Fallece a causa del coronavirus el renombrado compositor griego Vangelis

Según medios griegos, Vangelis murió a causa del coronavirus en Francia, donde vivía en ciertas temporadas.

Vangelis, el compositor griego de bandas sonoras de películas como ‘Blade Runner’ o ‘Carros de Fuego’, falleció a los 79 años, informó este jueves el primer ministro Kyriakos Mitsotakis.
 
‘Vangelis Papathanassiou ya no está con nosotros’, tuiteó el primer ministro. ‘El mundo de la música ha perdido al [artista] internacional Vangelis’.
 
Pionero de la música electrónica, este autodidacta se inspiró en la exploración espacial, la naturaleza, la arquitectura futurista, el Nuevo Testamento o el movimiento estudiantil de mayo de 1968 en Francia.

Su banda sonora para ‘Carros de fuego’ ganó un Oscar en 1982, cuando compitió con la de John Williams para la primera película de Indiana Jones.
 
‘Con gran tristeza anunciamos que el gran griego Vangelis Papathanassiou ha fallecido a última hora de la noche del martes 17 de mayo’, dijo su abogado, citado el jueves por la agencia de noticias griega ANA.
 
Según medios griegos, Vangelis murió a causa del coronavirus en Francia, donde vivía en ciertas temporadas.
 
Mitsotakis también señaló que el segundo nombre de Vangelis era Ulises.
 
‘Para nosotros los griegos, esto significa que comenzó su gran viaje en los Carros de Fuego. Desde allí nos enviará siempre sus notas’, escribió Mitsotakis en Twitter.
 
Entre sus bandas sonoras también figuran las de ‘Missing (Desaparecido)’, de Costa-Gavras, ‘Lunas de hiel’ de Roman Polanski y ‘Alejandro Magno’, de Oliver Stone.

Lágrimas del Prado, un homenaje a las víctimas del Hotel #Saratoga (video de la canción)

Desde teleSUR nos unimos al duelo que embarga al pueblo cubano, tras el accidente en el Hotel Saratoga. Los honramos con música, junto a músicos de la mayor de las Antillas y argentinos realizamos el tema «Lágrimas del Prado

Pensar a #Martí, a 127 años de su caída en combate

Cubadebate

Cada nuevo aniversario de la caída en combate de José Martí conduce a los seguidores de su obra y ejemplo a repasar su legado, que es el modo mejor de rendirle homenaje. Con él se cumple soberanamente  lo que dijera respecto a los ocho estudiantes de Medicina, en su discurso conocido como “Los pinos nuevos”, pronunciado en el Liceo Cubano, de Tampa, el 27 de noviembre de 1891: “Otros lamenten la muerte necesaria: yo creo en ella como la almohada, y la levadura, y el triunfo de la vida.” Y más adelante en este propio texto: “[…] la muerte nos lleva el dedo por sobre el libro de la vida: ¡así, de esos enlaces continuos invisibles, se va tejiendo el alma de la patria!”[1]

Independientemente de lo dolorosa y costosa que fue para la independencia de Cuba la caída en combate de Martí, ese aciago 19 de mayo de 1895, su manera de entender la muerte y el valor del patriotismo y el sacrificio, nos debe servir como estímulo para releer su obra a la luz del presente, y asumir con optimismo y entereza las enseñanzas presentes en ella.

José Martí es, tal vez, el único líder revolucionario que se enfrentó, simultáneamente a dos grandes potencias en pugna, en aras de la independencia de su patria. De un lado, el decadente colonialismo español, en el ocaso de su dominio continental, que mantenía a Cuba como su último reducto en el área; de otro, los Estados Unidos, entonces ya en tránsito a su fase imperialista. Debido a esa circunstancia especial, el cubano dejó múltiples consideraciones en textos muy diversos. También ideó y puso en práctica estrategias muy personales en el trabajo de aunar voluntades y preparar conciencias en pro de la independencia de Cuba y la salvaguarda de la Patria grande, de manera que con ello contribuía al equilibrio del mundo. Esos escritos y métodos, si bien responden a un momento específico, los finales del siglo XIX, contienen enseñanzas  valederas para el presente y el futuro de la región, pues la voracidad de las grandes potencias, prestas a enfrentarse entre sí, o a  abalanzarse sobre los pueblos menos desarrollados, sigue siendo  un hecho real, tangible, en nuestros días.

