la Isla.

Disparando Abdala, Soberanas, Mambisa, se levantó Cuba otra vez, triunfal y esperanzadora; en sus bulbos, «humedad de amor bravío», igual navega el amanecer de la Santa Ana.

Frente a las duras encrucijadas de hoy, cuando uno ve el sudor en rostros noveles y experimentados, que desafían las embestidas térmicas de una caldera, en Felton o cualquier central del país; cuando se sabe de similares faenas en otros sitios, vuelve con la certeza, la esperanza de al fin y a tiempo ver desplegado ese mismo paisaje, en disímiles frentes. Cuba lo espera; lo necesita. La Isla tiene en cada corazón un Moncada; y se salva así, con actitud inmune a consignas huecas.

Esa sería la versión más útil, el enlace continuo que la patria teje con hechos, inspirada en los Moncadistas, y validada en sus hijos, por jóvenes como Adrián en su triunfo doloroso y hermoso, cuando con su vida salvó una inocencia indígena en el Amazonas venezolano

Un manojo de puntos suspensivos

#26deJulio #Cuba #AsaltoalCuartelMoncada #DiadelaRebeldiaNacional

Así quedó el cuerpo de Raúl Gómez García, tras las brutales torturas a las que fue sometido. Foto: Archivo de la familia

Léenos cada día tu poema al combate, porque la Revolución sigue siendo también una obra inconclusa

No sufras. No pienses. Acaso un poema más. Un poema de amor con puntos suspensivos… Tu cuerpo de 24 años yace adolorido, destrozado en estas mazmorras, solo se escuchan los gritos de los torturadores, ecos de golpes y de dolor en el fondo del cuartel Moncada. Tu encía ensangrentada, la que has mostrado hace un instante a Melba y a Yeyé: «Miren lo que me han hecho», ya lo sabes, no volverá a lucir aquella sonrisa de ángel, la de la última foto, la del traje claro, de cara al sol de la esperanza. Duerme, duérmete, muchacho bueno.

No lo sabes ahora, Raúl Gómez García. Tu última foto te la harán después, dentro de aquella caja, madera de urgencia, donde los esbirros meterán tu cuerpo sin vida. Horrible maquillaje, una camisa nueva sobre un torso masacrado, «muerto en combate», acuñarán a la prensa.

De sonrisas y sobresaltos viviste estos últimos años. Tú mismo lo escribiste aquella madrugada del 2 de junio de 1952, cuando explicabas tus ausencias a Lilliam Llerena, aquel amor de tormenta y ojos azules, aquella joven actriz que te llevó a conocer, y a escribir después, «la sinfonía sentida en lo hondo del sexo».

Mi Querida Lilliam:

(…) Estos días «de prisa» no son un martirio… son un sendero. Evitarlo, sería perdernos en la bruma de la tarde sin hallar objetivo primordial. Nadie quiere evitarlo…, ni tú, ni yo…

 Estoy pasando estos días con humo de holocausto en las entrañas y con fiebre de fe entre las pupilas. Veo venir un cielo azul-rojizo a la Patria que siento… pero veo también un porvenir seguro para el hijo de hoy.  Siento que las fuerzas del mal están triunfando… pero estoy seguro que no vencerán más. El sacrificio no es inútil, aunque tal vez sea intangible. ¡Pobre del hombre que no sepa construir…, alzar…, sembrar..! ¡Está vacío! Prefiero estar muerto a estar vacío de ideal. Prefiero «verme muerto a verme vil» (…)

¡Sublime torbellino del amor!! Te necesito sí. Mentiría si no te lo dijera. Necesito tenerte entretejida en las fibras de esperanza que retiene mi ser… necesito volver a buscarte para darte un «buen beso» y decirte con él todo lo que tengo para ti de quieto, dulce, melancólico y triste. Reír contigo es para mí reír. Reír yo solo es para mí: llorar!!

(…) Créeme. Si la lucha ante el sol me endurece la voz para ti, si la fiebre de tener un mañana me devora mi Hoy… si la esperanza de vivir en calma me consume en el torrente intranquilo… Tú eres mi Hoy y mi mañana… mi calma… mi última y más distinguida meta…: mi Felicidad!!

Sabes que estoy triste por ti… estoy contento de mí… Ponme contento de ti dejándome saber que quieres hacerme feliz.

Te quiere:

 Tu Raúl.

¡Qué estilo el tuyo, el de los puntos suspensivos y los signos de admiración por doquier! Y así en toda tu obra, la poética, la periodística, la revolucionaria. Nos dabas a propósito el chance –o el reto– de completar cada idea inconclusa. Sonríe, poeta enamorado.

