El factor electoral en la #Política de #Biden hacia #Cuba: El “miedo” a la #Florida

#EEUU #Cuba #Elecciones #Política

En el proceso de conformación de la política de Biden hacia Cuba existen dos hechos muy evidentes: 1) se decidió mantener la política de máxima presión heredada del gobierno de Trump y 2) no se adoptó ninguna flexibilización durante los primeros 16 meses coincidiendo con la etapa más compleja de la pandemia en la nación cubana. Varios académicos y especialistas que evalúan esta temática, han argumentado que una de las razones clave que explica esta situación es el factor político-electoral. Han llegado a calificarlo como: “el miedo a la Florida”.

Este enfoque conduce esencialmente a plantear que el gobierno de Biden durante más de un año estimó que realizar cualquier flexibilización en la política hacia Cuba, por mínima que fuera, implicaría asumir costos políticos de cara a los votantes cubanoamericanos. Es una visión que trata de explicar la proyección confrontacional del gobierno estadounidense partiendo del interés estratégico que representa para la Casa Blanca que el Partido Demócrata gane los cargos públicos sometidos a elección en los próximos comicios de medio término a nivel de la gobernatura de la Florida, el escaño senatorial en disputa y los puestos para representantes al Congreso Federal. En el cumplimiento de esos propósitos, se le atribuye un papel clave a los electores cubanoamericanos.

En esencia y partiendo de esta lógica, parece que la posición “más inteligente” que prevaleció en Washington fue la necesidad de preservar intacta la política de Trump hacia Cuba como elemento clave para lograr esos objetivos. Realmente “no hacer nada” constituía una decisión muy extraña y sospechosa si la meta era influir y atraer hacia el Partido Demócrata a un electorado con inclinación republicana y, en especial, seguidora del trumpismo. Cualquier estratega electoral con un nivel básico de información, podría concluir que ese enfoque no conducía a ningún resultado. El inmovilismo como estrategia de cara a un proceso eleccionario no funciona y carece de fundamento lógico. Lo usual en este escenario, es tratar de distinguirse proponiendo una política diferente que contribuya a conectar con el electorado y que sea capaz de reflejarse en las urnas.

En ese sentido, es necesario plantearse una primera interrogante: ¿Qué medidas de flexibilización en la política hacia Cuba favorecían los votantes cubanoamericanos? Según la encuesta de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) realizada en plena campaña electoral del 2020, la mayoría de estos electores estaban de acuerdo en levantar temporalmente durante la pandemia las sanciones impuestas por el bloqueo (60%); restablecer la emisión de visados en la Embajada de Estados Unidos en La Habana (62%); retomar el Programa de Reunificación Familiar (60%); promover estrategias diseñadas para mejorar el bienestar económico del pueblo cubano (78%) y restablecer los vuelos a provincia (65%).

Una evaluación integral de estos datos, indica que el gobierno de Biden contaba con el apoyo mayoritario dentro de los electores cubanoamericanos para adoptar medidas de flexibilización en la política hacia Cuba desde el inicio de su mandato presidencial a finales de enero del 2021. Aunque muchos de estos electores votaron por Trump y respaldaron su agenda de política interna, también estaban de acuerdo en que se tomaran medidas puntuales que beneficiaran a sus familiares en Cuba debido a sus sólidos lazos que se reflejaban en que más del 50% de estos votantes viajaban a la Isla y el 48% enviaban remesas.

Por lo tanto, los fuertes vínculos sanguíneos y afectivos eran una motivación suficiente para explicar la aparente contradicción que consistía en que cubanoamericanos declarados abiertamente trumpistas favorecieran estas medidas. Teniendo en cuenta estos elementos, no era lógico ni consistente que Biden y su equipo “sintiera miedo” de cómo impactarían estas flexibilizaciones en la mayoría del electorado cubanoamericano.

El gobierno estadounidense no corría ningún tipo de riesgos políticos si hubiera accedido a facilitar medicinas, oxígeno, equipamiento médico y otras medidas de carácter humanitario durante el pico pandémico en Cuba. ¿Por qué Biden no aprovechó esta oportunidad y la convertía en ganancia electoral?