Dentro de su estrategia liberadora, el periódico Patria ocupa un lugar destacado, tanto por su calidad de arma política como por su originalidad literaria y comunicativa. Nacido “para juntar y amar y para vivir en la pasión de la verdad” [2], la prioridad indiscutible de esta publicación era la preparación de las fuerzas que participarían en la guerra que se avecinaba, y ello demandaba forjar la unidad, informar detalladamente, educar, fortalecer el patriotismo, tanto desde el punto de vista simbólico como estimulando el amor a  las glorias pasadas y apoyándose en la nostalgia  de la tierra natal, llena de ternura y remembranzas. Es una labor  ineludible que Martí, en tanto alma de la publicación, y redactor él mismo de la mayor parte de los textos, asume con entera responsabilidad y como un deber gustoso y sagrado:

Es criminal quien ve ir al país a un conflicto que la provocación fomenta y la desesperación favorece, y no prepara, o ayuda a preparar, el país para el conflicto. Y el crimen es mayor cuando se conoce, por la experiencia previa, que el desorden de la preparación puede acarrear la derrota del patriotismo más glorioso, o poner en la patria triunfante los gérmenes de su disolución definitiva. El que no ayuda hoy a preparar la guerra, ayuda ya a disolver el país. La simple creencia en la probabilidad de la guerra es ya una obligación, en quien se tenga por honrado y juicioso, de coadyuvar a que se purifique, o impedir que se malee, la guerra probable. Los fuertes, prevén; los hombres de segunda mano esperan la tormenta con los brazos en cruz.[3]

Cuando se mira de conjunto en el periódico Patria, se advierten de inmediato líneas temáticas que responden a esos objetivos de preparación. Pensemos, si no, en la publicación de los símbolos patrios, el Himno de Bayamo en primerísimo lugar, y su reconocimiento como Himno  nacional cubano. Recordar a los héroes de la Guerra de los Diez Años, en toda su  grandeza, fue otra de las maneras de robustecer el temple y elevar el entusiasmo. Publicar el prólogo del libro  Los poetas de la guerra,[4]  e insistir en que los poemas más valiosos no son los recogidos en ese volumen, sino los que escribieron con su actuación en el campo de batalla, enaltece las memorias de la contienda, insiste no en el aspecto doloroso, de pérdida y muerte que también tuvo, sino en el lado virtuoso, ejemplar, que debe ser recordado como una de las páginas más gloriosas de la historia nacional.  Ello está dirigido  a alentar en los lectores y cimentar en el imaginario colectivo, la voluntad de seguir el ejemplo  de  los predecesores, e imitarlos con valentía y honor en la guerra que se preparaba.

Cabe preguntarse también por qué habla Martí, como de un riesgo cierto e inminente, de la posible disolución del país, si no tenían lugar la guerra y su preparación concienzuda en aquellos momentos. La respuesta es simple: persistía, y era cada vez mayor, la amenaza imperialista, y las fuerzas anexionistas y autonomistas no cejaban en el empeño de obstaculizar el camino a la independencia, que era, en definitiva, el camino a la consolidación de la Nación y a la puesta en práctica de la república futura. Una vía que iba, simultáneamente, en dos direcciones, pues como había comprendido desde la década del ochenta, y había declarado explícitamente en una de sus crónicas sobre la Conferencia  Panamericana: “De la tiranía de España supo salvarse la América española; y ahora, después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia. “[5]

Para Cuba, en cambio, ese llamado significaba independizarse de España, y prever todo lo que fuese necesario, para no caer bajo la égida estadounidense finalizada la guerra. Los esfuerzos de Martí se encaminaron, como es conocido, a lograr ese objetivo, pero su trágica muerte, poco después de incorporarse al campo insurrecto, y muchas otras condicionantes que no es del caso mencionar ahora, dieron al traste con ese empeño. No obstante, ahí está su obra escrita al respecto, que merece ser atendida a la luz de nuestros días.

Cada cubano tiene claro, desde que estudia en la enseñanza primaria,  el contenido antiimperialista de la obra de José Martí.  “La verdad sobre los Estados Unidos,” uno de los textos cenitales  para comprender en profundidad el alcance de su prédica,  resulta menos conocido. Ello se debe a que aparece publicado en Patria el 23 de marzo de 1894, pero no volverá a reeditarse hasta su inclusión en el tomo 28 de sus Obras completas, salido a la luz en 1973.

