«#EstadosUnidos no tiene el poder de callar nuestra voz ni de silenciar la verdad»

Palabras pronunciadas por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, ante la sociedad civil cubana excluida de la IX Cumbre de las Américas, en el Palacio de la Revolución, el 8 de junio de 2022, «Año 64 de la Revolución»

(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)

Foto: Estudios Revolución

Compañeras y compañeros;

Queridos representantes de la sociedad civil y actores sociales de la nación cubana:

Permítanme comenzar con palabras que tienen más de un siglo: “Cuando un pueblo fuerte quiere dar batalla a otro, compele a la alianza y al servicio a los que necesitan de él.  Lo primero que hace un pueblo para llegar a dominar a otro, es separarlo de los demás pueblos”.

Lo dejó escrito José Martí hace más de 130 años después de asistir a la Conferencia Monetaria, un convite interesado del pujante Estados Unidos a las jóvenes repúblicas de Nuestra América en aquel entonces.

Acreditado por el Gobierno de Uruguay, país del que era cónsul general en Nueva York desde 1887, Martí, al parecer, casi fue excluido por inexplicables demoras y excusas mentirosas del Departamento de Estado. 

Aquella Conferencia fracasó, y se afirma que a ello contribuyó decisivamente el cubano, quien escribiría posteriormente un profundo y demoledor análisis, dictado por su conciencia, sobre los peligros a los que se exponía Nuestra América de aceptar la unión monetaria.

De frente, sin eufemismos de ninguna índole, Martí definió en esas líneas la incapacidad de los Estados Unidos para entender a sus vecinos del Sur, señaló:

“Creen en la superioridad incontrastable de ‘la raza anglosajona contra la raza latina’.  Creen en la bajeza de la raza negra, que esclavizaron ayer y vejan hoy, y de la india, que exterminan. Creen que los pueblos de Hispanoamérica están formados, principalmente, de indios y de negros.  Mientras no sepan más de Hispanoamérica los Estados Unidos y la respeten más,         […] ¿pueden los Estados Unidos convidar a Hispanoamérica a una unión sincera y útil para Hispanoamérica? ¿Conviene a Hispanoamérica la unión política y económica con los Estados Unidos?”.

Las preguntas de Martí contienen en sí mismas las respuestas.

Pocos textos hay más visionarios sobre la política de Estados Unidos hacia nuestras tierras de América, una política que la ambición desmedida del imperio ha congelado en el tiempo al negarse a escuchar las voces que no se le someten.

Quien lo dude, que ponga esas palabras frente a la concepción excluyente de la IX Cumbre de las Américas y comprobará su absoluta vigencia.

El dogma filosófico que siempre acompañó a esa insaciable ambición es el llamado Destino Manifiesto, arraigada convicción de naturaleza racista y supremacista; el enunciado conceptual que le sirvió de pretexto es la Doctrina Monroe.

Sin renunciar a ninguna de esas dos concepciones, el Gobierno estadounidense convocó la IX Cumbre hemisférica en la ciudad de Los Ángeles con participación discriminatoria e insuficiente representación regional.

En el caso de Cuba, la exclusión no fue solo contra el Gobierno, sino también contra los representantes de la sociedad civil y los actores sociales, incluidos nuestros jóvenes. Los Estados Unidos no se conforman ya con determinar quién y cómo debe ser el Gobierno cubano; ahora se proponen definir quiénes son los representantes de la sociedad civil y qué actores sociales son legítimos y cuáles no.

Permítanme volver a la historia, la cual siempre esconde tantas lecciones:

Entre enero y febrero de 1928, Cuba fue la sede de la Sexta Conferencia Panamericana, una de las malas semillas de la OEA y de las actuales cumbres de las Américas.  El presidente de turno en la isla era Gerardo Machado, sátrapa de triste memoria que sería derrotado por sublevación popular en 1933.

No hay historiador serio que ignore que la elección de Cuba como sede de aquella conferencia respondía a la situación subordinada que tenía la isla respecto de los Estados Unidos. Éramos un protectorado yanqui, así que las invitaciones ni siquiera salieron de La Habana, las tramitó el Encargado de Negocios de Cuba en Washington.

A pesar de esa subordinación, que Machado y su equipo adornaron con encendidos actos de genuflexión, el entonces presidente de Estados Unidos, Calvin Coolidge, llegó en un barco de guerra y en las fotos de la época puede vérsele en compañía de su esposa, no junto a su par de Cuba, sino varios metros delante de él.

La orden de los amos del “patio trasero” a los responsables de la política cubana fue evitar cualquier discusión incómoda.  Las recientes intervenciones en Haití y Nicaragua habían caldeado el ambiente y había que evitar que las discusiones molestaran los oídos imperiales.

Dicen que en un viaje anterior a Estados Unidos, con tal de obtener la sede, Machado se había comprometido con Coolidge a evitar cualquier planteamiento o denuncia y a ofrecer el más servil apoyo a los norteamericanos.

Tocó al embajador cubano en Washington el repudiable honor de complacer al poderoso visitante con un elogio de la intervención que todavía insulta, y oigan esto: No nos podemos unir al coro general de no intervención -dijo- porque la palabra «intervención», en mi país ha sido palabra de gloria, ha sido palabra de honor, ha sido palabra de triunfo, ha sido palabra de libertad; ha sido la independencia.

A un gobierno como aquel que recibió a Coolidge lo invitarían gustosos los organizadores de la Cumbre de las Américas 2022, como lo hicieron hace 94 años con el indiscutido dictador Gerardo Machado, derrotado cinco años después por la Revolución del 33; pero esa es la Cuba que desapareció para siempre del mapa de la subordinación política con la Revolución en 1959.

Los remito al histórico discurso del General de Ejército y líder de la Revolución Cubana en la Cumbre de las Américas de Panamá, en el año 2015.  Con todo el tiempo que nos quitaron en el uso de la palabra en las Cumbres anteriores, Raúl dejó sentados los principios que garantizarían una relación más fértil entre las dos Américas.  Expresó:

“Las relaciones hemisféricas, en mi opinión, han de cambiar profundamente, en particular en los ámbitos político, económico y cultural; para que, basadas en el Derecho Internacional y en el ejercicio de la autodeterminación y la igualdad soberana, se centren en el desarrollo de vínculos mutuamente provechosos y en la cooperación para servir a los intereses de todas nuestras naciones y a los objetivos que se proclaman”. 

Cambió Cuba, cambió Nuestra América, pero el imperio no cambia.

Sobre el carácter excluyente y discriminatorio del evento que tendrá lugar entre el 8 y el 10 de junio en Los Ángeles, ya el Gobierno Revolucionario se pronunció con firmeza.