El hecho de no adoptar estos pasos en ese momento no estuvo asociado a una lógica electoral, sino a una percepción de que cualquier alivio para la situación del pueblo cubano podría ser contraproducente con su política de asfixia y máxima presión en un contexto que interpretaban como muy ventajoso para sus intereses. El prolongado proceso de revisión de la política y la falta de determinación de la Casa Blanca en su proyección hacia Cuba, no respondían a cálculos de eventuales costos político electorales de cara a los comicios de 2022 y 2024, sino a una apreciación sobre lo que consideraron sería la manera más efectiva para influir en la situación interna cubana y desencadenar procesos que condujeran al pretendido “cambio de régimen” como objetivo final. Era una suerte de “oportunidad única”.

Los resultados del sondeo de la FIU, también evidencian que no era necesario prolongar el anuncio de medidas hasta el 16 de mayo de este año. Desde el mismo instante en que Biden tomó posesión de su cargo, estaban creadas todas las condiciones para que la mayoría del electorado cubanoamericano respaldara el restablecimiento del Programa de Reunificación Familiar, retomar los vuelos a las provincias, restablecer la emisión de visados en La Habana, así como viabilizar un mecanismo oficial para el envío de remesas a sus familiares y para el sector privado en Cuba. Por lo tanto, estos anuncios tardíos tampoco responden a una lógica electoral sino que están asociados en primera instancia a razones de seguridad nacional a partir del incremento significativo y sin precedentes del flujo de emigrantes cubanos hacia Estados Unidos en un período de seis meses.

Por otro lado, existe un “mito” y una narrativa que trata de establecer como un hecho indiscutible que el voto de los cubanoamericanos está condicionado y vinculado directamente con la posición que exhiban los diferentes candidatos sobre la política hacia Cuba. Esta afirmación está muy lejos de ser cierta y no está sustentada en ninguna evidencia más allá de la reproducción de una creencia promovida por los sectores más extremistas que han logrado confundir y crear esta percepción en los políticos que requieren someterse al escrutinio de los votantes del Sur de la Florida. Esto se reduce a que la única forma de ganar ese segmento del electorado es “promover la línea dura” y pactar con los sectores extremistas.

El Partido Demócrata ha sido víctima de esta especie de “síndrome” durante largo tiempo. Las investigaciones y los resultados de encuestas realizadas por el profesor de la FIU, Guillermo J. Grenier, han demostrado que las motivaciones de los cubanoamericanos cuando ejercen su voto no contemplan la política hacia Cuba dentro de los temas más importantes. Estos electores se enfocan principalmente en temas de política interna que es la tendencia que prevalece en los votantes a nivel nacional. En el sondeo realizado en el 2018 cuando se le preguntó a los encuestados que identificaran sus temas por orden de prioridad, la respuesta fue la siguiente: la economía y el empleo, la atención médica, el control de armas, los impuestos y el gasto, la inmigración, la política exterior y la política hacia Cuba.

En la encuesta realizada a finales del 2020, el orden fue el siguiente: la economía, atención médica, relaciones raciales, inmigración, política hacia China y política hacia Cuba. Teniendo en cuenta estos resultados, el profesor Grenier ha afirmado: “parece poco probable que un cubanoamericano individual vote por un candidato, o siga a un partido, simplemente porque coinciden con las políticas de Estados Unidos hacia Cuba. Otras preocupaciones políticas parecen ser motivadores más importantes”.

En los estudios realizados por este profesor se ha demostrado que en los últimos 15 años existe una relación directa entre la política que promueve la Casa Blanca hacia Cuba y la posición de los cubanoamericanos sobre las relaciones entre Washington y La Habana. El ejemplo más ilustrativo fue durante la presidencia de Barack Obama, lo que se evidencia con el siguiente dato: en el 2007 el 64% de los cubanoamericanos apoyaban el bloqueo y en el 2016 solo un 39% mantenía esa posición. La lección es que el liderazgo presidencial tiene la capacidad de incidir en el comportamiento político de esa comunidad al Sur de la Florida en lo que se refiere a las relaciones con Cuba.

En la actualidad, las tendencias políticas que prevalecen en los votantes cubanoamericanos evidencian respaldo mayoritario a la política de máxima presión de Trump. En la última encuesta realizada a ese segmento electoral en marzo del 2021 por Bendixen & Amandi International, los datos reflejaron que un 66% apoyaba el bloqueo lo que significa un retroceso significativo de las posiciones similar a la etapa de la presidencia de George W Bush. También un 65% apoyaron más medidas unilaterales para “forzar un cambio de régimen en Cuba”.