Es la misma sonrisa de la noche del 22 de julio del 53, una sonrisa con puntos suspensivos. Ibas a salir con tu hermana y Edita, la bella profesora, la sobrina del poeta José Angel Buesa, la última de tus musas. De pronto, tocaron a la puerta y tú mismo fuiste a abrir. Chucho Montané apareció en la entrada. «Ahí está Fidel –te dijo bajito–, quiere hablar contigo». Esa noche fue Chucho, tu amigo y perfecto caballero, quien acompañó a las muchachas a aquella fiesta, que, definitivamente, cambiaste por un jolgorio mucho más trascendental.

Fidel te dio entonces la penúltima tarea, porque él sabía que solo tú podías escribir los sentimientos y los anhelos de la Generación del Centenario. Ya lo habías demostrado en Son los mismos y El Acusador. Y volviste a sonreír con la felicidad del agradecido. En el Movimiento no eras jefe de nada, pero eras el mejor soldado de las ideas, por eso Fidel te preservó para aquella misión única, la redacción del documento más urgente de su época, el que pasaría a la historia como el Manifiesto del Moncada.

Quedaban muy pocas horas para la acción. El apartamento de 25 y o era el puesto de mando, un hervidero de muchachos y muchachas que pasaban y recibían tareas. Muchos te recordarían después, tecleando y tecleando en aquella maquinita, cuartilla tras cuartilla, decenas de ellas, del alma directamente al papel, y regalando a todos tu sonrisa enfebrecida.

Pocos lo saben: fuiste también la única persona que salió el 24 de julio en el auto con Fidel y su chofer desde La Habana. El Jefe del Movimiento, al tanto de cada detalle de los preparativos para el asalto a la historia, reservó las tres horas de viaje hasta Santa Clara para leer y discutir contigo hasta la última coma de lo que habías escrito. Y seguramente volviste a sonreír, porque aquel genio estaba preocupado por la parte más trascendente del plan: comunicar al pueblo el porqué, en nombre de Martí, ustedes, los locos más cuerdos del mundo, estaban dispuestos a jugarse la vida.

«Por defender esos derechos, por levantar esa bandera, por conquistar esa idea, en tierra tiene puestas las rodillas la juventud presente, juventud del centenario, pináculo histórico de la Revolución Cubana…».

Y el poema, ¿cuándo lo escribiste, Raúl Gómez? ¿Cuándo pensabas terminarlo? Se sabe que cambiaste tres veces de carro. Fidel debía entrar a una gestión en Santa Clara y tú seguirías recto hasta Santiago. En el parador de Manacas se hizo aquel trasbordo; y kilómetros más adelante el otro, porque hubo discusión en uno de los autos y debiste sustituir en su asiento al más enardecido de los dos contrincantes. Cosas de jóvenes. Detalles que luego se supieron.

Lo cierto es que la mayoría de tus nuevos acompañantes recordaban perfectamente cómo leíste a todos aquel himno de combate que habías compuesto. Algunos te escucharon recitarlo también durante las últimas horas en Siboney. ¡Ya estamos en combate! Era suficiente para asegurarte un lugar en la historia.

Pero la historia es traicionera. Hay detalles que se te pierden en medio de tanto ajetreo. Fidel había concebido que Luis Conte Agüero, el afamado comentarista, «la voz más alta de Oriente», era quien debía leer el Manifiesto a la Nación, mientras se producían los asaltos a los cuarteles de Santiago y Bayamo. Se conocían, Fidel lo consideraba un amigo, que no rehusaría colaborar en apoyo a la acción.

Pero aquella noche del 25 de julio, cuando el líder del Movimiento y su segundo, Abel Santamaría, a riesgo de sus vidas, dejaron la Granjita Siboney, para ir a buscarlo personalmente a su casa en Santiago, se enteraron de que el señor pico de oro llevaba dos días en La Habana, desde donde continuaba transmitiendo como si estuviese en la cadena oriental. ¿Engaño, traición, miedo?

«No te preocupes –le dijo Fidel a Pedro Trigo, quien los acompañó en el peligroso trayecto–. Yo temía que esto podía suceder, por eso me puse de acuerdo con Gómez García, y él está debidamente preparado».

Es obvio que en Siboney Fidel te dio aquella última misión. ¿Acaso no fuiste un excelente director, editorialista y locutor de radio en tu Güines natal? Pues serías tú quien leería al pueblo el Manifiesto a la Nación, y por eso te ibas al asalto con el grupo que tomaría primero el Hospital Civil y luego la Cadena Oriental de Radio: ¡el grupo de los que debían vivir! Sin proponértelo, te habías convertido en el hombre clave del plan b: la toma de la emisora. De seguro, en medio de la tensión, volviste a sonreír.

