Reflexiones sobre la actualidad #cubana

Foto: Jorge Luis Sánchez Rivera/ Cubadebate.

Sin lugar a dudas, la explosión social ocurrida en nuestro país el 11 de julio del año en curso, nos sorprendió a todos y no por falta de evidencias e indicios. Las redes sociales, en maratón olímpico, propagaban a los “cuatro vientos” consignas, orientaciones, noticias falsas, fotos trucadas, etcétera, dirigidas a manipular, confundir, engañar a la opinión pública nacional e internacional sobre la situación sociopolítica cubana.

El objetivo era claro, aprovechar las dramáticas circunstancias de penurias y necesidades producidas por la asfixia del bloqueo multilateral decretado por Estados Unidos, sumado a eventos circunstanciales, tales como el incremento exponencial de la pandemia de COVID-19 y la rotura de la principal fábrica de electricidad (Guiteras, de Matanzas), que no solo afecto la energía sino también el abasto de agua.

A ello habría añadir las dificultades en el abastecimiento de alimentos y medicamentos con las consabidas largas colas, una “mafia” de “mercado negro” nacida a consecuencia de ello, y a los errores cometidos en la tardía implementación de medidas económicas aprobadas desde hace ya algunos años, entre ellas la producción de alimentos.

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Reclama Cuba a #EEUU actuar contra #ciberataques bajo soberanía norteña

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, reclamó al Gobierno de Estados Unidos que actúe ante los cientos de ataques informáticos producidos contra sitios de la nación caribeña con medios asentados bajo soberanía del país norteño.
En conferencia de prensa desde esta capital, el ministro de Relaciones Exteriores denunció cómo esas agresiones a portales a medios de comunicación y canales oficiales de la isla ocurren con total impunidad.

Rodríguez aseguró que preocupa al pueblo cubano la manipulación de información e imágenes por parte de la prensa estadounidense, como las televisoras CNN y FOX, con el objetivo de tergiversar la realidad del territorio insular.

De igual forma, rechazó un comunicado de la administración de Joe Biden sobre una supuesta colaboración con el sector privado norteamericano para identificar formas para el acceso seguro al libre flujo de información en Internet.

Según reiteró el titular, el obstáculo principal en Cuba para la conectividad de los ciudadanos y los servicios de telecomunicaciones es la persistencia del bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense contra la isla, que impide la adquisición de tecnologías y recursos para ese sector.

También mencionó los efectos de ‘la manipulación extrema de las redes digitales y la conducta impropia de las plataformas tecnológicas’, controladas en gran medida por el país norteño, dijo.

Recientemente el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, condenó los ataques cibernéticos a portales de noticias como Granma y Cubadebate, e incluso la web oficial de la cancillería, Cubaminrex, quedó fuera de servicio por un tiempo debido a una embestida generada en Estados Unidos y otros países.

Prácticamente todos los medios públicos cubanos sufren ataques intermitentes con denegación de servicios en medio de una feroz campaña de demonización contra el Gobierno y de una guerra no convencional, refirió el jefe de Estado.

#Cuba alerta ante provocaciones organizadas desde #EEUU

Rodríguez aseveró que organizaciones anticubanas con sede en el estado de Florida, con apoyo y aliento de autoridades gubernamentales de ese estado orquestan para este viernes esa travesía, que calificó de una provocación.

En su intervención, el titular de Relaciones Exteriores rechazó las declaraciones y acusaciones de Washington como un acto de burda injerencia en los asuntos internos de La Habana, dirigidas a violar el derecho internacional y sus propias leyes.

Estados Unidos no tiene autoridad moral para reclamar a Cuba en materia de derechos humanos, dijo en respuesta a las sanciones desde ese país contra el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, Álvaro López Miera, y la Brigada Especial del Ministerio del Interior.

Washington anunció este jueves nuevas medidas contra dichos funcionarios de la isla al alegar ‘abusos contra manifestantes’, tras los disturbios del 11 de julio último.

En ese sentido, el canciller cubano desmintió al presidente estadounidense, Joe Biden, y lo emplazó a mencionar a supuestos desaparecidos luego de los incidentes violentos reportados la semana anterior.

Al mismo tiempo, convocó a las autoridades norteñas a identificar a supuestos menores presos por tales hechos, como aseguran funcionarios y políticos estadounidenses, así como medios de prensa interesados.

