LA #AHS CELEBRARÁ LA JORNADA CAMINAR CON LOS HÉROES

Del 29 al 31 de julio, la organización de vanguardia de la juventud artística cubana, la AHS, celebrará la XXI edición de la Jornada Caminar con los Héroes, donde homenajeará el aniversario 68 de las acciones del 26 de julio de 1953. A propósito de la fecha, esa institución publicó en Twitter: «El #26deJuliode1953, año del centenario de #JoséMartí, un grupo de jóvenes liderados por #FidelCastro, protagonizaron el asalto a los cuarteles #Moncada y #CarlosManueldeCéspedes con el objetivo de desencadenar la lucha armada contra la dictadura d Fulgencio Batista. #SomosCuba».

Rechazan ofensas en #Miami al Apóstol de #Cuba #José Martí(+Foto)

Washington, 1 jun (Prensa Latina) Las ofensas al Héroe Nacional de Cuba, José Martí, proferidas en la sureña ciudad estadounidense de Miami, son hoy motivo de indignación dentro de la comunidad cubana en el país norteño.
El activista cubanoamericano Carlos Lazo, coordinador principal del proyecto solidario Puentes de Amor, contó a Prensa Latina que el pasado domingo luego de colocar una ofrenda floral ante un monumento al Apóstol, un pequeño grupo de personas que estaban cerca destruyó el tributo.

Después de pisotear la ofrenda floral a Martí se tiraron fotos en el monumento con consignas de odio y carteles de apoyo al expresidente Donald Trump, comentó Lazo.

Según el activista, ningún cubano digno, más allá de ideologías, puede estar de acuerdo con dicha actitud y aseguró que ese grupo se opone a la reapertura de los servicios consulares de Washington en La Habana, al programa de reunificación familiar y al envío de remesas a la isla.

Aseveró que quienes mancillan y pisotean a Martí destruyendo las flores y ensuciando el monumento con un cartel de Trump son los mismos que quieren más sanciones para la familia cubana.

Más claro no podía ser, de un lado los que mancillan al Apóstol y quieren ahogar a nuestro pueblo y, de otro, quienes aman, esos que más allá de ideologías respetamos a Martí y queremos puentes de amor, expresó.

El pasado domingo, en Miami, Florida, como en otras 70 ciudades del mundo, cientos de personas exigieron al presidente estadounidense, Joe Biden, que levante el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la isla caribeña hace seis décadas.

Para el 20 de junio el coordinador de Puentes de Amor convocó a otra caravana mundial contra las sanciones unilaterales de Washington, cuyo peso principal cae sobre las familias cubanas.

Más adelante, el 23 de junio, Cuba presentará ante la Asamblea General de la ONU la resolución que cada año pide ante la comunidad internacional el fin del bloqueo, una votación pospuesta en 2020 debido a la pandemia de Covid-19.

En el debate más reciente de una moción en ONU contra esta medida punitiva, en noviembre del 2019, el texto obtuvo el respaldo de 187 de los 192 países miembros.

El presidente estadounidense, Joe Biden, el secretario de Estado, Antony Blinken y otros integrantes de la administración, han reiterado que Cuba no es un tema prioritario para su gobierno, y mantienen intactas las 243 medidas punitivas impuestas por el anterior jefe de la Casa Blanca.

Para #JoséMartí

“El primer pensamiento este 19 de Mayo, 126 años después de su caída en combate y de su testamento político: impedir a tiempo, “con la independencia de Cuba”, la expansión del imperio sobre las tierras de América. #SomosCuba #SomosContinuidad”

Miguel Diaz Canel.

Piedras del río como tributo en #Cuba a #JoséMartí

La Habana, 19 may (Prensa Latina) Piedra en mano llegué al punto exacto donde murió hace hoy 126 años el Apóstol de Cuba, José Martí, y allí recordé la teoría absurda del suicidio, el mito del caballo y la trascendencia del último combate.
La piedra era del río Contramaestre, ubicado a metros del obelisco-monumento que se yergue en el lugar donde el delegado del Partido Revolucionario Cubano perdió la vida, en la actual provincia de Granma (oriente).