El ambiente político que se está viviendo en el Sur de la Florida y, en especial, dentro de ese micromundo complejo de los votantes cubanoamericanos como resultado del factor Trump y de la incapacidad del Partido Demócrata para encontrar una estrategia que le permita revertir las tendencias que prevalecen en este tipo de electores, no le da prácticamente opciones a Biden de incidir en el voto cubanoamericano.

En términos prácticos es un electorado que lo tienen perdido y ninguna medida que adopte la Casa Blanca tendrá la capacidad de modificar su comportamiento electoral, al menos, hasta las próximas elecciones de noviembre.

Si Biden y su equipo, aspiran a modificar esta situación no depende solamente del tema Cuba sino que tendrán que remover los cimientos de un Partido Republicano que cada día echa más raíces en la Florida. Existe un debate bien argumentado que este estado tradicionalmente pendular, podría convertirse a partir de los resultados de las elecciones de noviembre en un territorio republicano.

En cualquier aritmética electoral vinculada al Sur de la Florida, el tema Cuba estará presente necesariamente. Por esa razón, resulta significativo tener en cuenta estas palabras que ha escrito el profesor Grenier con toda razón y agudeza: “Es extremadamente improbable que gran parte del electorado cubanoamericano gravite hacia el Partido Demócrata simplemente porque mantiene una actitud beligerante hacia Cuba. Hasta que Biden no establezca e implemente su propia visión, continuará promoviendo un orden de cosas definido por Trump”.

Xi Jinping a Biden sobre #Taiwán: «Los que juegan con fuego se prenderán fuego a sí mismos»

#China #EEUU #Política #Tensión

El presidente de China, Xi Jinping, declaró este jueves durante una conversación de más de dos horas con su homólogo estadounidense, Joe Biden, que «los que juegan con fuego se prenderán fuego a sí mismos». La advertencia fue emitida en relación con el tema de Taiwán.

«China está resueltamente en contra de la interferencia en los asuntos de Taiwán y defenderá firmemente su soberanía. Nos oponemos firmemente al separatismo de Taiwán y a la interferencia de fuerzas externas», recordó el mandatario chino y le dijo a su homólogo que debe cumplir con el principio de una sola China.

Por otra parte, Xi advirtió que ver y definir las relaciones chino-estadounidenses desde la perspectiva de la competencia estratégica, considerando a su país como el principal oponente, es un «error de juicio» y una «mala interpretación» de lo que es China.

«La desvinculación y la ruptura de vínculos en contra de la ley no ayudarán a impulsar la economía estadounidense, sino que también harán que la economía mundial sea más vulnerable», agregó y destacó la importancia de promover la cooperación entre ambas partes.

Los dos jefes de Estado también intercambiaron puntos de vista sobre la crisis de Ucrania y consideraron que el llamado fue sincero y profundo, acordando mantenerse en contacto.

Por su parte, Biden remarcó que la política de una sola China de Washington no ha cambiado y no cambiará, y que no apoya la «independencia» de Taipéi. No obstante, cabe recordar que el Gobierno está obligado por la ley estadounidense a proporcionar a la isla los medios para defenderse.

«Se trata de mantener abiertas las líneas de comunicación con el presidente de China, una de las relaciones bilaterales más importantes que tenemos, no solo en esa región, sino en todo el mundo», declaró el portavoz de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, antes de concretarse la comunicación telefónica.

Aumento de tensiones

La conversación entre ambos líderes se realizó en medio de tensiones en torno a la posible visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, a Taiwán.

Esta semana el portaaviones estadounidense USS Ronald Reagan y su grupo de ataque, que incluye un destructor y un crucero de misiles guiados, zarparon de Singapur este en dirección noreste hacia el mar de la China Meridional, en una ruta que llevaría a la flota a la isla.

En esa misma línea, funcionarios del Ejército del país norteamericano informaron que, de concretarse el viaje de la legisladora, podrían aumentar su presencia militar en la región del Indo-Pacífico.

Entre #Biden y #Trump, votantes en #EEUU miran hacia otro lado

Washington, 29 jul (Prensa Latina) Descontentos con los abanderados de sus propios partidos, los votantes demócratas y republicanos centran su atención hoy en gobernadores que despuntan como posibles candidatos presidenciales a las elecciones de Estados Unidos en 2024.

Por parte de los demócratas, el gobernador de California, Gavin Newsom, y el de Illinois, J.B. Pritzker, hicieron recientemente apariciones fuera de sus estados que atrajeron la atención nacional.