El titular reafirmó la denuncia de su país por los efectos de ‘la manipulación extrema de las redes digitales y la conducta impropia de las plataformas tecnológicas’, controladas en gran medida por el país vecino, dijo.

Cuando de #contrarrevolución se trata (+ Video)

Toda revolución ha de estar dispuesta a enfrentar una contrarrevolución que, como también demuestra la historia, y pocos desconocen, puede ser sangrienta

Acto politico cultural de apoyo a,la revolucion cubana.
La Revolución Cubana borró para siempre las semillas de la maldad, del odio, del deshonor y el crimen. Foto: Ismael Batista Ramírez

No ha habido revolución sin contrarrevolución.

Basta revisar una larga lista, a partir de aquel 14 de julio de 1789, en que la toma de la Bastilla simbolizó el comienzo de la Revolución Francesa.

 El filósofo francés Joseph de Maistre (1753-1821), que era conde y bon vivant, plasmó el término «contrarrevolución» con las significaciones que de ella se desprenden. Decidido a cargar contra la revolución, no vaciló en criminalizar el iluminismo y la ilustración como instrumentos amasados por el diablo, y propuso enterrar los métodos de la razón y el conocimiento y, en su lugar, reestablecer los dogmas del absolutismo y la fe.

 Las ideas de Maistre inspiraron al movimiento político de extrema derecha Acción Francesa, fundado en 1899 para atacar a los intelectuales de izquierda que defendieron a Alfred Dreyfus. El movimiento dejó muy claras sus intenciones: monárquico, contrarrevolucionario (en relación con los ideales de la Revolución Francesa), antidemocrático y antisemita, es decir, viento en popa para impulsar los aires del fascismo, lo cual se demostró cuando, durante la Segunda Guerra Mundial, Acción Francesa se arrodilló ante los invasores nazis, al apoyar al régimen de Vichy y al Mariscal Pétain.

 Postrarse ante el invasor trae sus consecuencias y aquellos entreguistas debieron pagar un precio ante los tribunales y ante la vida, incluyendo los escritores que deslizaron su pluma hacia el horror, ya fuese por oportunismo, idealismo trasnochado, o convicción (una lista en la que no faltaron los periodistas vendidos al régimen de Vichy, como lo ilustra Pierre Assouline en su novela Sigmaringen, de 2014).

Toda revolución ha de estar dispuesta a enfrentar una contrarrevolución que, como también demuestra la historia, y pocos desconocen, puede ser sangrienta.

 Cualquier cubano con memoria para ello lo sabe. Pero a veces la memoria se resiente, o no es capaz de transmitir sus hitos y experiencias a las nuevas generaciones, de manera que a la hora de valorar desventuras, dudas, quejas, equivocaciones y cuánto pueda surgir de un proceso acosado a los cuatro vientos, como el nuestro, las claridades se asomen y las esencias no se pasen por alto.

 ¿O acaso vamos a convertir en historia antigua las bandas contrarrevolucionarias pagadas por la CIA, y Girón, y el bloqueo establecido tras la Crisis de octubre, y las infiltraciones, con su estela de víctimas, y los actos de terrorismo (el crimen de Barbados, entre ellos), y los aquelarres politiqueros de Miami, verdadera industria del degüello, y el acoso comercial hasta para comprarle una medicina a un niño aquejado de cáncer?

 Y en medio de todo ello, las campañas millonarias de subversión y propaganda, sin descansar ni un momento en 60 años, tecnología y cuantioso financiamiento, provenientes ya se sabe de dónde, lo que no las salva del ridículo más reciente en sus pretensiones de pasar gato por liebre.

¿Seguirá actuando esa contrarrevolución que, llegado el caso, no vacilará en ser sangrienta?

¡A no dudarlo!

De ahí la importancia de tener muy claro, en esta hora de los análisis y las diferenciaciones, qué es contrarrevolución y qué es todo lo demás.

Ataque cibernético contra Cuba

Ataque cibernético

Junto a la tentativa de amordazar la verdad, la prensa transnacional sigue montada sobre el guion desestabilizador y manipulador, y ahora intenta pasar como una estrategia del Gobierno cubano la guerra de fake news

Por oleadas se producen los intentos de denegación de servicios a los medios de comunicación e instituciones cubanas con presencia en internet, como parte de la operación político-comunicacional que tiene su centro desde el pasado 5 de julio en ee. uu., que, aunque no logró su propósito de provocar un masivo estallido social en Cuba, atizó manifestaciones en diversos puntos del país con escenas de violencia y vandalismo.