En 1896 el general en jefe del Ejército Libertador, Máximo Gómez, convidó a los cubanos a homenajear a Martí depositando allí una roca de ese afluente y por eso hasta ahí llegué con la mía.

De hecho, el primer monumento en esa zona dedicado a la memoria del Héroe Nacional lo construyeron de manera rústica con sus piedras los integrantes del destacamento al mando de Gómez.

La historiografía de la isla recoge esta y otras cuestiones sobre los días previos y sucesivos a la muerte del más universal de todos los cubanos.

Aunque existen versiones sobre la caída en combate del Apóstol, especialistas coinciden en señalar la obra Dos Ríos: a caballo y con el sol en la frente, del historiador cubano Rolando Rodríguez, como la más completa aproximación a aquel hecho.

Según el texto, ese 19 de mayo en el campamento de Vuelta Grande, Martí, Gómez y el mayor general Bartolomé Masó pasaron revista y arengaron a las tropas.

Luego del almuerzo, un teniente avisó sobre disparos en dirección a la zona de Dos Ríos, el General en Jefe ordenó montar a caballo, a cuatro kilómetros de allí comenzó la acción y un Gómez preocupado dijo ‘Hágase usted atrás, Martí, no es ahora este su puesto’.

De acuerdo con Rodríguez, el delegado se aproximó al escenario del combate y en compañía del subteniente Angel de la Guardia cargó a galope contra las líneas españolas desde una posición que los convirtió en blanco perfecto de la avanzada contraria, oculta en la hierba.

Tres balas le alcanzaron en el cuello, pecho y muslo, según historiadores, lo más probable es que haya muerto en ese momento y no ultimado por otra persona, como sugiere una versión.

Su acompañante, herido en el suelo, pudo ponerse a salvo pero le fue imposible rescatar el cuerpo, bajo la intensidad de los disparos, y este quedó en poder de los españoles.

Martí vestía casi por completo de negro, era un objetivo fácil en aquel escenario; no obstante, sugerir un posible suicidio solo evidencia el desconocimiento sobre el carácter del entonces mayor general, señaló Rodríguez.

Otros testimonios alegaron que el caballo del Apóstol era brioso, incontrolable, asustadizo y pudo desbocarse, sin embargo en el libro Dos Ríos… se desmontó esa hipótesis al referir que el delegado no era un jinete inexperto.

A propósito, el caballo Baconao sobrevivió al combate y Gómez pidió que lo cuidaran en una finca sin que nadie más lo montara, por respeto a su antiguo dueño.

En diálogo con Prensa Latina, el historiador Luis Fidel Acosta destacó la trascendencia de la muerte del Apóstol para la guerra de independencia de 1895.

‘Al morir Martí, única persona en el campo insurrecto que tenía una idea de revolución entendida como una transformación profunda de la realidad colonial cubana, esa propuesta radical desaparece’, comentó.

En opinión de Acosta, eso conllevó, por ejemplo, a que la Asamblea Constituyente de Jimaguayú (1895) no lograra el equilibrio defendido por el Apóstol entre el mando civil y el militar.

Según el experto, esto después incidió en un ‘secuestro de la revolución’ por parte de intelectuales que participaron en la guerra y desconocieron los sectores más populares, tesis también defendida por los historiadores Francisco Pérez Guzmán y Antonio Pitaluga.

José Martí murió 39 días después de desembarcar en la isla para participar en una guerra que él mismo organizó desde Estados Unidos.

Sus restos se encuentran en el cementerio Santa Ifigenia de la provincia oriental de Santiago de Cuba, donde también están los del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes y los del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro.

‘Cuando me toque caer todas las penas de la vida me parecerán sol y miel’, ante esa frase martiana escrita en bronce deposité mi piedra de río y allí quedó junto a otras cientos de rocas, flores blancas y una bandera cubana que custodian actualmente el obelisco.