Incluso Newsom publicó anuncios que atacan a homólogos que son adversarios políticos.

Mientras tanto, en el lado republicano, el gobernador de Virginia, Glenn Youngkin, también alimentó comentarios en la Casa Blanca en las últimas semanas, poniéndolo junto al de Florida, Ron DeSantis, como un posible sucesor del expresidente Donald Trump.

El nuevo enfoque acerca de esas figuras llega cuando las encuestas muestran que los electores están frustrados con la dirección de ambos partidos.

Un número significativo de los azules (demócratas) y rojos (republicanos) quiere que alguien diferente al presidente Biden o Trump sea su candidato en la próxima contienda electoral.

Los estadounidenses están bastante insatisfechos en este momento, dijo Adrian Hemond, un consultor demócrata, citado por el diario The Hill.

«Están insatisfechos con el Congreso. Están insatisfechos con el presidente. Están insatisfechos con la economía», subrayó.

Aunque los sondeos muestran que los ciudadanos están disgustados con el desempeño de Biden, Trump tampoco parece ser una opción especialmente atractiva.

Una encuesta de Harvard CAPS-Harris Poll publicada a principios de este mes encontró que el 71 por ciento de los entrevistados dijo estar en contra de una candidatura de reelección de Biden, mientras que el 61 por ciento refirió su rechazo a la idea de que vuelva Trump.

Por el contrario no pocos parecen estar satisfechos con sus gobernadores.

De acuerdo con un estudio de opinión de Morning Consult realizado entre abril y finales de junio de este año, Youngkin, Newsom y DeSantis cuentan con un 53 por ciento de aprobación entre los votantes registrados en sus respectivos estados.

Por su parte, Pritzker tiene un 51 por ciento de respaldo y el gobernador de Maryland, el republicano Larry Hogan, quien coquetea con entrar en la carrera por la Casa Blanca, tiene un índice de apoyo del 70 por ciento.

Los bajos números de las encuestas para Biden y Trump, entre otros factores, abrieron la puerta a los gobernadores para pasar al escrutinio público.

Hace más de 20 años, Estados Unidos vio al republicano George W. Bush, gobernador de Texas entre 1995-2000, convertido en presidente (2001-2009). La historia podría repetirse.

#EE.UU: Señales de alarma

Los bajos números de aprobación del presidente estadounidense, Joe Biden, combinados con una sensación generalizada de que el país va en la dirección equivocada, son señales de alarma para los demócratas que buscan mantener el control del Congreso.
 
Con la mirada puesta en las elecciones de medio término, algunos vaticinan un escenario apocalíptico para la fuerza azul, a medida que la inflación y los precios de la gasolina siguen al alza y la insatisfacción con la gestión del mandatario está por las nubes.

Esta semana, una encuesta de Siena College/New York Times mostró aBiden con un índice de aceptación del 33 por ciento, mientras que otros sondeos lo ubican con alrededor del 39 por ciento, un número históricamente bajo.

La mayoría de los jóvenes, grupo poblacional que impulsó su triunfoen las presidenciales de 2020, desaprueba en estos momentos el trabajo del jefe de la Casa Blanca.

En ese contexto surge la interrogante sobre cuánto importa realmente el índice de aprobación del presidente para predecir los resultados del Congreso en las intermedias.

Existe una relación directa entre ambas variables: cuando el gobernante es impopular, su partido pierde escaños, lo cual es probable que ocurra este año, aunque los tiempos de alta polarización política, como ahora, tienden a producir cambios menos dramáticos en las carreras por el Legislativo porque hay una cantidad más baja de votantes indecisos, según el sitio FiveThirtyEight.

Los problemas que llevaron a los demócratas a ganar en 2020 la Cámara de Representantes, el Senado y la Casa Blanca siguen siendo urgentes y están aún sin resolver, mientras la Corte Suprema de Justicia interfiere en protecciones federales respecto a temas de gran importancia.

Las recientes decisiones del máximo tribunal que eliminan el derecho a la interrupción del embarazo, limitan la capacidad de los estados para controlar el porte de armas de fuego y recortan los poderes regulatorios sobre las emisiones que contribuyen al calentamiento climático comienzan a calar en la conciencia de los electores.

Si bien en algunos territorios en los cuales demócratas y republicanos tienen visiones contrapuestas sobre el aborto, por ejemplo, los votantes pueden elegir para los cargos locales en disputa a quienes abogan por garantizar los derechos reproductivos de las mujeres, esto no es una garantía para los primeros, indicó un análisis del portal Vox.