Se conoce el repudio que esa selectividad oportunista ha provocado en la mayoría de los gobiernos de la región, así como la clara y firme posición asumida por varios de ellos junto a las notables ausencias a la cita como rechazo a la exclusión.

También tienen antecedentes en la historia estas confrontaciones entre políticas injerencistas y políticas soberanas.

En 1994, cuando el Gobierno de los Estados Unidos convocó la primera de estas cumbres y excluyó a Cuba, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz resumió la esencia de la prepotencia imperial en una frase: “¡Cuánta cobardía, mediocridad y miseria política refleja realmente tal exclusión!”. 

El Gobierno estadounidense de entonces, en la euforia del supuesto fin de la Guerra Fría, trató de valerse de nuestros más preciados símbolos para atraer de nuevo a los pueblos de Nuestra América a un ya olvidado proyecto de recolonización: el ALCA.  Y osó hablar de la Cumbre de las Américas como “el sueño realizado de Simón Bolívar”.   Nada más faltó decir que era también la realización de los sueños de Martí, le respondió Fidel desde un acto histórico en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en el que coincidía por primera vez con el joven y ya impresionante político bolivariano Hugo Chávez.

Apenas 11 años después, en otro acto histórico que exaltó la Cumbre de los Pueblos por encima de la de los Jefes de Estado, con su célebre grito: “¡ALCA, ALCA, al Carajo!”, en Mar del Plata, Hugo Chávez le pondría epitafio al proyecto de recolonización de Nuestra América.  Los sueños de Bolívar y Martí se estaban cumpliendo.

Contra esta América Latina que llama las cosas por su nombre y no pide permiso para ejercer sus soberanos derechos, se elaboró la lista de los excluidos.

Nos honra encabezar esa lista junto a los líderes de Venezuela y Nicaragua y junto a ustedes, genuinos representantes de nuestro pueblo. Como nos honra la gallarda solidaridad de Andrés Manuel López Obrador, de Lucho Arce, de Xiomara Castro, de los líderes caribeños que han rechazado enfáticamente las exclusiones y de otros que seguramente lo harán en el transcurso de la propia Cumbre. 

En pocas horas podremos confirmar qué se logrará o qué propuestas se harán en Los Ángeles, más allá de la pompa inaugural y de la foto del Presidente anfitrión con quienes asistan. El espectáculo publicitario dirigido a la politiquería interna de los Estados Unidos no podrá ocultar la falta de interés real de ese Gobierno por atender los problemas más graves e inmediatos de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Pueden revisarse los documentos oficiales y los discursos de políticos y funcionarios del Gobierno estadounidense de los últimos años.  Las escasas referencias a nuestra parte del mundo reflejan la profunda incomprensión sobre las realidades actuales de una región con identidad propia, cuyos pueblos tienen ansias acumuladas de justicia, sufren el subdesarrollo y la creciente desigualdad, y no soportan más el continuo robo de sus riquezas naturales y la explotación incrementada de sus trabajadores.

Tampoco soportan la presión e intromisión de los Estados Unidos para forzar a gobiernos soberanos a asumir políticas que benefician a las grandes empresas transnacionales para tratar de lograr obediencia y castigar cuando esta no se logra.  Rechazan el papel de las instituciones creadas por los Estados Unidos como la OEA y el resto de los instrumentos de dominación hemisférica.

Nada de lo anterior aparece en la agenda de la cita de Los Ángeles.

El tema de los movimientos migratorios de la región está íntimamente relacionado con el desarrollo y, sobre todo, con el subdesarrollo. Tiene un vínculo estrecho con el modelo global capitalista y el avance del neoliberalismo, cuyas políticas económicas generan mayor marginalización, inestabilidad social, desempleo, carencia de servicios de salud, sistemas de educación incosteables e insuficientes y rupturas del tejido social de las comunidades.

Segmentos crecientes de la población continuarán buscando la satisfacción de sus necesidades y sus sueños de prosperidad en las economías avanzadas del Norte.  La realidad actual confirma la vieja idea de que si el desarrollo no comienza de una vez a drenar hacia el Sur, el subdesarrollo avanzará a mayor velocidad hacia el Norte.

Las fórmulas represivas, como las que se pretenden en el documento impuesto por los Estados Unidos para la reunión, no son la respuesta.  Permiten mitigar temporalmente los flujos migratorios descontrolados, pero no resuelven la multiplicidad de causas y condiciones que los provocan.

En el caso de Cuba, el Gobierno estadounidense ha aplicado durante cuatro años una política orientada al estímulo de la emigración irregular.  Como norma, le da entrada a los que por vías irregulares llegan a sus fronteras, los privilegia con la posibilidad de obtener residencia permanente en virtud de fórmulas legales establecidas solo para los cubanos, cerró las vías legales para emigrar y mantiene una política de guerra económica dirigida a deprimir el nivel de vida de la población. Es lo que puede llamarse una receta perfecta para promover la emigración irregular.

No se prevé, sin embargo, una discusión a fondo sobre estos temas en la Cumbre de estos días y, naturalmente, no debe esperarse resultado efectivo alguno para un problema que seguirá pesando sobre nuestras sociedades y sobre las relaciones hemisféricas.

Tampoco se espera una discusión productiva sobre la transferencia de tecnología, sin la cual es muy difícil esperar un impulso al desarrollo de la región.

El incremento de la conectividad y de acceso a Internet en todas las comunidades es positivo; pero si este esfuerzo se limita a la promoción de mercados cautivos para la publicidad comercial y la orientación y estímulo del consumo incesante, el beneficio para América Latina y el Caribe es nulo.  Ganarán, por supuesto, las grandes empresas comerciales.

Si se dirige a establecer plataformas tecnológicas que ayuden a sembrar en las comunidades, particularmente en los jóvenes, las ideas generadas en laboratorios ideológicos de los Estados Unidos para promover conductas y visiones del mundo que estimulen la apatía política y la enajenación social; incentiven el egoísmo, promuevan el racismo, el narcisismo y la agresividad, el resultado será extremadamente peligroso.  Lo será también si se destina a promover la mentira, la banalidad, la politiquería deshonesta, la calumnia y el sicariato informativo.

Si lo que se busca es mayor influencia y más control sobre nuestras sociedades por vía del monopolio en muy pocas manos de las plataformas tecnológicas de la información, el fin evidente es la consolidación del dominio hegemónico imperialista con nuevos métodos.

Uno de los tópicos más reiterados de los voceros de los Estados Unidos al promover la Cumbre de estos días es la supuesta defensa de la democracia, la que engañosamente equiparan con la promoción del capitalismo, como si fuera lo mismo, cuando en realidad son conceptos contrapuestos.

Nada en la historia pasada y reciente de los Estados Unidos, ni en su conducta actual en el hemisferio hace suponer que la democracia o el respeto a los derechos humanos sean prioridades verdaderas de su política exterior regional.  Cuando así declaran, actúan con deshonestidad y lo saben.