De acuerdo con Cubaperiodistas, los intentos por silenciar a los medios e instituciones cubanas han podido neutralizarse, pero responden al mismo guion de manual desestabilizador aplicado en otras partes del mundo.

Junto a la tentativa de amordazar la verdad, la prensa transnacional sigue montada sobre el guion desestabilizador y manipulador, y ahora intenta pasar como una estrategia del Gobierno cubano la guerra de fake news.

Las plataformas de redes sociales hacen misterioso mutis ante reclamos de las autoridades cubanas para que respondan por qué en este caso no han hecho cumplir sus reglas de funcionamiento.

Entre los emplazamientos sin responder se encuentran los realizados por el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parilla, quien retó a responsables de las plataformas a desmentir que ha habido ataques de bots y trolls y que estos  provienen de Estados Unidos (el sitio Cubadebate publicó las ip involucradas), que empresas de La Florida han financiado la operación bajo la etiqueta #SOSCuba.

Testimonios del 11 de julio: Cuando se desató la violencia.

Las “manifestaciones pacíficas” se transformaron en impactantes disturbios. Foto: AFP

Cuando Janett Rodríguez se levantó este domingo, no sabía que más tarde tendría un sentimiento enorme: desconsuelo. Mientras organizaba las tareas de uno de los proyectos de la Universidad Tecnológica de La Habana para mejorar la gestión hospitalaria en instituciones de la capital, no imaginó que luego andaría recorriendo las calles en otro intento por defender lo suyo. Lo nuestro. La Habana, 11 de julio de 2021.

“Las redes sociales estaban cargadas: San Antonio de los Baños, convocatoria a movilizaciones. En los grupos de amistades que hasta ese momento intercambiábamos por WhatsApp saltaban los mensajes: ‘¿Qué hacemos?, ¿salimos, no salimos?’ ¿Qué era verdad o mentira?

“Entonces, se dio la intervención del presidente a las cuatro de la tarde. Enseguida me preparé, tomé mi bicicleta. Llamé a mi novio y a una amistad”.

Desde el municipio Playa pedalearon hasta La Habana. Buscaron a quienes, como ellos, acababan de salir a las calles con el grito de “Patria o Muerte”. Allí se encontraron otros:

¡Patria y Vida!

¡Abajo el MLC!

¡Abajo la dictadura!

“Nos sorprendió la magnitud que tenía la movilización. Miraba a la gente y me sentía desconsolada. Vi a muchos con un reclamo legítimo, con necesidades reales, pero víctimas de la manipulación mediática. Intercambiamos con varios de ellos, algunos se quedaban sin argumentos de por qué estaban defendiendo otra cosa … que no era la Revolución”, rememora.

Nadie tenía la certeza de lo que pasaría un minuto después. Había ofensas, provocaciones, también golpes. Tensión.

Iramís Rosique, especialista de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, también estaba allí, en el grupo de Janett. Cree que los actos violentos que se desataron son un síntoma de “algo más”.

“Hay que analizar la actitud de ellos con respecto a nosotros, las cosas que nos gritaban, cómo nos trataban: ‘Ustedes son los privilegiados, ustedes seguro tienen tarjetas en MLC, ustedes sí tienen comida en sus casas’.

Como si fuéramos extraños, como si no fuéramos cubanos como ellos, como si se sintieran abandonados. Ese sentimiento se demostró de manera violenta.

Ese sector del pueblo sufre con las mismas sanciones que impone quien está dictando la agenda de bloqueo que los limita económicamente. Tal vez ellos mismos no lo saben o no lo entienden.

No podía ser de otra manera: utilizar el potencial delictivo, las frustraciones de la gente, el resentimiento de los que sienten que han sido abandonados.

Algunos tratan de plantear el problema como un enfrentamiento entre el pueblo y el Estado, un enfrentamiento entre dos proyectos de país. En realidad, es el enfrentamiento entre la parte del pueblo que ha sido derrotada por el bloqueo, que se siente vencida, que ya no puede seguir con la presión que impone el gobierno de los Estados Unidos y quiere rendirse, y la parte de los que decidimos que no, que todavía hay Revolución para rato.