El venidero 8 de noviembre estarán en disputa los 435 puestos de la Cámara de Representantes y 34 de los 100 escaños del Senado. Además de determinar el control del Legislativo, los resultados en esos comicios darán una idea de cómo se proyectará el electorado en las presidenciales de 2024.

#Biden, errático: Dentro y fuera

#EEUU #Trump #Economía #Covid19 #Armasdefuego

Realmente, el norteamericano promedio, tan divorciado de la realidad del resto del mundo, funciona mentalmente tal como vive, si con facilidades o dificultades, y en este momento se encuentra exasperado por la alta inflación, con los costos excesivos de los combustibles y alimentos, la preocupación de perder el empleo, el nuevo rebrote de la COVID-19, el estar en un peligro latente a causa de los numerosos tiroteos, excesivos gastos en la educación y la salud, y depender, muchos de ellos, de bonos para obtener algunos alimentos; todo ello sin contar la latente discriminación que se refleja en el quehacer diario.

En este contexto, analistas indican que el descenso en recientes encuestas de la acogida presidencial se fundamenta en una serie de acontecimientos que han tenido lugar en las últimas semanas en el país, como el incremento de los precios de la gasolina, la ausencia de fórmulas para bebés en los mercados, los indicios de una probable recesión y el tiroteo masivo ocurrido este 4 de julio, que afectó los debates en torno al control de las armas.  

Así, a pesar de los esfuerzos para eliminar las deudas de los estudiantes universitarios y la fuerte campaña para que la población se vacune, el presidente norteamericano, Joe Biden, ve disminuida notablemente la aceptación de su mandato presidencial, que también ha sido golpeado por una Corte Suprema de Justicia que alienta el porte de armas, impide el aborto, y hasta estimula el incremento de un cambio climático que puede poner fin a la vida humana, todo aprovechado por sus opositores republicanos.

Ello ha contribuido notablemente a que solo el 29% de la población acepte su mandato, un 10% menos de lo que tenía el anterior presidente, Donald Trump, en igual período, mientras la desesperanza inunda a los votantes demócratas, principalmente a los jóvenes, quienes no quieren que Biden persista en su intención de reelegirse en el 2024.

Todo ello, por supuesto, beneficia a sus rivales republicanos, con diversos posibles aspirantes a la presidencia, incluido Trump, a pesar de estar siendo cuestionado por su presunta responsabilidad en el asalto de miles de sus simpatizantes al Capitolio el 6 de enero del 2021, con un saldo de cinco muertos, numerosos heridos y detenidos y destrozos en el inmueble, con el fin de impedir la juramentación de Biden como presidente.

Los estados de Hawai y Vermont son los únicos donde los partidarios de Biden superan en las encuestas a los oponentes, en sentido general; los mayores aliados del mandatario son los afroamericanos, con el 64% y el 56%, respectivamente, aunque las cifras de apoyo han descendido en relación con otros sondeos.

Solo el 13% de los votantes estadounidenses cree que el país va por buen camino. Para Biden, esta sombría perspectiva nacional ha llevado el índice de aprobación de su trabajo a un punto peligrosamente bajo. Como era de esperar, la oposición republicana es abrumadora, pero más de dos tercios de los independientes ahora también desaprueban el desempeño del presidente, y casi la mitad lo desaprueba rotundamente.

Solo el 70% de los demócratas aprueba el trabajo que está haciendo el presidente y, según The New York Times, «un número relativamente bajo para un presidente, especialmente para las elecciones intermedias de este año, cuando necesita reunir a los demócratas en las urnas para mantener el control del Congreso».

The New York Times también afirmó que hay una «gran desconexión» entre los continuos elogios del presidente por la economía —a pesar de los mencionados altos precios de la gasolina y la inflación récord— y los votantes.

#Biden amenaza con usar la fuerza contra #Irán

#EEUU

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Tel Aviv, 14 jul (Prensa Latina) El presidente estadounidense, Joe Biden, advirtió hoy aquí que el uso de la fuerza contra Irán está sobre la mesa, aunque afirmó que solo como último recurso.

En una entrevista con el Canal 12 israelí, el mandatario defendió el retorno de Washington al acuerdo nuclear con Teherán, rechazado por Tel Aviv, cuyo gobierno apuesta por una acción militar.