Con este artículo culmina y sintetiza  Martí inquietudes de muy larga data. Sus antecedentes más antiguos en la producción del cubano están presentes en aquel apunte de juventud, donde expresa con claridad meridiana y profundidad de juicio que no se corresponden con sus dieciocho años, su visión personal del poderoso vecino, al que aún no conocía directamente, y el cual concluye de manera lapidaria: “Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa! “[6]

Cuando comienza su labor sostenida de alerta a nuestra América, ya desde las primeras crónicas para la prensa hispanoamericana, continuará insistiendo en los peligros presentes en la vecindad con el país del Norte, pero sobre todo, el riesgo está, a su juicio, más que en la cercanía geográfica, en la admiración desmedida hacia un país que dista mucho de ser perfecto.

Luego de más de una década de aviso sistemático y prudente, con el ánimo de poner en guardia a los países de nuestra América, es evidente que a la altura de 1894 creyó llegado el momento de una declaración más explícita, como la que contiene “La verdad sobre los Estados Unidos.” Estaba entonces inmerso en la preparación de la guerra independentista, y la publicación de este texto es una prueba palmaria de sus recelos y angustias en torno a la posible intervención de los Estados Unidos en el conflicto, y la subsiguiente sumisión de Cuba a los designios de un nuevo imperio, como realmente ocurrió. Por ello decide poner en claro sus criterios, pues a los pueblos hay que decirles la verdad para que se movilicen a rechazar las probables agresiones. Era este, según declaración del autor, el artículo inaugural de una sección en Patria que se llamaría “Apuntes sobre los Estados Unidos”. Una decisión editorial de esta naturaleza refuerza la importancia que tal asunto tenía dentro de su proyecto liberador, y merece la pena hacer un alto en ella, siquiera someramente, para luego continuar con el análisis del artículo.

La sección “Apuntes sobre los Estados Unidos” apareció por primera vez en el no. 105, del 31 de marzo de 1894. En ella se publican traducciones de noticias procedentes de la prensa estadounidense, sobre todo de diarios prestigiosos, como The Sun y The New York Herald, en las que se habla de hechos violentos en diversos estados de la Unión.  Se destacan un secuestro y un motín en medio de elecciones para instancias territoriales de gobierno; muertos en una pelea entre dos facciones de republicanos, que concluyó a tiros,   en un distrito electoral;  disturbios callejeros; el asalto al ayuntamiento en la ciudad de Denver, Colorado, por el ejército, entre otras nuevas sorprendentes.  Sobresale en este número el linchamiento de un joven negro, acusado de asesinato, que esperaba el juicio en una cárcel de Pennsylvania. Se publica además el grabado, en cuyo pie reza, para mayor horror,  que un niño preparó la horca.

El rastreo y  caracterización de cada una de las secciones que se publicó  bajo este título, y el análisis subsiguiente de las traducciones, para determinar la autoría martiana,  ameritarían  un estudio detallado, que no es el momento de acometer. Solo deseo llamar la atención sobre este hecho, para proseguir con la valoración del artículo, pues  en él Martí se planteó responder con precisión y certeza a cada acusación que se nos echara en cara a los latinoamericanos, hallando su equivalente justo en los Estados Unidos.

Estamos en presencia de un artículo conciso, aunque no esté ajeno al poderoso estro poético del Apóstol. Desde las líneas iniciales el lector habituado a lidiar con la prosa martiana y sus hechizos, advierte el intercambio dialógico con antecesores textuales  de mayor alcance temático y expresivo, como el ensayo “Nuestra América” (1891), y el discurso pronunciado el 19 de diciembre de 1889, en la velada que la Sociedad Literaria Hispanoamericana ofreciera a los delegados latinoamericanos  al Congreso de Washington, y al que se le ha denominado “Madre América”. Es útil comentar el inicio:

«Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad sobre los Estados Unidos. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se ha de esconder sus faltas,  o pregonarlas como virtudes. No hay razas: no hay más que modificaciones diversas del hombre, en los detalles de hábito y forma que no les cambian lo idéntico y esencial, según las condiciones de clima o historia en que viva.»[7]

El extenso párrafo que sigue a estas líneas se asienta en el análisis histórico   paralelo de las dos Américas, tal y como hizo en el discurso aludido, e insiste en el mismo problema de lo insostenible de una visión fatalista, asentada en la falsedad de las razas “superiores” o “inferiores”, tal y como ocurre en el ensayo del 91. Ello da fe, una vez más, de la coherencia intrínseca de la obra y el pensamiento martianos, pues cada aserto suyo, aunque se modifique, perfeccione o sintetice, en virtud del momento en que haya sido pronunciado o escrito, y conforme a la naturaleza dialéctica de su intelecto, es siempre el mismo: en Martí varían las formas, nunca la esencia.