El #1odeMayo y la misión de los trabajadores en el mundo

……“A la felicidad del obrero se va por la felicidad de la patria; al obrero feliz se va por la patria feliz”

Wilkie Delgado Correa* – Cubainformación.- “¿Temblar porque me han vencido aquellos a quienes hubiera yo querido vencer? Este mundo no me parece justo; y yo he batallado, y batallo ahora con morir, para crear un mundo justo”

Cada año llega el 1o  de Mayo con su simbolismo omnipresente. A pesar de las arremetidas de los capitalistas con su denominador común de la expropiación de las riquezas colectivas, la explotación rampante o disimulada de las mayorías, la predominancia hasta ahora de los estados capitalistas con sus diversos matices desde los reinados hasta las consabidas democracias representativas, está ahí, parte dialéctica de un dipolo socio-político en confrontación histórica, la clase de los trabajadores, con sus luchas en permanente altibajos, afirmada en las ciudades y campos, y formando las riquezas y el patrimonio imperecedero de todas las sociedades.

Resultan visionarias y paradigmáticas para cualquier nación la frase de José Martí, de que “a la felicidad del obrero se va por la felicidad de la patria, y al obrero feliz se va por la patria feliz”. Si es así para cualquier país, la expresión puede extrapolarse también al mundo, ya cansado de tanta esclavitud ostentosa o disimulada practicada contra la inmensa mayoría de los habitantes.

Incluso en las circunstancias actuales de la pandemia de la Covid-19, desafiando las condiciones adversas en lo económico y sanitario, llegan las noticias de las protestas y huelgas de los trabajadores para manifestar sus reivindicaciones diversas frente a intereses empresariales o gubernamentales, representando a los sectores mayoritarios de los pueblos. Ganen o pierdan en esas manifestaciones legítimas de lucha, los trabajadores están presentes como factores de cambios que un día – sí, un día posible finalmente – pueden llegar a triunfar aunque hoy pueda parecer imposible. Al respecto vale la pena recordar esta frase de Fidel: “No creían algunos que la Revolución fuera posible, que las victoria fuera posible; pero la Revolución fue posible y la victoria fue posible”. 

Seguramente en esta ocasión del 2021, la efeméride del Día Internacional de los trabajadores, tendrá una celebración ajustada a la realidad pandémica que viven los países, en que diariamente las campanas doblan luctuosas por las víctimas de la enfermedad. Pero una vez más es preciso reiterar el recuerdo de los hechos que hoy deben permanecer en la memoria de los hombres y los pueblos.

Se conoce que en la mayor parte del mundo donde se conmemora esta efeméride, los trabajadores marchan esgrimiendo sus banderas y gritan con voces y pancartas sus reivindicaciones sociales y políticas, esas que han sido desoídas y preteridas en sus respectivas sociedades, en actos que recuerdan en espíritu a aquellos mártires de Chicago que fueron inmolados por la injusticia norteamericana, acusados y condenados a la pena capital por un crimen que no cometieron, y en cuyo honor y vindicación de acordó conmemorar en 1890 esta fecha representativa de las luchas obreras, por el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889. Curiosamente, en los Estados Unidos no se celebra oficialmente esta conmemoración.

Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. En la actualidad es una fiesta reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general, y se celebra en la mayoría de los países.

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas, y hacer valer la máxima: «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa».

La Federación Estadounidense del Trabajo, inicialmente socialista, había resuelto, en su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, yéndose a la huelga si no se obtenía esta reivindicación y recomendándose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer promulgar leyes en ese sentido en sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas.

El 1° de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200.000 obtenían esa conquista con la simple amenaza de paro.

Desde aquel acontecimiento ocurrido el 1 de mayo de 1886, que terminó siendo aciago durante los días 2, 3 y 4, pocas cosas esenciales han cambiado en los países sometidos al capitalismo salvaje. Si la huelga fue el instrumento esgrimido por los trabajadores norteamericanos y los mártires de Chicago, con un saldo de muerte para sus protagonistas, aún hoy las noticias jalonan los derroteros de la clase obrera en procura de justicia y equidad.