Ahora ese sector está activado reaccionariamente. Y es parte del adversario que combatir porque tenemos que defender el proyecto socialista. Pero a la larga… tenemos que hacer, tal vez, otra Batalla de Ideas para recuperar a esos jóvenes que se sienten desconectados, hacerlos sentir parte, importantes”, advierte.

Algo así, cree Rafaela Ortiz.

Rafaela trabaja en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Estaba allí cuando un poco más de 20 personas llegaron con ánimos de manifestarse. Dice que los trabajadores de la institución “salieron al paso”.

Ella también estuvo en el grupo de Janett, en el de Iramís, que se fundió con otro, y otro, y otro. Conocidos y desconocidos con un único propósito: defender, no enfrentar.

Pero no hubo alternativa.

“Lo que vivimos fue terrible. Para mí fue una cosa extremadamente violenta”, dice. Y enumera las peores escenas:

—No podíamos permitir que la gente que estaba pidiendo que se cayera el sistema tomara la Plaza de la Revolución, un lugar icónico. Necesitábamos llegar. Empezamos a cortar calles y coger vericuetos.

En algún momento nos enfrentamos unos 50 contra un grupo numeroso en San Lázaro. Recuerdo que cerré los ojos en lo que toda esa gente nos estaba abucheando, ofendiendo y de algunos balcones nos tiraban cosas.

Los manifestantes cogieron piedras y les tiraron a dos amigos míos. Uno de ellos tuvo que meterse en el medio y decir: ‘No, esto es pacífico, qué están haciendo’.

Recuerdo que en la parte más crítica cerré los ojos y esperé a que pasaran. Lo único que me dio fue por levantar el puño izquierdo como un símbolo. Estuve aguantando durante un tiempo, serían unos 3 minutos, donde me dijeron todo tipo de obscenidades.

Un carro se nos tiró para arriba e intentó atropellarnos, en otro momento alguien sacó un cuchillo y todo el mundo salió a correr.

El tercer momento crítico fue cuando una vecina nos tuvo que salvar literalmente. Nos abrió la puerta de su casa. Estaban tirando piedras, botellas y lo único que uno podía hacer era mirar para el cielo y tratar de esquivarlo todo.

Rafaela dice que vio al menos a tres personas con las “cabezas partidas, a compañeros que estaban manifestándose a favor de la Revolución”.

“Uno de ellos era el secretario de la CTC del municipio Plaza… A ese hombre le cogieron los puntos en el hospital y salió con su bandera manchada de sangre a la calle, otra vez a la marcha”.

Yo también lo vi. Fueron siete puntos. Allí donde estuvo Janett, Iramís y Rafaela, estuve.

Cuando insultaron, cuando golpearon, cuando en un burdo acto de chantaje intentaron atropellar mientras sacaban sus manos simulando una “L” por las ventanillas del carro. Empoderados en la violencia. Cuando las piedras nos rozaban las cabezas y las botellas partidas, los pies. Cuando parecían “2000”, pero ¿quién sabe en realidad cuántos eran?, cada cual sacó su cuenta, según la impresión y el susto del momento. Cuando intentábamos llegar a la Plaza, sorprendidos y extrañados.

Reclamos envueltos en brutalidad. Odio.

Nunca presenciamos un acto pacífico, ahogado por la “represión de la policía”. Por lo menos no pasó allí, donde anduvimos. Llegaron las fuerzas del orden y experimentamos una especie de alivio en medio del caos. Les tocaba poner control, lo necesitábamos.

Hubo forcejeo, sí.

Se los llevaron, sí. Pero no por gritar ‘¡Abajo la dictadura!’, sino por el intento desesperado de liquidarnos.

Hoy cada cual defiende “la verdad” por lo que le dijeron o vio en las redes sociales. Nosotros estábamos allí. Esa es la nuestra.

El verdadero rostro de las protestas y disturbios en #Cuba: violencia alentada desde el exterior.
“Gracias al pueblo que le salió al frente pudimos desarticular muchas de sus comunicaciones y organización” @BrunoRguezP #SomosCuba pic.twitter.com/5KX7YgV2MA

— Cubadebate (@cubadebatecu) July 13, 2021