Tomando como referencia solo los últimos 50 años, ha sido notorio el absoluto involucramiento y contubernio de los Estados Unidos con los regímenes más sangrientos y represivos que ha conocido este continente, con los que con mayor desvergüenza han practicado el asesinato, las desapariciones, las masacres, la tortura y las ejecuciones extrajudiciales.

Es un error y un acto de desprecio inaceptable suponer que nuestros pueblos no tienen memoria; pero más importante aún es que el Gobierno de los Estados Unidos carece de autoridad moral para hablar de democracia cuando no es capaz de defenderla o promoverla en su propio territorio y para sus propios ciudadanos.

No es honesto hablar de la defensa de principios democráticos cuando en virtud de leyes federales recientes el sistema político estadounidense permite financiar sin límites las campañas electorales y la gestión de los políticos, comprarlos o lo que es lo mismo: comprar gobernantes.

No es sincero predicar la democracia en la región cuando aumentan las legislaciones en numerosos estados de ese país que restringen el derecho al voto y la posibilidad de ejercerlo, especialmente si el elector es de bajos ingresos, pertenece a alguna de las llamadas minorías étnicas o vive en barrios considerados marginales.

Es difícil ser promotor de los derechos humanos a nombre de un Gobierno que no es capaz de asegurar el derecho a servicios esenciales de salud en el país más rico y poderoso del planeta, que no cuenta, ni se ha propuesto contar con las herramientas políticas y jurídicas que impidan las ventas indiscriminadas de armamento de guerra a la población, con el costo consecuente y creciente en vidas inocentes, entre ellas las de niños, para los que se convierte en un peligro ir a la escuela.

La promoción de la democracia y los derechos humanos son solo quimeras en un sistema político en el que el interés de los productores y comercializadores de armas de guerra tiene prioridad sobre la vida de los niños, del derecho a la salud y a la educación.

No es honesto pregonar los derechos humanos cuando ese Gobierno permite el crecimiento del racismo junto a las corrientes de intolerancia y supremacía blanca; cuando los índices de abuso policial y judicial contra los afrodescendientes siguen siendo la norma.

Tampoco lo es cuando el encarcelamiento o la detención de niños y adolescentes alcanzan cifras inaceptablemente altas.  Según datos de la Asociación Americana de Libertades Civiles, cualquier día del año al menos 60 000 niños y jóvenes menores de 18 años de edad se encuentran encerrados o detenidos en cárceles o centros juveniles de detención en los Estados Unidos.

Según la Iniciativa de Políticas de Prisión, muchos de ellos ni siquiera han cometido delitos y miles permanecen tras las rejas por infracciones no penales.  Estados Unidos es el único país del hemisferio donde se condena a menores de 18 años a penas de cadena perpetua sin libertad condicional.

Con esta deplorable trayectoria, el Gobierno estadounidense se atreve a alegar que el criterio para invitar y excluir a los países del hemisferio de la reunión cumbre fueron los estándares de democracia y derechos humanos.  El pretexto constituye un insulto a la inteligencia y al sentido común de los demás.

Con el diseño previsto y los documentos preparados, ya se sabe que en el encuentro no se va a discutir o aprobar nada sobre la desigualdad económica y social de la región; sobre la marginalización, incluso dentro de los propios Estados Unidos.  Se conoce que no se tratará el creciente problema de la judicialización de la política para sabotear la voluntad popular y a los gobiernos electos con el respaldo de los sectores más humildes ni se tratará el esfuerzo corporativo de las grandes transnacionales para corromper a los gobiernos de la región.

No se profundizará en las razones por las cuales tanto los Estados Unidos como América Latina están entre las zonas más perjudicadas por la COVID-19 en el mundo.

Ninguno de los documentos presentados por el Departamento de Estado se propuso avanzar con acciones prácticas en la lucha contra el racismo, a favor de los derechos de la mujer y los niños y para paliar la situación incierta de los migrantes.

El problema del progresivo cambio climático y los desastres naturales que tanto amenazan a los países de la región quedarán sin medidas prácticas.  El terrorismo, incluyendo el terrorismo de Estado, y la manipulación del tema con fines políticos no son puntos de la agenda. No se confirmará el derecho argentino sobre las Malvinas, ni el derecho de Puerto Rico a la independencia.

En los documentos a aprobar no habrá pronunciamiento alguno contra las medidas económicas coercitivas unilaterales y su uso contra países de la región como arma de presión política.

Tampoco se ratificará en ellos el reclamo unánime de la región, con el respaldo casi absoluto de la comunidad internacional, a que se ponga fin al bloqueo económico criminal que sufre el pueblo cubano desde hace 63 años; sin embargo, no se podrá silenciar la voz de Cuba, ni la solidaridad con Cuba.  Sabemos que el repudio al bloqueo económico se escuchará allí y que el Gobierno de los Estados Unidos tiene clara conciencia de que ese sentimiento se comparte de un extremo a otro de este hemisferio.

Desde hace meses se hizo evidente que se perderá la oportunidad de aprovechar la presencia en Los Ángeles de los mandatarios regionales para discutir verdaderamente sobre muchos problemas que pesan sobre nuestras sociedades.  Pudo haber sido de otra manera.

El Gobierno estadounidense, con su enorme poderío económico y tecnológico, con su gran influencia, pudo haber hecho un aporte trascendental en esa dirección.  Se requería, por supuesto, una dosis de humildad, de autocrítica, de reconocimiento a las cicatrices que marcan nuestra historia; un mínimo de solidaridad y menos egoísmo y un reconocimiento sincero de que los tiempos han cambiado.

La comunicación y la interacción interamericana son necesarias.  Tiene que haber espacios de diálogo y cooperación entre los que habitamos al sur del río Bravo y las naciones del norte, pero ha de ser con respeto.  El Benemérito de las Américas, Benito Juárez, lo expresó con genial síntesis en 1867: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Los latinoamericanos y caribeños no nos consideramos “patio trasero” ni “patio delantero” de nadie.  Es una noción que nos ofende y la rechazamos.  Al constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, los países de nuestra región reafirmamos el apego irrestricto a la defensa de la soberanía, la independencia y la autodeterminación.

Al promover la necesaria unidad e integración regional, enraizamos el compromiso de respetar la diversidad entre nosotros.  En esta región compartimos países grandes y pequeños; los que son ricos en recursos naturales y los que carecen de ellos; los que exportan hidrocarburos o energía eléctrica y los que la importan; los grandes productores de alimentos y los que necesitan del comercio exterior para satisfacer sus necesidades. Además, están los pequeños países insulares que merecen un trato preferencial y diferenciado en la conducción de sus relaciones económicas internacionales.