Y partiste al combate. Ya en el hospital, una enfermera te recuerda hablando, arengando a todos mientras disparabas con tu fusil, hasta la última bala. ¿Sonreías? Apuesto a que sí.

Después vino lo demás… La incertidumbre, la desesperación, las hordas entrando enfurecidas al hospital. Y luego los gritos, los primeros golpes, tu sangre, tus dientes, tu sonrisa machacada por el odio y la impotencia de estas pobres bestias…

Ya no se escucha nada, ya todo se nubla… 

Ey, Gómez García: no estás muriendo esta tarde de 1953. Estás naciendo en el mismo instante cuando tu corazón enamorado deja de latir. Tu futuro acaba de comenzar.

¡Sonríe, poeta y periodista de la gesta heroica de los jóvenes del Centenario! Cinco años, cinco meses y cinco días después de este 26 de julio, Fidel va a entrar victorioso en La Habana. La Revolución está hecha, tu sangre no se derramó en vano.

Sigue sonriendo. Disfruta el futuro que soñaste. Tu nombre y tus ideas están en las escuelas, en las nuevas bibliotecas por todo el país, en el cariño de los niños, en el recuerdo agradecido de millones de cubanos.

Sonríe, eterno joven. Tu viejita, Virginia, fue venerada como la gran luchadora que fue. Los pioneros iban a verla a la casa y ella les contaba siempre de ti, con aquella firmeza de espíritu y la bondad en su mirada. Ni Fidel, ni Haydée, ni Melba dejaron nunca de ocuparse de ella. Murió tranquila, feliz a los 98 años. Y dejó para la historia aquella frase que tu sobrino Jorge convirtió luego en canción: «El 26 es el día más alegre de la historia».

Han pasado 69 años. No dejes de sonreír. Te necesitamos como aquella noche cuando te buscó Fidel. Léenos cada día tu poema al combate, porque la Revolución sigue siendo también una obra inconclusa. Con un manojo de puntos suspensivos.

Realizarán en #México marcha por #DíadelaRebeldíaNacional de #Cuba

#26deJulio #RevolucionCubana

Mañana tendrá lugar en Ciudad de México una marcha por el aniversario 69 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes encabezado por Fidel Castro que dio inicio a la Revolución Cubana.
 
La manifestación, que saldrá desde el hemiciclo a Benito Juárez en la Alameda Central en el centro histórico, hasta frente a la embajada de Estados Unidos en Paseo de la Reforma, es convocada y organizada por el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba y el apoyo de numerosas organizaciones amigas.

En la convocatoria se recuerda que el 26 de julio de 1953 la historia de Nuestra América cambió para siempre.

Con el asalto a los dos cuarteles, Cuba dio comienzo a la lucha por su definitiva independencia, concretada en enero de 1959 y desde entonces, pese a todas las adversidades, ha logrado concebir un proyecto avanzado de justicia social.

Cuba y su Revolución, expresa, han demostrado en este tiempo los logros de su proyecto social, evidenciados en estos tiempos de emergencia sanitaria: centenares de médicos cubanos, integrantes de la Brigada Henry Reeve, asistieron a diferentes naciones a superar los estragos de la Covid-19.

Añade que las vacunas Abdala, Soberana 02 y Soberana Plus, han sido sobresalientes en sus resultados de alta efectividad contra la enfermedad. Cuba ha sido el único país que cuenta con toda su población infantil inmunizada.

Un contingente de médicos está por arribar a México, como antes en 2007, 2017 y 2020, para que muchos pueblos olvidados puedan ejercer su derecho a la salud digna. Por esto y más es que Cuba sigue forjando un faro de esperanza que ilumina a la humanidad, señala la convocatoria.

Denuncia que, en medio de esta situación, Cuba enfrenta el genocida bloqueo económico impuesto por Estados Unidos por más de 60 años, reforzado desde la administración de Donald Trump, y principal obstáculo para su desarrollo y criminal arma que busca rendir por hambre y carencias al pueblo de la isla.

Aunado a esto, se incrementan los ataques de la contrarrevolución buscando por todos los medios la desestabilización y provocar un estallido social, denuncia el movimiento.

En México, recuerda, el 26 de julio ha sido la fecha clave en el calendario de la izquierda nacional para mostrar la solidaridad y unidad en torno a la causa de Cuba y su Revolución.

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Este 2022, el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba, convoca a las organizaciones políticas, movimientos sociales, sindicatos, partidos políticos, activistas y a todas las mujeres y hombres dignos que realizan acciones de solidaridad con la isla.

Por otra parte, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Complejo Cultural Los Pinos, anunció para mañana un concierto del cantautor cubano Amaury Pérez el cual se realizará a las 16:00 horas locales en el Helipuerto de esa antigua residencia presidencial en el Bosque de Chapultepec.