Al cubano le alarma la visión idílica que se tiene de los Estados Unidos al sur del río Bravo y  sobre todo entre los cubanos, que a la altura de ese año están cada vez más empeñados en conseguir a toda costa la soberanía de la Isla. Entre las muchas verdades que hay que decir, conocer y difundir, está el hecho de lo muy diversa y fracturada que es internamente la nación del Norte, de lo cual hubo una tremenda prueba en su Guerra de Secesión pocas décadas antes. Por eso escribe, aún dentro del muy extenso primer párrafo:

Es de supina ignorancia y de ligereza infantil y punible, hablar de los Estados   Unidos, y de las conquistas reales o aparentes de una comarca suya o grupo de ellas, como de una nación total e igual, de libertad unánime y de conquistas definitivas: semejantes Estados Unidos son una ilusión, o una superchería.[8]

Seguidamente se extiende en describir las distancias que median,  en lo concerniente al modo de vida,  entre las comarcas remotas, que recién se incorporaban a la Unión en esa época, y las grandes ciudades, de deslumbrante prosperidad. Como para que contraste mejor con esta última, borda con tintes expresionistas las zonas menos favorecidas, como esa “[…] tienda de holgazanes, sentados en el coro de barriles, de los pueblos coléricos, paupérrimos, descascarados, agrios, grises, del Sur.”[9]

El deber del hombre honrado -léase el que escribe este artículo-, es advertir y divulgar que “[…] no han podido fundirse, en tres siglos de vida en común, o uno de ocupación política, los elementos de origen y tendencia diversos con que se crearon los Estados Unidos […],”sino que además, “[…]la comunidad forzosa exacerba y acentúa sus diferencias primarias, y convierte la federación innatural en un estado áspero, de violenta conquista.”[10]

Junto a estos problemas y derivados de ellos, ocurren otros, de talla mayor, y que debieran interesar a los cubanos y latinoamericanos de entonces – y de ahora. Las causas de la unión tienden a debilitarse, los odios afloran, la democracia se corrompe, la miseria se extiende, y es más intolerable por lo injusta  cuando se la ve alternar con la opulencia. Y como cierre de este inmenso primer párrafo, por el contenido y por la extensión, acude a  la misma línea con que lo inició: “Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad sobre los Estados Unidos.” Una prueba de que quería reforzar al máximo este mensaje, pues es sabido que la última frase siempre es la más recordada cuando se procesa un texto escrito o se escucha oralmente determinado discurso.

Tal era su intención de enfatizar estas verdades tremendas sobre el coloso vecino, y su voluntad de responder con moderación y argumentos firmes cada una de las acusaciones respecto a la supuesta inferioridad y vicios de nuestros pueblos, que en la sección “Apuntes sobre los Estados Unidos”, del número 107, del 10 de abril de 1894, cita como exergo un extenso fragmento de este artículo. El mismo comienza así: “En una sola guerra, en la de Secesión, que fue más para disputarse entre Norte y Sur el predominio de la república que para abolir la esclavitud, perdieron los Estados Unidos, […] más hombres que los que en tiempo igual, y con igual número de habitantes, han perdido juntas todas las repúblicas de América […]”[11] luego de haberse independizado de España.  Se  extiende en las líneas sucesivas hasta el momento en que dentro de ese mismo párrafo se habla de los propósitos editoriales de “Apuntes…” Seguidamente  se publica, entre otros textos,  la traducción de una reseña del libro de Theodore Roosevelt “Historia de la  ciudad de New York,” y se comenta el índice del mismo, alusivo al comportamiento egoísta, antipatriótico y violento de la ciudad, sus habitantes e instituciones durante la Guerra Civil, dejando al desnudo con los hechos que se describen las verdaderas causas del conflicto, y no la mirada romántica que predominó sobre él en aquella época.