Tenemos en algunos casos profundas diferencias ideológicas, lo que no ha impedido el desarrollo de relaciones, incluso el de la cooperación, tanto para resolver graves conflictos políticos como para contribuir a resolver profundos problemas sociales y prestar servicios a las poblaciones más necesitadas.

En 2014 asumimos en La Habana, por unanimidad, el compromiso con la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.  Con esta vasta, rica y compleja región podrían los Estados Unidos cooperar y unir esfuerzos para enfrentar los grandes desafíos del mundo actual, pero tiene que ser con absoluto respeto a la igualdad soberana.

Los tiempos han cambiado y nuestra América no acepta la imposición de los intereses del imperialismo, como no acepta que se nos utilice para los conflictos de los Estados Unidos con quienes identifica como rivales estratégicos en otras partes del mundo.

Nuestro pueblo tiene razones para preguntarse: ¿Por qué le prestamos atención a un evento que apunta a tener resultados de escasa trascendencia con grandes ausencias entre los asistentes y del cual los Estados Unidos decidieron excluir, de antemano, a varios países de la región?

El problema es que no podemos desconocer un esfuerzo adicional, aunque fallido, de reeditar la Doctrina Monroe ni podemos dejar de denunciar la farsa de convocar una vez más a los países de la región para un espectáculo de tinte neocolonial.  Los Estados Unidos tienen la capacidad de impedir la presencia de Cuba en Los Ángeles, pero no tienen el poder de callar nuestra voz ni de silenciar la verdad.

Nuestro pueblo ha estado al tanto de estos temas. Está informado como pocos y comprende la situación actual del hemisferio.   Es partícipe de la política exterior y es el garante de la soberanía nacional y de la independencia frente a la ambición hegemónica estadounidense.  Tiene, además, una vocación solidaria internacional y un derecho ganado a estar al corriente de los acontecimientos de la región.

Sesionará también en Los Ángeles los días 8, 9 y 10 una Cumbre de los Pueblos.  Las informaciones que llegan indican que se tratará de un verdadero escenario de debate y confrontación de ideas, con una agenda amplia y apegada a las inquietudes más urgentes de la región en su conjunto, con la participación de organizaciones sociales, sindicatos, grupos juveniles, asociaciones comunitarias y personas con profunda conciencia social en general.

Todo anuncia que allí ocurrirá el verdadero evento político trascendental, y es en ese en el que lamentamos la imposibilidad de tener una participación presencial significativa. Sabemos que la contribución de los cubanos hubiera sido un aporte importante y también sería una experiencia para ustedes al escuchar los problemas y los enfoques de los miles de participantes tan diversos que acudirán al foro.

En un momento como el que viven hoy los pueblos de América Latina y el Caribe es juicioso volver a José Martí.  Su ensayo imperecedero titulado Nuestra América tiene una vigencia que asombra.  En él plasmó el Apóstol enseñanzas para todos los tiempos.  Dijo Martí: “…el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada solo con sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños.  El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe”.

Muchas gracias (Aplausos prolongados).

#Cuba y el día después

 Los cubanos disfrutan hoy de un feriado bien ganado, luego de la jornada en la que volvieron a las plazas de todo el país para celebrar del Día Internacional de los Trabajadores.

Fue especial, a pesar de que la fecha tradicionalmente ocurre aquí con la movilización de millones de ciudadanos, que en la efeméride reafirman su apoyo a la Revolución en el poder desde el 1 de enero de 1959.

Esta vez se puso fin a dos años de cuarentena para tales actos masivos, decidida por la pandemia de la Covid-19.

La Plaza de la Revolución de La Habana y otras muchas del país fueron desbordadas en uno de los días en que el Ministerio de Salud Pública reportó cifras de las más bajas de contagios de la enfermedad en muchos meses.

No resultó casual que fueran los trabajadores de la Salud quienes encabezaron los desfiles en toda la geografía nacional.

También el reconocimiento y participación de los hombres y mujeres de Ciencia, en particular aquellos responsables de desarrollar y producir las vacunas antiCovid que distinguen a Cuba a nivel mundial contra el coronavirus causante de la pandemia.

La cita en esta isla resultó distinta a otras que en diversas latitudes fueron contra gobiernos y políticas lesivas a los derechos laborales y ciudadanos.

No hubo en La Habana ni en otras ciudades o localidades de la isla gases lacrimógenos ni enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Las pancartas por acá iban contra el bloqueo de Estados Unidos y en apoyo al proceso revolucionario y sus dirigentes que -otra diferencia- fueron parte de los desfiles.

En la Plaza de la Revolución estuvieron el líder de la Revolución, Raúl Castro, y el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, por demás vitoreados.

Pareciera raro porque en esta isla sobran los problemas, dificultades y penurias, en un país que brega contra más de 60 años de cerco económico, comercial, financiero y más, y reforzado por su ejecutor, el gobierno de Estados Unidos.

También debe resultar ajeno para quienes auguraron la baja movilización ciudadana y lo alentaron al apostar a que Cuba es aquella que vivió los incidentes de julio del año anterior, cuando desde fuera alentaron protestas y actos de vandalismo.

Hay cosas que no cambiaron desde entonces, entre ellas, planes de desestabilización para subvertir el orden y provocar un estallido social, pilares de la hostilidad de Washington, según denuncia La Habana.

Pero el gobierno cubano no quedó de brazos cruzados. Las pilas se encendieron y llegó hasta barrios vulnerables, entre otras muchas acciones decididas en medio de un entorno económico marcado por la decisión de Washington de darle jaque mate a la Revolución.

Este 1 de Mayo millones de cubanos «desestabilizaron» la cotidiana paz de los domingos en este país, y lo hicieron antes muchos testigos venidos de diferentes lares del planeta.

Por eso las múltiples banderas de otras naciones que acompañaron las marchas, y sobre todo por los cientos de activistas foráneos que vinieron para celebrar aquí el Día Internacional de los Trabajadores.

Ellos llenaron los acceso de la tribuna en la principal plaza habanera y del país.

Desde allí colombianos, venezolanos, alemanes, canadienses, estadounidenses, uruguayos y de otras muchas nacionalidades interactuaron con el pueblo y también fueron responsables de que la marcha se atascara por momentos.

Son los protagonistas del Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba, que culminará hoy en el Palacio de Convenciones de esta capital.

Hoy la mayoría de los cubanos descansa. Por ley, el feriado se traslada al lunes. Será la antesala de otra jornada de trabajo y resistencia creativa, como se leía en pancartas durante el desfile.

Asiste #Díaz-Canel a inauguración de la #FeriadelLibro en #LaHabana

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, asiste hoy a la inauguración de la XXX edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana 2022, en la Sala Nicolás Guillén de la Fortaleza San Carlos de la Cabaña.

   Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular,  Rogelio Polanco Fuentes, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe del Departamento Ideológico, e Inés María Chapman Waugh, vice primera ministra de la República, presiden también la ceremonia.

   La cita, que comienza este miércoles y se extenderá hasta el 30 de abril, tiene como país invitado de honor, por segunda ocasión, a México y retoma su carácter presencial tras verse interrumpida por el impacto de la COVID-19 en la mayor de las Antillas.

   Por la parte mexicana asisten Alejandra Frausto Guerrero, secretaria de Cultura de esa nación, Paco Ignacio Taibo II, escritor y director del Fondo de Cultura Económica (FCE), y Miguel Díaz Reinoso, embajador de México en Cuba.

   Lo más importante para México y Cuba son sus pueblos y sus culturas que ocupan un lugar central en la vida de ambos países, destacó Frausto Guerrero.

   Subrayó la entrega de libros para la Feria y donaciones que el buque Huasteco trajo desde la nación azteca hasta el país caribeño.

   Alberto Prieto Rozos y Luis Álvarez Álvarez son los escritores a quienes este año se dedica la Feria.

   La edición rinde homenaje al centenario de los natalicios de Carilda Oliver Labra y Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, así como a los 120 del natalicio de Nicolás Guillén.

   Al 140 aniversario de la publicación del poemario Ismaelillo, de José Martí,  y de la novela Cecilia Valdés o la Loma del Ángel, de Cirilo Villaverde también se dirige el evento.

   La XXX Feria Internacional del Libro de La Habana tiene a alrededor de 32 países invitados y más de 90 expositores, editoriales y distribuidores que llevarán lo mejor de la literatura cubana y foránea a manos de sus lectores.

   El encuentro acogerá a los visitantes no solo en su sede habitual de La Cabaña, sino que se extenderá hacia otros espacios habaneros como el Pabellón Cuba, los Antiguos Almacenes de Depósito de San José, el Palacio del Segundo Cabo y el Colegio San Gerónimo.

   La literatura se combinará con el resto de otras manifestaciones artísticas como la danza, el teatro y las artes visuales de las que la nación mexicana será su protagonista.
 

Recibió Díaz-Canel a Vicepresidente del Gobierno de la Federación de #Rusia

El presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, recibió este martes al vicepresidente del Gobierno de la Federación de Rusia y copresidente de la Comisión Intergubernamental ruso-cubana para la Colaboración Económico-Comercial y Científico-Técnica, Excmo. Sr. Yuri Ivanovich Borisov, quien realiza una visita a nuestro país como enviado especial del presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin.

Durante el encuentro, se constató el excelente estado de las relaciones entre ambos países. Las partes dialogaron sobre los vínculos económicos,

comerciales, financieros y de cooperación y las perspectivas para su desarrollo.

Leer más: Cuba y Rusia por profundizar relaciones económicas bilaterales

El presidente Díaz-Canel agradeció en nombre del pueblo y gobierno cubanos la ayuda enviada por la Federación de Rusia a Cuba para el enfrentamiento a la COVID-19 y trasladó un cordial saludo a 

su homólogo ruso Vladimir Putin.

Acompañaron al distinguido visitante el embajador de la Federación de Rusia en La Habana, el Excmo. Sr. Andrey A. Guskov, y el director del Departamento de América Latina del Ministerio de Exteriores de la Federación de Rusia, Excmo. Sr. Alexander V. Shchetinin.

Por la parte cubana, estuvieron presentes el viceprimer ministro de la República de Cuba, Ricardo Cabrisas Ruiz; el canciller Bruno Rodríguez Parrilla; el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Díaz; y el director general de Asuntos Bilaterales de la Cancillería cubana, Emilio Lozada García.

Sistema bancario: Los jóvenes siguen teniendo la palabra

Por: René Tamayo

Foto: Estudios Revolución.

A hablar con entera libertad, por la responsabilidad que tienen en el cambio de pensamiento que se necesita en el hacer económico y social del país, llamó el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a un amplio grupo de jóvenes que trabajan en el sistema bancario.

El Presidente de la República continúa sus intercambios con las nuevas generaciones, que desde el trabajo o el estudio aportan día a día al crecimiento del ser cubano y la nacionalidad en las difíciles condiciones actuales.

Suman centenares los jóvenes que han interactuado de «tú a tú» con Díaz-Canel en las últimas semanas. Y los encuentros continuarán —con los que se ha visto por estos días y con muchos más otros —, según se infirió de la frase del mandatario al concluir el intercambio de unas dos horas donde mucho se dijo y faltó por decir: «nos conocimos, generamos confianza mutua y tenemos que seguir debatiendo», señaló.

Banca joven

«Ustedes tienen la palabra», dijo el Presidente de la República al inicio del encuentro, donde cerca de una docena de jóvenes que laboran en el Banco Central de Cuba (BCC), en los bancos comerciales y en las instituciones financieras no bancarias intervinieron para analizar hechos y hacer propuestas a aplicar en el sistema bancario en función del bienestar de la población, la eliminación de trabas y el desarrollo económico y social.

Entre los temas expuestos, Ian Pedro, especialista del BCC, indicó que la banca comercial debe ir a una mayor automatización, a la diversificación de los servicios y a hacer menos engorrosos los trámites, desarrollando sistemas de pago donde se use menos el dinero en efectivo y más la banca electrónica.

Daimy, subdirectora de gestión de la banca electrónica del Banco de Crédito y Comercio (BANDEC), defendió, sin embargo, lo urgente de resolver la insuficiente infraestructura tecnológica de los bancos para ampliar esos canales de pago a pesar de lo avanzado entre 2020 y lo que va de 2021.

Ángel, de Finatur S.A., se refirió a la escasa cultura económico-financiera del empresariado y a la necesidad de incrementar la formación y divulgación sobre los servicios bancarios, a través de los medios de comunicación y el sistema educacional, para crear una cultura bancaria en la población.

El vice primer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, y Marta Wilson González, presidenta del BCC, acompañaron al Primer Secretario en el encuentro, donde además del «día a día» de los bancos, se constató el alto nivel de realización de los jóvenes en esa labor y su elevado nivel técnico-profesional.

Gil Fernández compartió un breve análisis sobre lo hecho y lo por venir en el ámbito económico. Fue una presentación esclarecedora que evacuó parte de las dudas y asumió las sugerencias hechas por muchachas y muchachos y en las que la dirección del país ya viene trabajando o se propone como metas.

A las trabas, eliminarlas

El Presidente de la República coincidió con los planteamientos de los jóvenes, desde la necesidad de ampliar los créditos a las personas, en especial a los jóvenes, hasta lo imperioso de modernizar las instituciones bancarias y financieras con base en la automatización y la informatización más amplia, a fin de reducir las colas y evitar inconformidades.

