No puede haber impunidad ante un acto racista

#Rascismo

Al calor de una festividad ajena por completo a nuestra identidad cultural, aunque cada vez más implantada en sectores de la población, un grupo de jóvenes ha provocado indignación, sobre todo en las redes sociales, al salir a la calle disfrazados con capuchas del Ku klux klán, preguntando: «¿Dónde están los negros?»

Al calor de una festividad ajena por completo a nuestra identidad cultural, aunque cada vez más implantada en sectores de la población, un grupo de jóvenes ha provocado indignación, sobre todo en las redes sociales, al salir a la calle disfrazados con capuchas del Ku klux klán, preguntando: «¿Dónde están los negros?».

Esta expresión pública es absolutamente inadmisible. Y mucho más inadmisible la pasividad y la permisividad que arroparon el acto. No se puede ignorar que las manifestaciones racistas son punibles en la legislación penal cubana.

Hay que ir más allá de lo anecdótico, aun cuando, insisto, está por ver la respuesta institucional y legal ante el hecho.

El racismo es una construcción cultural que si no se ataca de raíz penetra y pervive en la subjetividad humana. La cultura supremacista, que privilegia las supuestas ventajas de un color de la piel sobre otros no es privativa de Estados Unidos, la nación que desarrolló con mayor fuerza ese perverso enfoque.

En Cuba ha habido que luchar a brazo partido contra «el engaño de las razas» atinado concepto orticiano, por reivindicar el legado histórico y cultural de los africanos esclavizados y sus descendientes a nuestra legítima cultura mestiza. Mucho habrá que seguir luchando, pero el proceso de transformaciones revolucionarias de las últimas décadas no solo le ha dado impulso a esa perspectiva, sino también ha observado aquellas zonas donde no se ha avanzado suficiente e incluso se reproducen patrones y estereotipos racistas.

En todo caso lo sucedido nos revela los vasos comunicantes entre una ideología repudiable y ajena a los valores éticos ciudadanos de nuestra sociedad y la asimilación acrítica de modelos culturales de consumo que nada tienen que ver con nuestra idiosincrasia.

Sería oportuno refrescar con el arte reflejo el problema en toda su complejidad durante uno de los episodios de la primera temporada de la serie Calendario. La educación antirracista es un elemento consustancial al socialismo cubano y todo lo que se haga por inculcar esos preceptos siempre será bienvenido y necesario.