Martí puede dar fe de ello, pues ni siquiera él, con su especial sagacidad política, escapó a la perspectiva  idílica, sobre todo en la década anterior. Entendió  entonces a la Guerra Civil estadounidense  como el sacrificio desinteresado de toda  una nación en aras de abolir la esclavitud, tal y como lo expresa en “El general Grant” (1885), y otros textos de esa etapa. En la ejemplar semblanza del militar dice: “Bien está que medio millón de seres humanos muera para mantener seguro a los hombres su único hogar libre sobre el Universo.”[12] Un año antes la había definido como  “[…] la guerra poémica de Norteamérica.”[13]

Con su artículo “La verdad sobre los Estados Unidos”, publicado en Patria, un periódico en que no debía eludir censura alguna, porque era el suyo, deja aún más clara su posición antiimperialista, pues la realidad de aquella sociedad está expuesta en todos sus matices, de manera que sirva de antídoto al deslumbramiento ante el poderío del vecino voraz y amenazante.  Su comprensión de la naturaleza agresiva, y mercantilista  de ese país se ha hecho más radical y por tanto es capaz de ahondar en las verdaderas causas socioeconómicas de sus contradicciones internas y de su relación con el resto del mundo, especialmente con Nuestra América.  El contenido y propósitos editoriales de este texto paradigmático son una lección permanente de política previsora y responsabilidad ciudadana.

[1] JM: OC, t. . 4, pp. 283-284.

[2] JM: “Nuestras ideas”, Patria, Nueva York, 14 de marzo de 1892. OC, t. 1, p. 315.

[3] Ibidem, p. 315-316. Cursivas de la autora.

[4] Publicado en Patria, Nueva York, 1893. OC, t. 5, pp. 229-235.

[5] JM: “Congreso Internacional de Washington, su historia, sus elementos y sus tendencias.”, OC, t. 6, p. 46.

[6] José Martí. “Cuaderno de apuntes no. 1”. OC, t. 21, p. 15-16.

[7] José Martí. “La verdad sobre los Estados Unidos.” En: José Martí En los Estados Unidos. Periodismo de 1881 a 1892. Edición Crítica. Coordinación de Roberto Fernández Retamar y Pedro Pablo Rodríguez. Colección Archivos- Casa de las Américas, 2003, p.1753.

[8] Ibídem, p. 1754.

[9] Ibídem.

[10] Ibídem.

[11]  José Martí. “La verdad sobre los Estados Unidos.” En: José Martí En los Estados Unidos. Periodismo de 1881 a 1892. Edición Crítica. Coordinación de Roberto Fernández Retamar y Pedro Pablo Rodríguez. Colección Archivos- Casa de las Américas, 2003, pp. 1755-1756.

[12] JM: “El general Grant”, OCEC, t. 22, p. 167.

[13] OCEC, t. 19, p. 24.

Vivir de cara al sol

Martí, que vivió para entregarse, es monte y es suma. El hijo apasionado, el hermano cálido, el padre amantísimo, el amigo cabal, el revolucionario, el periodista, el diplomático, el orador, el narrador y el poeta, el antimperialista, el enamorado, el patriota, el soldado que cayera luchando por la libertad de Cuba, hace 127 años en Dos Ríos, no murió aquel día que como tal recoge la historia entre sus fechas

Madeleine Sautié

Granma

En lugar de aquel verso profético, pudo haber escrito «viviré de cara al sol», y se habría cumplido igual el vaticinio. Acaso con fuerza mayor, porque aquel 19 de mayo, en el que todo hombre de bien guarda el recuerdo nefasto de la muerte de Martí, el Apóstol de la independencia de Cuba se elevaba a una dimensión impalpable, hasta donde no pueden llegar esos poderes definitivos.

El primero en hacer lo que su verbo prescribió fue leal a lo sagrado; por ser bueno, fue dichoso. Con la agudeza de su pluma, escribió encendidos versos y con filo de patriótico intelecto, denunció designios monstruosos y le abrió los ojos a nuestra América.

Amó la sencillez y lo sublime, como atajo para tocar la grandeza. Nada le fue más urgente que deberse a los demás. De darse vive el alma, dijo, y de darse a las causas magnas, la suya le fue ajena.