Como expresara José Martí el 15 de abril de 1887 “no es esta o aquella huelga particular lo que importa, sino la condición social que a todas las engendra”; “menos huelgas habría o durarían menos, si los que las provocan por su injusticia no agravaran las razones de ellas con sus aires altivos, o con alardes de fuerza que enconan la herida de los que ya están cansados de ver ejercitada sobre ellos la fuerza ajena, y entran en el conocimiento y voluntad de su propia fuerza”; y “las huelgas son justas cuando se apoyan en un derecho claro” y es un “sistema justo…salvador y necesario cuando se usa para rechazar exageradas exigencias de los capitalistas”.

Martí, cronista esclarecido de aquel acontecimiento, en su artículo “Un drama terrible”, reflejó los verdaderos móviles de la infausta decisión de los tribunales al condenar a la pena capital a cinco inocentes, acusados de provocar la explosión de una bomba que causó la muerte de varias personas, entre ellas siete policías, y de cuya participación nunca se obtuvieron pruebas determinantes. Fue un largo proceso judicial. “Treinta y seis días tardó el jurado en formarse”, según relató Martí. “Novecientos ochenta y un jurado hubo que examinar para reunir doce. Reunidos al fin, siguió por todo un mes la sombría vista”. Al final se produjo el veredicto de culpables y la condena de pena capital.

Y era que los Estados Unidos de su época, según Martí, “por el culto desmedido a la riqueza, ha caído, sin ninguna de las trabas de la tradición, en la desigualdad, injusticia y violencia de los países monárquicos”. “De una apacible aldea pasmosa se convirtió la república en una monarquía disimulada”. Por eso entendía la reacción desesperada de las clases pobres: “¿Quién que sufre de los males humanos, por muy enfrenada que tenga la razón, no siente que se le inflama y extravía cuando ve de cerca, como si le abofeteasen, como si lo cubriesen de lodo, como si le manchasen de sangre las manos, una de esas miserias sociales que bien pueden mantener en estado de constante locura a los que ven podrirse en ellas a sus hijos y a sus mujeres?”

Por eso pensaba que “…para medir todo lo profundo de la desesperación del hombre, es necesario ver si el espanto que suele en calma preparar supera a aquel contra el que, con furor de siglos, se levanta indignado…” “El obrero, que es hombre y aspira, resiste, con la sabiduría de la naturaleza, la idea de un mundo donde queda aniquilado el hombre…” “¡Quien quiera saber si lo que pedían era justo, venga aquí; véalos volver, como bueyes tundidos, a sus moradas inmundas, ya negra la noche; véalos venir de sus tugurios distantes, tiritando los hombres, despeinadas y lívidas las mujeres, cuando aún no ha cesado de reposar el mismo sol!”

Ante la realidad norteamericana de aquella época, Martí advertía: “Los pueblos, como los médicos, han de preferir prever la enfermedad, o curarla en sus raíces, a dejar que florezca en toda su pujanza, para combatir el mal desenvuelto por su propia culpa, con métodos sangrientos y desesperados”.

Para mayor elocuencia en el relato, Martí se hace eco de las palabras de uno de los condenados, Engel, antes de morir: “¿Temblar porque me han vencido aquellos a quienes hubiera yo querido vencer? Este mundo no me parece justo; y yo he batallado, y batallo ahora con morir, para crear un mundo justo. ¿Qué me importa que mi muerte sea un asesinato judicial? ¿Cabe en un hombre que ha abrazado una causa tan gloriosa como la nuestra desear vivir cuando puede morir por ella?”

Así ocurrieron aquellos sucesos de Chicago y se selló la suerte de aquellos mártires cuyos cortejos fúnebres, en su día, fueron acompañados por más de doscientos mil personas, incluyendo compañeros y partidarios cercanos. Fueron acusados el 21 de junio de 1886 y fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1886. Ellos fueron, para bien de la memoria colectiva de la clase obrera y de los pueblos,: Georg Engel, alemán, 50 años, tipógrafo; Adolf Fischer, alemán, 30 años, periodista;, Albert Parsons, estadounidense, 39 años, periodista, se entregó para estar con sus compañeros y fue juzgado igualmente; Hessois Auguste Spies, alemán, 31 años, periodista; Louis Linng, alemán, 22 años, carpintero. Este último para no ser ejecutado, se suicidó en su propia celda.