Continuamos con trabas en el sistema bancario, pero no podemos ruborizarnos con ellas, sino resolverlas, eliminarlas, y en eso ustedes, los jóvenes, tienen un papel principal, dijo.

Muchas veces —añadió— procesos muy simples los complicamos por gusto; porqué le hacemos las cosas difíciles a la gente. «No podemos hacer cosas para molestarnos los unos a los otros; sino para ayudarnos unos a otros», reflexionó.

«Y los jóvenes están en más capacidad que nadie para romper esas inercias y proponer nuevas ideas, porque eso está en su naturaleza«, sentenció el Presidente de la República, quien los exhortó a continuar buscando soluciones para mejorar la atención a la población y optimizar los servicios bancarios en función del desarrollo económico y social de Cuba.

#DíazCanel en la #CUJAE: Historias de cómo se le pone el corazón a #Cuba

Por: Alina Perera Robbio

Imagen: Estudios Revolución.

Los jóvenes universitarios andan inmersos en los escenarios más diversos de la sociedad. Dotados del interés y de una valentía típica de la edad, de un innato afán de justicia y de una inteligencia que se ha afinado con muchos estudios, se fueron a ayudar a los hospitales, a lugares del país donde ha habido alarmas con la COVID-19, y a comunidades donde hace falta la mano restauradora y amorosa de la Revolución.

Es tanto lo que han hecho, visto y vivido últimamente, que cuando hablan sus discursos son pura sustancia despojada de formalismos, la evidencia misma de la transparencia y de lo urgente. En todo eso se piensa si se es testigo de un encuentro como el que tuvo lugar este viernes entre el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y estudiantes y profesores de la Universidad Tecnológica de La Habana «José Antonio Echeverría», CUJAE.

Cuando en horas de la tarde el Jefe de Estado llegó al Complejo de Investigaciones Tecnológicas Integradas (CITI) de la CUJAE, a un intercambio que ya es el tercero de ese tipo y en igual recinto —el cual contó con autoridades del Partido y del Gobierno de la capital, con dirigentes juveniles y estudiantiles, así como con docentes y representantes de todas las facultades—, Díaz-Canel dijo: «Saludos, aquí estamos, tienen la palabra».

Ese fue el pórtico para que estudiantes actualizaran al dignatario sobre cómo ha sido, por ejemplo, el paso de ellos por comunidades del municipio capitalino de Marianao, allí donde han hecho diagnósticos de situaciones complejas y de necesidades que presentan numerosas familias.

Los sensibles alumnos, que afortunadamente no han podido despojarse de una mirada ingenieril, de un enfoque que pondera el orden y la eficiencia, quisieran arreglar problemas hidráulicos, constructivos, de trámites legales; quisieran levantar a los más necesitados, y rearmar, como expresaron al mandatario, la confianza de las personas en que sus problemas sí pueden resolverse.

Ellos quieren ir más allá del diagnóstico y acompañar a los pobladores en la concreción de las mejorías. No quieren ver que los ciudadanos más vulnerables, con quienes han conversado, pierdan sus esperanzas, a la par de hacerlos partícipes de sus propias soluciones. Es un enfoque en el cual los universitarios coinciden totalmente con el Presidente cubano, quien quiso saber detalles sobre esas comunidades: desde estados de salud hasta niveles de incorporación al trabajo.

Son muy jóvenes los estudiantes y profesores que compartieron con el dignatario una admirable claridad sobre cómo fortalecer el poder popular, o sobre cómo visibilizar a los líderes de los barrios, o sobre cómo articular los desempeños de las instituciones.

«Tenemos que hacer partícipes a las personas de la solución de sus problemas» insistieron ellos, los mismos que en estos tiempos han estado en hospitales organizando almacenes, limpiando en zonas rojas, dando ánimos a pacientes de la COVID-19, queriendo informatizar centros del sistema de Salud, queriendo poner todo el conocimiento posible en función de levantar un país.

Ellos son adelantados, transgresores, están viendo con luces largas. Le han puesto la vara bien alta a las entidades que deben funcionar mejor, o a quienes parecen estar dormidos. Ellos saben que la Revolución, desde que existe, ha hecho correr por sus arterias la vitalidad de los jóvenes, y ha preferido el diálogo incesante.

A ellos que en estos días han tenido sus propios debates y que han dejado claro estar por el consenso y por la paz, contra el vandalismo o la injerencia imperial, Díaz Canel Bermúdez les habló de una Cuba que resiste todo embate y a la que, para salir de toda adversidad, «hay que ponerle corazón que es ponerle todo: es ponerle la vida».

Presidente cubano visita #SanIsidro e intercambia con pobladores y líderes comunitarios

Por: Yaima Puig Meneses

A hablar de retos, motivaciones, resultados, y también de soluciones, junto a líderes de diversos proyectos comunitarios, llegó este jueves al corazón de la barriada de San Isidro, en el capitalino municipio de La Habana Vieja, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Queremos, a partir de sus vivencias —les confió— compartir cómo han realizado esos trabajos sociales; qué recomiendan; cómo creen que deben ser desarrollados estos proyectos; y cualquier otra sugerencia o aporte que quieran dar.

Hecha la convocatoria no fue necesario decir más, y entre el centenar de participante comenzaron a alzarse las manos. Por más de tres horas la Sala Polivalente “Jesús Montané Oropesa” sirvió de escenario para las valiosas anécdotas; la denuncia de trabas que en algunos lugares todavía persisten para encauzar estos proyectos; las soluciones que nacen ante problemas cotidianos de un barrio…

Eran representantes de instituciones religiosas y proyectos barriales; personas que han promovido proyectos culturales y deportivos comunitarios; trabajadores sociales; así como jóvenes, que también han estado involucrados en el trabajo social. Muchos de ellos han desarrollado durante varios años, en diferentes lugares de la capital, valiosos proyectos comunitarios nacidos de sus propias iniciativas y la comprensión de los problemas de los barrios.

Justamente de ese verdadero entendimiento del entorno en las comunidades, nace una esencia compartida por los presentes: la importancia de potenciar en la base los proyectos locales. Porque es ahí —se coincidió— donde surgen los líderes naturales del pueblo, que tanto pueden hacer en su beneficio, a partir de una transformación real e integral del barrio.

Este encuentro nos patentiza la integralidad con que se están mirando las problemáticas que tenemos, dijo Iván Barreto Gelles, director de la Empresa de Informática y Medios Audiovisuales (Cinesoft), sumado desde hace un par de años al proyecto comunitario Parque Tecnológico Finca los Monos, del municipio Cerro.

Recordó entonces cómo días atrás se supo del encuentro del Presidente de la República con un grupo de economistas para “dar una mirada” a los macroprogramas y macroproyectos que tenemos como país. Hoy —reconoció– estamos mirando el tema del trabajo comunitario como la fórmula para, desde abajo, resolver los problemas puntuales que tenemos.