Con sus actos defendió lo que quiso que la humanidad fuera. Nunca, como en su propio itinerario, fue más perceptible su sentencia: «Por maravillosa compensación de la naturaleza, aquel que se da, crece».

Martí, que vivió para entregarse, es monte y es suma. El hijo apasionado, el hermano cálido, el padre amantísimo, el amigo cabal, el revolucionario, el periodista, el diplomático, el orador, el narrador y el poeta, el antimperialista, el enamorado, el patriota, el soldado que cayera luchando por la libertad de Cuba, hace 127 años en Dos Ríos, no murió aquel día que como tal recoge la historia entre sus fechas. Caer no es siempre morir. Morir es a veces crecer.

Para que su muerte fuera absoluta ya era tarde. Sus ideales justicieros ya habían echado a andar por el mundo, indetenibles, entre los pobres de la tierra.

Decreta el Presidente de la República de #Cuba #DueloOficial

Durante la vigencia del #DUELOOFICIAL la Bandera de la Estrella Solitaria deberá izarse a media asta en los edificios públicos e instituciones militares

Duelo oficial
Duelo oficial Foto: Ricardo López Hevia

Con motivo del profundo dolor de nuestro pueblo ante el lamentable accidente ocurrido en el Hotel Saratoga el pasado 6 de mayo, en el que han perdido la vida, hasta el momento, 44 compatriotas y una ciudadana española, y luego de concluidas las acciones de rescate y salvamento, el Presidente de la República de Cuba acordó decretar DUELO OFICIAL desde las 06:00 horas del día 13 de mayo hasta las 12:00 de la noche del 14 de mayo.

Durante la vigencia del DUELO OFICIAL la Bandera de la Estrella Solitaria deberá izarse a media asta en los edificios públicos e instituciones militares.

NOTA DEL MINISTERIO DE CULTURA DE CUBA

En correspondencia con el DUELO OFICIAL decretado por el Presidente de la República, compañero Miguel Diaz-Canel Bermúdez, el Ministerio de Cultura anuncia la suspensión de los eventos culturales y actividades públicas programadas para los días viernes 13 y sábado 14 de mayo, en todo el país, incluidas las relacionadas con la Feria Internacional del Libro en la región occidental.

Corresponderá a cada territorio la decisión de reprogramar las actividades más importantes, a partir del domingo 15 de mayo.

Con esta decisión, el sistema institucional de la Cultura, junto a sus escritores, artistas y demás trabajadores, se suma al profundo dolor de nuestro pueblo ante el lamentable accidente ocurrido en el Hotel Saratoga el pasado 6 de mayo, en el que han perdido la vida, hasta el momento, 44 compatriotas y una ciudadana española.

Transmitimos también mediante este comunicado nuestras más sinceras condolencias a los familiares y amigos de las personas fallecidas en tan doloroso accidente.

Repudian en el mundo #asesinato de periodista palestina

El miembro del Buró Político y canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, condenó el cobarde asesinato, por Israel, de la destacada periodista de Al Jazeera, Shireen Abu Akleh, , y añadió en su cuenta de Twitter: «La muerte de Shireen no impedirá que el mundo conozca los crímenes cometidos contra los palestinos». Otros países y medios de prensa también repudiaron el vil hecho, como el Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano, Hezbolá, que en una misiva la cataloga como una periodista de la Resistencia, que ha sido pionera en la cobertura de los crímenes sionistas contra su pueblo a lo largo de 20 años. El portavoz de la Cancillería, Said Jatibzade, expresó: «Este acto criminal es una clara señal de la falta de compromiso del régimen sionista con el papel y la posición de la prensa». La cadena catarí Al Jazeera publicó: «Fue un trágico asesinato premeditado, que viola las leyes y normas internacionales». 

Falleció el diplomático y político cubano Ricardo #Alarcón de Quesada (+Video)

En su cuenta de Twitter, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, reconoció a Alarcón como un «gran patriota y brillante diplomático de la Revolución Cubana, cuya obra defendió con pasión y sólidos argumentos, enorgulleciendo a nuestro pueblo. Toda Cuba siente su partida»

Alarcón acumuló una brillante hoja de servicios a la Revolución. Foto: Jorge Luis González

Con profundo pesar, hemos conocido del fallecimiento del prestigioso diplomático y político cubano, Ricardo Alarcón de Quesada.