Los tres acusados restantes en la causa fueron condenados a prisión, y luego liberados, tras reconocerse, ocho años después, la inocencia de los ocho sindicalistas encartados, incluyendo los cinco ejecutados.

Retomando el origen primigenio de las luchas obreras y las represiones, que se han sucedido desde siglos hasta nuestros días, cabe afirmar que para la reflexión profunda de Martí quedaba claro que el egoísmo era el sustrato de los males sociales que inquietaban y alborotaban a los trabajadores, y éste prosigue siéndolo en la época contemporánea. Es que la riqueza desmedida engendra “ese culto general a la riqueza, pagado por todos, trae a todos ofuscados. El hombre cree, en engaño, que su principal, si no su único objeto en la tierra, es acumular una fortuna. Y le parece que toda otra dedicación que no sea la egoísta es una mala acción, muy censurable”.

Esa es la filosofía que impregna y emponzoña el alma de los ciudadanos en el capitalismo, que flota como una herencia perniciosa e irradia hacia todas partes; y es que, como expresara el Maestro, “las riquezas injustas; las riquezas que se arman contra la libertad, y la corrompen; las riquezas que excitan la ira de los necesitados, de los defraudados, vienen siempre del goce de un privilegio sobre las propiedades naturales, sobre los elementos, sobre el agua y la tierra, que sólo pueden pertenecer, a modo de depósito, al que saque mayor provecho de ellos para bienestar común. Con el trabajo honrado jamás se acumulan esas fortunas insolentes”.

Y es que las sociedades presididas por el gran capital, a pesar de su evolución de siglos y sus variantes alcanzadas y desarrolladas hasta la actualidad, son en esencia autoritarias y antidemocráticas, aunque se vistan de seda, pues como expresara Martí visionariamente “…sociedad autoritaria es, por supuesto, aquella basada en el concepto, sincero o fingido, de la desigualdad humana, en la que se exige el cumplimiento de los deberes sociales a aquellos a quienes se niegan los derechos, en beneficio principal del poder y placer de los que se los niegan: mero resto del estado bárbaro”.

Y Martí, oteando el horizonte desde su atalaya en el siglo XIX, barruntaba que “…se viene encima, amasado por los trabajadores, un universo nuevo”, pues analizaba que “…cada hecho de que un trabajador sufre es consecuencia ordenada de un sistema que lo maltrata por igual a todos y que es traición de una parte de ellos negarse a cooperar a la obra pujante e idéntica de todos”.

Por eso, pudo evaluar, tal vez con un atisbo luminoso adelantado, que “Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos…”. Ante su muerte, expresó con rotundez admirable: “Como se puso del lado de los débiles, merece honor”.

Por todas las razones apuntadas, cuando los noticieros de todo el mundo reflejen las noticias, si lo hicieran con objetividad y honestidad, de las conmemoraciones de este primero de mayo, distintas a causa de la pandemia, en los países del mundo, se podrá comprobar hasta dónde se ha avanzado en la satisfacción de las clases trabajadoras en dichas sociedades, cuáles son sus reclamos y reivindicaciones más sensibles y urgentes, tanto nacionales como universales, y, por supuesto, cuál es la comunión de intereses con sus gobernantes.

En Cuba, la nación hoy más calumniada del mundo por la prensa y los personajes más cavernarios del planeta, ya verán cómo son las cosas realmente, y se podrá constatar que los festejos por el Día Internacional de los Trabajadores se corresponden con el carácter socialista de la revolución y la sociedad que se proclamó el 16 de abril de 1961, precisamente un día antes de que los Estados Unidos, con su invasión mercenaria por Girón, quisiera destruirla con plomo y fuego.