Estamos en un mejor momento, hoy los municipios disponen de una Estrategia de desarrollo que es la fuente donde están los problemas a atender de manera puntual. Qué necesita el barrio que nosotros organicemos en la comunidad en un proceso de desarrollo local, se preguntó.

Por eso su insistencia en seguir trabajando en la calidad de las estrategias de desarrollo local, sobre todo identificando los temas sociales, los temas humanos. “Es verdad que las estrategias dan una visión muy clara de problemas sociales como el agua y la vivienda, que son vitales; pero también hay que identificar cuáles son las necesidades espirituales, del corazón que tiene la gente ahí. Los que sabemos hacer eso, hagamos eso; y los que saben construir casas, que construyan casas”.

En el afán de hacer, y de hacer cada vez más en beneficio del barrio, durante el encuentro se reflexionó sobre diversas cuestiones que inciden en el desarrollo de los proyectos como la demora para aprobarlos; las dificultades que en ocasiones presentan para concretar importaciones; el poco uso que se hace de investigaciones muy útiles que ha realizado la Universidad; y el tan llevado y traído asunto del encadenamiento productivo.

Sobre este último tema, Manuel Báez, representante del Proyecto de Desarrollo Local Paseo Marítimo de 3ra y 70, aseguró que todavía es necesario buscar más soluciones para el encadenamiento productivo; soluciones que tienen que nacer, en primer lugar, en el municipio.

Destacó la incorporación de unos 200 trabajadores, el 90% de los cuales son jóvenes; muchos de ellos, incluso, con anterioridad estaban desvinculados del trabajo. Son maneras en las que también aportan proyectos como este, en el cual se dio participación además a los trabajadores por cuenta propia.

De vitales fueron considerados “el arte y la cultura”, que tienen ante todo un fin transformador. Ahí, en la comunidad, reflexionó Lesmes de la Rosa González, director de la Academia de San Alejandro, el impacto es siempre importante.

Es cierto que no vamos a resolver todos los problemas —reconoció— pero algunos podremos ayudar a trabajarlos desde el arte, y ejemplificó con el proyecto “El Arsenal”, que lidera y pertenece a la Oficina del Historiador, vinculado a la Academia de Arte San Alejandro e instituciones culturales y sociales. Dicho proyecto está basado en una plataforma cultural de nuevo tipo, con espacio para la creación y apreciación artísticas, así como la exposición de arte.

En el encuentro —donde también estaban presentes los miembros del Buró Político, Manuel Marrero Cruz y Roberto Morales Ojeda, Primer Ministro y Secretario de Organización y Política de Cuadros del Comité Central, respectivamente—, se conoció sobre el avance de otros proyectos como La Botica de la Abuela, dedicado a la investigación, procesamiento y comercialización de plantas medicinales; y Muraleando, que se realiza en la comunidad con materiales reciclados de manera rústica.

Asimismo, compartieron sus experiencias líderes de los proyectos Con Cuba, donde se trabaja en la producción de materiales de la construcción y elementos de decoración de las viviendas; Velocuba, un proyecto de mujeres formadas como mecánicas de bicicletas para promover el uso de este medio como una alternativa de transporte en el centro histórico; A+Espacios adolescentes, para la formación a partir de talleres de ciclo corto; y la Facilitación al pago de la contribución a la OFA, un proyecto automatizado donde se vinculan el banco, el contribuyente y la Oficina del Historiador para facilitar los pagos a las diferentes formas de gestión.

Útiles y diversos proyectos se consolidan en las comunidades habaneras, que ahora tienen en ellas, además, el apoyo de representantes de diferentes organismos de la Administración Central del Estado para sumar manos al embellecimiento y rescate de los barrios. A ellos se unen los jóvenes, que al decir de Arianna Díaz, secretaria del Comité de la Unión de Jóvenes Comunistas en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI), tienen el reto constante de buscar soluciones a los problemas de las familias.

Acerca de esa práctica que ha revolucionado durante las últimas jornadas muchos barrios habaneros, el gobernador Reinaldo García Zapata, detalló que el concepto no es intervenir las comunidades y hacer lo que quieran quienes llegan a ellas; el concepto es ayudar en lo que la población necesite, desde su propia participación.

Esta es una experiencia —valoró el primer Secretario del Comité Provincial del Partido, Luis Antonio Torres Iríbar— que ha sido recibida con agrado en los barrios. No solo puede ser útil en otras provincias del país, sino que para el futuro es una expresión de unidad en tiempos difíciles.

En la comunidad todos aportan, todos cuentan

Agradecido por el aportador encuentro, el Presidente de la República consideró que este es también un “modo de aprender”, que permite proyectar mejor y perfeccionar las políticas públicas que tienen que favorecer el trabajo comunitario y la atención a los sectores más vulnerables de nuestra población.

Como concepto esencial para el desempeño en las comunidades enfatizó en que a ellas no se puede llegar como si fuéramos a intervenirla. “A la comunidad hay que llegar con una expresión de respeto”, insistió.

Nosotros vamos a apoyar a la comunidad, pero partiendo de diagnósticos donde es la comunidad quien tiene que participar dándonos los elementos, dijo. De ahí la idea defendida por el Jefe de Estado de ayudar a concebir estrategias de desarrollo integrales en las comunidades, teniendo en cuenta sus aspiraciones, motivaciones y potencialidades; al igual que las incomprensiones e insatisfacciones que en ella subsisten.

Todo lo que hagamos —dijo— tiene que ser en función de elevar la calidad de vida de esas comunidades, de generar empleo, para que el empleo y el trabajo se conviertan en el principal sustento de los pobladores, de la familia, y que todo eso combinado, implique desarrollo.

Ideas muy interesantes nos ha aportado este encuentro, reconoció. Sobre todo, dijo, se ratifica que en el trabajo comunitario hay muchos valores compartidos, y dentro de ellos están el del altruismo, la entrega y el esfuerzo propio, porque la mayoría de estos proyectos han surgido por la motivación, el compromiso, el desvelo, la sensibilidad y la entrega de quienes los han liderado, que han sido capaces, además, de convocar, de estructurar, y de hacer participar a los demás.

Especial énfasis hizo en la necesidad de buscar respuesta en la investigación científica a la solución de los problemas, porque ese es un camino que tenemos que potenciar; de ser capaces de vincular la cultura cubana, la identidad cubana con la comunidad y con la cultura universal; y aprovechar el talento que existe en las comunidades, donde tenemos profesionales, fuerza de trabajo calificada, personas inteligentes, creativas, dispuestas y originales.

Todo ese talento hay que saberlo potenciar, hay que saberlo aprovechar, y los proyectos de desarrollo local y de trabajo comunitario tienen que ser totalmente inclusivos, tienen que permitir y atraer la participación de todos, subrayó.