Nació en La Habana el 21 de mayo de 1937, y se vincula desde temprana edad a la lucha revolucionaria. Ingresó a la Universidad de La Habana en 1954, integrándose a las actividades revolucionarias con Fructuoso Rodríguez y a la candidatura de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), encabezada por José Antonio Echeverría.

Durante esos años, participó en la mayoría de los actos de protesta protagonizados por dicha organización. Fue colaborador del Directorio Revolucionario y se incorpora al M-26-7 en 1955, donde es organizador del aparato estudiantil de las brigadas juveniles de este movimiento revolucionario.

Entre otras actividades, en el ámbito estudiantil y juvenil fue electo Vicepresidente de la FEU en 1959 y Presidente de esta organización de 1961 a 1962.

Después de graduarse, en 1962, a instancias del canciller Raúl Roa, se incorporó al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se desempeñó como Director de América Latina.

En 1965, Raúl Roa lo designó al frente de la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas, primero como Embajador Encargado, y luego, como Representante Permanente, cargo que ocupó de 1966 a 1978. En esta etapa, introdujo formal y conceptualmente el tema de la independencia de Puerto Rico en la ONU, presidió numerosas reuniones del Movimiento de Países No Alineados y fue, simultáneamente, Embajador en varios países del Caribe.

De 1978 a 1988 fue nombrado Viceministro de Relaciones Exteriores. Fue promovido a Viceministro Primero en 1989, y en esa posición se desempeñó, nuevamente, entre 1990 y 1992, como Embajador ante la ONU, presidiendo el Consejo de Seguridad en dos ocasiones (1990 y 1991), en las condiciones particularmente difíciles creadas por la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista. Fue iniciador de muchas de las ideas que hoy constituyen la base de los reclamos a favor de la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU.

En todo este periodo, formó parte de la delegación cubana en las negociaciones de paz del sur de África (1988-1990) y fue el artífice de la idea de presentar un proyecto de Resolución sobre el bloqueo en la Asamblea General de la ONU (1991), cuyo primer texto escribió personalmente.

De 1992 a 1993 fue Ministro de Relaciones Exteriores. A lo largo de su vida diplomática y también con posterioridad, fue el jefe de las delegaciones cubanas que participaron en varias negociaciones con Estados Unidos, incluyendo las que condujeron a la firma de los acuerdos migratorios de 1984, 1994 y 1995.

Acumuló una brillante hoja de servicios a la Revolución. Fue miembro del Comité Central del Partido e integrante de su Buró Político. En 1993 fue elegido Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, cargo que desempeñó durante 20 años, hasta el 2013.

Desempeñó un papel clave, bajo la conducción personal del Comandante en Jefe, en las batallas por el regreso del niño Elián González y la liberación de los Cinco Héroes.

Por su destacada trayectoria revolucionaria, recibió diferentes condecoraciones.

Atendiendo a su voluntad, su cadáver fue cremado. Posteriormente, la familia organizará un homenaje póstumo a su memoria. Llegue a sus familiares, amigos, y al pueblo que lo admiró, las más sentidas condolencias.

#Cortés en la #música, fiel a la #Patria (+ Video)

………«Gracias a Fidel Castro yo tengo una carrera y por eso vine a regalarle esta Canción para un amigo. Gracias a su idea de crear un sistema de enseñanza artística al alcance de todos»……..

«Hoy la noticia de su muerte nos golpea duramente. Tiene que estar de luto la cultura cubana. Ha muerto un fruto talentoso de la Escuela Nacional de Arte, un hijo humilde y legítimo de la  Revolución Cubana», escribió en su cuenta de Twitter, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido

Un nuevo golpe brutal ha encajado la música cubana: en horas de la tarde de este lunes un paro cardíaco tronchó, a los 70 años de edad, la existencia de José Luis Cortés, uno de los mayores íconos de la cultura popular cubana.