Así que después de 62 años del triunfo en Cuba de la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, nadie se extrañe que los cubanos celebremos esta fecha con la misma convicción que tuviera José Martí, nuestro Héroe Nacional, cuando escribiera en carta a un coetáneo que “el obrero no es un ser inferior, ni se ha de tender a tenerlo en corrales y gobernarlo con la pica, sino en abrirle, de hermano a hermano, las consideraciones y derechos que aseguran en los pueblos la paz y la felicidad”, y que, años después, en su cuaderno de apuntes escribiera lo que forma parte de la esencia de una nación: “A la felicidad del obrero se va por la felicidad de la patria; al obrero feliz se va por la patria feliz”

*Doctor en Ciencias Médicas, Doctor Honoris Causa, Profesor Titular, Consultante y Profesor de Mérito de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

#8voCongresoPCC con todos y para el bien de todos

Con el ejemplo del Apóstol Nacional, José Martí celebremos el 8vo Congreso del PCC. A través de sus ideas, con la convicción plena de que el pueblo de #Cuba es fiel a los héroes de la Patria: con todos y para el bien de todos.

Puede ser una imagen de una persona y texto que dice "Fundación del PRC"

Fuerza política necesaria y aglutinadora

José Martí, poseedor del ideario más acabado del siglo XIX latinoamericano –con perspectivas ideológicas que sobresalían con mucho lo tradicional–, abogó, sin tregua, por hacer realidad la hora de la segunda independencia y frenar, de este modo, la expansión de EE. UU. sobre las tierras de nuestra América

http://www.granma.cu/

En su estrategia continental, la liberación de Cuba y de Puerto Rico era un primer paso que decidiría la suerte del continente en materia de soberanía.

A partir de 1891, José Martí consagraría todos sus bríos a fundar una institución de nuevo tipo, que vertebrara una sólida unidad revolucionaria, única en la historia de América Latina: el Partido Revolucionario Cubano. Un partido para la emancipación definitiva, proyecto que ya Martí había anunciado a fines de ese año a los exiliados cubanos, y que hubo de compartir, el 3 de enero de 1892, con José Francisco Lamadrid, José Dolores Poyo Estenoz y el coronel Fernando Figueredo Socarrás, en el Club San Carlos, de Cayo Hueso.

A partir del 4 de enero de 1892 se inició un proceso de estudio y aprobación de las bases y estatutos secretos, por parte de la emigración de Cayo Hueso, Tampa y Nueva York. Cada agrupación existente en la emigración, o cada grupo de cubanos que pretendiese formar un club, examinó el manuscrito, propuso lo que estimó provechoso, y una vez aprobados, se notificó la aceptación al órgano supremo en Nueva York. El 10 de abril, a 23 años de la Asamblea de Guáimaro, el periódico Patria daba el alegrón a todos los pundonorosos cubanos.

Como el PRC tenía una acción histórica y una doctrina en función de los intereses del pueblo cubano, en la práctica se desempeñó como el partido de las masas populares cubanas, puesto que la gran burguesía se autoexcluyó y el Partido estuvo constituido, esencialmente, por obreros, campesinos y la pequeña burguesía. El carácter radical de los contenidos del PRC lo convirtió en promotor de la revolución más profunda y democrática en todo el siglo.

En el acta fundacional se apunta que el PRC no se proponía perpetuar, en la república cubana que aspiraba a fundar, el espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia, sino fundar un pueblo nuevo, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud. Y fue precisamente ese valladar ideológico el que salvó a la revolución de aquellos errores que hicieron comulgar a muchos combatientes de la Guerra Grande, con el Pacto del Zanjón.

El genio político de Martí supo disipar toda duda y fue su espíritu aglutinador, la fuerza capaz de unir el machete glorioso del Generalísimo, la poderosa fuerza de Antonio Maceo y el entusiasmo definitivo de todos lo que hicieron suyas, veteranos y noveles, la fórmula definitiva del triunfo: Con todos y para el bien de todos.

El 23 de diciembre de 1898 Tomás Estrada Palma disolvió el PRC y, poco después, hubo de cerrar para la historia el periódico Patria. Tan canallesca miopía política, como la calificara el eminente martiano Ibrahím Hidalgo, desmovilizó la genial idea del Apóstol y truncó, en su momento, el más hermoso sueño del cubano universal. Pero el Partido de los humildes renació como expresión sincrética del ideario martiano y la vanguardia política en la década de 1920, porque una revolución, sin un partido de avanzada, está sentenciada a sucumbir.