“Tenemos que trabajar con los problemas económicos, con los problemas sociales, pero con los problemas también de los sentimientos, espirituales y de los valores de las personas”, subrayó.

En sus palabras quedó el llamado a instrumentar los conceptos de economía circular y reciclaje; a crear y fomentar los espacios para que se forjen relaciones de encadenamiento, trabajo y complementariedad entre las instituciones del sector estatal y del no estatal; a eliminar trabas y burocracia; y acudir mucho a la originalidad y a la creatividad, elementos distintivos del trabajo en una comunidad.

Con la promesa de que encuentros como este se sistematizarán en lo adelante se despidió el mandatario cubano. Y para poner corazón a nuestros barrios y comunidades, inmediatamente después salió a caminar las calles de San Isidro.

“¡Mira mami, el Presidente!”, se escuchó decir a una pequeña desde un balcón, mientras Díaz-Canel saludaba a quienes encontraba en su camino hacia la escuela primaria “Fabricio Ojeda”. Allí se interesó por conocer cómo se han preparado para el momento en que se pueda retomar el curso escolar en La Habana.

Entre hombres que batían mezcla, levantaban muros y reavivaban el entorno, fue el trayecto hacia el gimnasio de boxeo “Rafael Trejo”. Ante la sorpresa de saberse observados por el Presidente cubano, uno de ellos comentó a otro que aún no levantaba la vista: “¡Ahí está Díaz-Canel! ¿No lo ves?”.

Luego el Jefe de Estado llegó hasta la ciudadela ubicada en la calle Cuba, No.824. Las reparaciones que allí se realizan beneficiarán a seis familias, que se suman a unas 180, aproximadamente, que viven en las 13 restantes cuarterías en que se realizan acciones constructivas en el Consejo Popular.

Tras visitar el Centro de Programación e Investigación Audiovisual “Tomás Gutiérrez Alea”, acompañado por las máximas autoridades de la provincia, el mandatario llegó al Centro Literario “Leonor Pérez”, donde hizo preguntas a los niños acerca de las actividades que se realizan en la institución.

“¿Les gusta venir aquí?” “¿Qué hacen cuando vienen?”, quiso saber. Jugar, bailar, leer, cantar, fueron algunas de las respuestas que le dieron los niños.

“Un beso a todos, y nos vamos, para que los dejen ver la televisión”, les dijo. Y entre risas, la sana y honesta risa que siempre tienen nuestros niños, se despidió el Presidente de la comunidad, allí donde también los hombres fundan y aman.

Presidente cubano intercambia sobre el trabajo social en las comunidades.

Presidente cubano intercambia sobre el trabajo social en las comunidades.

Recorre Díaz-Canel barrio de San Isidro y conversa con vecinos (+ Fotos)

Díaz-Canel conversa con vecinos del barrio de San Isidro. Foto: Presidencia Cuba/Twitter.

Luego de su encuentro este jueves en San Isidro, el presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel recorrió ese barrio habanero, donde intercambió con varios vecinos.

El presidente cubano caminó este jueves las calles de San Isidro. Foto: Presidencia Cuba/

Mandatario cubano intercambia con mujeres sobre desafíos de igualdad de género

Luego de su intercambio de la mañana con líderes comunitarios, el presidente cubano dialogó con mujeres de varios sectores sobre los desafíos de la igualdad de género en Cuba, el trabajo social, las trabas para el desarrollo profesional de las mujeres, entre otros temas.

(Con información de Presidencia Cuba)

#Cuba: ¿Qué pasó en la caravana de este 5 de agosto?

Tomado de: Cubadebate.cu

Desde temprano un grupo de jóvenes salió en sus bicicletas a protagonizar una caravana por la paz, el amor y la solidaridad. ¿Por qué lo hicieron?

En #Cuba, delegación olímpica: Cada actuación fue un derroche de cubanía, afirma #DíazCanel (+Fotos y Video)

Por: Yunier Javier Sifonte DíazAbel Padrón PadillaAlejandro Azcuy DomínguezIsmael Francisco | 

Foto: Alejandro Azcuy

Desde la ventanilla del avión Mijaín López sostenía la bandera con la misma gallardía con que lo ha hecho en los últimos cuatro Juegos Olímpicos. Dentro de la aeronave, otros muchos atletas lo emulaban con enseñas nacionales más pequeñas. Todos regresan a la Patria luego de concluir una cita en la que pusieron a Cuba en el lugar 14 del medallero.

Muy cerca los esperaba el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, para decirles de su boca lo que siente un pueblo que los siguió desde el primer día.

«Cada título de ustedes -les reafirmó- fue una demostración de coraje, valentía, compromiso y dignidad». Entonces habló de la hazaña de Mijaín López, de los títulos del boxeo, del sacrificio de Leuris, de Reineris, de Alba, de la grandeza de Idalys, la sorpresa del canotaje y las medallas del atletismo.

«Cada actuación fue un derroche de cubanía y cada título levantó el orgullo nacional, en un contexto complejo para Cuba en el que quieren alentar la destrucción de la revolución. Y en medio de todo eso ustedes han dado una respuesta digna».

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#DíazCanel dialoga con jóvenes en la Universidad de La Habana (+Fotos y Video)

Por: Yaima Puig Meneses

Presidente cubano intercambia con jóvenes en la Universidad de La Habana. Foto: Presidencia de Cuba

Desde la diversidad, el compromiso y la riqueza de las ideas de nuestra juventud, la histórica Universidad de La Habana fue otra vez escenario para el diálogo honesto y desenfadado con los jóvenes. Apenas amanecía este martes y un centenar de ellos acudía a la emblemática Plaza Cadenas a la espera de un invitado especial: la cita fue con el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Quienes le esperaban eran estudiantes universitarios, también de las Ciencias Médicas; profesores; campesinos; trabajadores de la Salud, de los servicios… y también por cuenta propia,  con representación no solo de muchachos de la capital, sino de toda Cuba.

Así los presentó la primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, Aylín Álvarez García, al dar inicio al encuentro, en el cual manifestó su seguridad de que “somos nosotros mismos los que tenemos que contribuir, que transformar, que aportar, que participar…”.

Al aire libre, acomodados en los pocos escalones que conducen a las aulas de la Facultad de Matemática y Computación, los jóvenes hablaron por poco más de tres horas de cambiar modos y maneras de hacer; de experiencias útiles que podrían generalizarse; de errores que pueden y deben corregirse en el afán de construir una sociedad mejor; de proyectos de vida; de la necesidad de superación y su vínculo con la solución de problemas reales; de cuánto nos ha cambiado la pandemia; de sumar voluntades; de ir a los barrios y ser parte de las transformaciones que en ellos se viven… de los muchos desafíos que tienen hoy por delante.

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