“Creo que fue un error gigantesco que el último presidente se saliera del trato”, afirmó Biden en alusión a su antecesor en el cargo Donald Trump, quien abandonó el pacto en 2015.

Asimismo, evitó contestar a una pregunta sobre algún compromiso de Israel de no atacar de forma unilateral las instalaciones nucleares iraníes.

No voy a discutir eso, respondió Biden, quien tampoco habló sobre la posible participación israelí en cualquier acción militar del Pentágono.

El gobernante norteamericano llegó ayer a este país como parte de una gira por Oriente Medio, que incluye una visita a los territorios palestinos y a Arabia Saudita.

Biden volvió a acusar a Irán de intentar obtener armas nucleares, aunque las autoridades de esa nación aseguraran que su programa tiene fines pacíficos con el objetivo de generar electricidad.

“No voy a especular sobre eso. Pero Irán no puede obtener un arma nuclear”, recalcó el político.

También insistió en los planes de la Casa Blanca para lograr una mayor integración de Israel en la región.

En ese sentido, consideró que tomará tiempo la normalización de las relaciones entre este país y Arabia Saudita.

Biden volvió a demostrar su respaldo a Israel al criticar a los demócratas que cuestionan las políticas de Tel Aviv contra los palestinos.

Son pocos y están equivocados, respondió al ser interrogados sobre los miembros de su partido que consideran a esta nación un estado que practica el Apartheid.

¿Cómo entender las nuevas estrategias de injerencia de #EE.UU contra #Cuba? (VIDEO)

Los trece presidentes estadounidenses que han ocupado la Casa Blanca desde el triunfo de la Revolución en enero de 1959 han tenido el mismo propósito: desmontar el proceso de cambios sociales emprendidos por el pueblo cubano soberanamente. Lo han intentado todo, desde operaciones encubiertas, plagas y enfermedades, intentos de magnicidio, hasta levantamientos populares y Subversión. Pero, ¿estamos claros de cómo funcionan las nuevas estrategias contra Cuba?

«#Biden no tiene una #política propia hacia #Cuba»: entrevista de Bruno Rodríguez Parrilla a #LosAngelesTimes +(video)

Cubaminrex.- Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, señaló hoy en Twitter que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, no tiene una política propia hacia la mayor de las Antillas.

El Canciller indicó en su mensaje que el mandatario estadounidense aplica la política de máxima presión del anterior gobernante, Donald Trump.

Dichos métodos, agregó Rodríguez Parrilla, no solo provocan daño y sufrimiento al pueblo cubano, impiden el desarrollo económico y alientan la emigración irregular, sino que dañan el interés nacional de Estados Unidos.

“Pdte Biden no tiene una política hacia #Cuba, no una propia. Aplica política de máxima presión de Trump, q no solo provoca daño y sufrimiento al pueblo cubano, impide desarrollo nuestra economía y alienta emigración irregular hacia EEUU, sino q daña el interés nacional de EEUU”, escribió Rodríguez Parrilla.

Recientemente, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció medidas en relación con Cuba, como el restablecimiento de vuelos comerciales a otras ciudades, además de La Habana, la reactivación del programa de reunificación familiar, suspendido durante años, y eliminación del límite de mil dólares trimestrales en las remesas.

A propósito, Rodríguez Parrilla subrayó que estas disposiciones no revierten la política de Trump, y se mantienen en vigor las principales acciones definidas a asfixiar la economía cubana.

Estas medidas, añadió, tampoco se proponen flexibilizar el bloqueo económico, comercial y financiero que Washington impone a La Habana hace más de seis décadas.

#JoeBiden se cae de la bicicleta durante un paseo

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se cayó este sábado al suelo durante un paseo en bicicleta cerca de la playa en el estado de Delaware, donde está pasando el fin de semana con su esposa, Jill Biden.

El mandatario, de 79 años, perdió el equilibrio cuando frenó para saludar a varios vecinos, pero miembros del Servicio Secreto lo ayudaron rápidamente a ponerse en pie.

«Estoy bien», respondió a la prensa el líder demócrata, quien explicó que se cayó porque se le quedaron enganchados los zapatos en los pedales.

El percance ocurrió durante un paseo matutino en bicicleta que realizó junto a su esposa, vestido con ropa deportiva, casco y guantes, en Rehoboth Beach (Delaware), donde pasa el fin de semana.

En marzo del año pasado, Biden tropezó tres veces al subir la escaleras del avión presidencial, el Air Force One, pero la Casa Blanca restó importancia al asunto.