El muchacho del barrio del Condado, de Santa Clara, que llegó a la Escuela Nacional de Arte con sus inquietudes creativas a flor de piel y que por usar un calzado rústico de una talla mayor a la suya le apodaron El Tosco, epíteto que alcanzó nombradía universal, que se movió con igual soltura y altura en la flauta clásica y popular, fichado por Juan Formell para Los Van Van y Chucho Valdés para Irakere –quién no recuerda su fabuloso Rucu rucu a Santa Clara–, protagonizó uno de los más intensos procesos renovadores de la música cubana cuando en 1986 y 1987 grabó cuatro discos en los estudios de la Egrem Siglo I ane; Siglo II ane; Abriendo el ciclo y A través del ciclo, en el que agrupó los más brillantes ejecutantes y vocalistas del momento, muchos de ellos de nueva promoción.

Ese fue el germen de NG la Banda –la Nueva Generación–, orquesta que estrenó en 1988 y con la que tejió una impresionante saga de hallazgos. Si el son derivó en la llamada timba, movimiento que cristalizó y definió la música cubana bailable a partir de los 90, se debió en gran medida al talento de El Tosco como compositor, orquestador y director orquestal, y a su olfato para encauzar oficios y voluntades en torno a su proyecto. La prueba está en la consistencia de la sección de vientos –los metales del terror–, la eclosión ritmática de la sección percutiva, y el sabor de sus vocalistas, encabezados por el siempre leal Tony Calá.

Los músicos, los bailadores y todo aquel que se sumergió en sus invenciones sonoras coincidieron en otorgarle a José Luis el puesto conquistado en la vanguardia de nuestro tiempo. Orlando Vistel, presidente de la Asociación de Músicos de la Uneac, al comentar el suceso luctuoso, expresó: «Hemos perdido a un creador de la más alta jerarquía, cuyo legado encierra un valor incalculable que estoy seguro se acrecentará con los años». En 2017 fue reconocido con el Premio Nacional de la Música y la Universidad de las Artes le confirió el diploma de Mérito Artístico.

NG comenzó a dejar una huella discográfica notable apenas un año después de su fundación con No te compliques. En la década de los 90 Échale limón y Veneno hicieron época. La crónica social más enardecida convivió desde entonces con las instrumentaciones imaginativas, al estilo de Mambo Murakami. Esa fue una constante en la obra de José Luis; en el álbum doble Mis 22 años, que lanzó en 2011 y al que convocó a decenas de brillantes colaboradores, se puede escuchar junto a Lucha luchador y Si yo tuviera una extraordinaria versión jazzeada de la Danza del fuego, de Manuel de Falla. En las noches de la Casa de la Música de Miramar, por largos años su plaza, antes de complacer a losiibailadores, solía abrir la tanda con España, de Chick Corea.

El músico siempre se asumió como patriota. Ahí está la imagen suya entonando una melodía con la flauta ante el lugar que guardan las cenizas de Fidel en Santiago de Cuba. «Gracias a Fidel Castro yo tengo una carrera y por eso vine a regalarle esta Canción para un amigo. Gracias a su idea de crear un sistema de enseñanza artística al alcance de todos», dijo aquella inolvidable mañana en Santa Ifigenia.

Presidente de #Cuba calificó de golpe duro muerte de #JoséLuisCortés ´´El Tosco´´

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, catalogó hoy de golpe duro la muerte de José Luis Cortés, conocido como El Tosco, y recordó cómo hace apenas unos meses el músico celebraba su 70 cumpleaños.

En su perfil de la red social Twitter, el mandatario calificó a Cortés como “fruto talentoso de la Escuela Nacional de Arte, un hijo humilde y legítimo de la Revolución Cubana”, y consideró que la cultura cubana debe estar de luto por la desaparición física del precursor de la timba, virtuoso flautista y compositor.

De acuerdo con una nota difundida por el Instituto Cubano de la Música (ICM), el artista falleció como consecuencia de un accidente encefálico hemorrágico y, por decisión familiar, su cadáver será velado en ceremonia íntima y sepultado de manera inmediata.

El texto de la entidad de la nación caribeña reconoció su destreza como instrumentista y orquestador y su capacidad de liderazgo entre los colegas del gremio, y mencionó que, tras su permanencia en agrupaciones musicales como Los Van Van e Irakere, fundó NG La Banda, en 1988.

“Desde su carisma inigualable, articuló y lideró numerosas acciones en bien de la promoción de la música bailable y el jazz y se caracterizó por un gran respeto a su público y compromiso con la cultura y la revolución cubanas”, refirió el ICM en el comunicado.

La institución valoró asimismo que, en su condición de figura relevante de la música cubana, deja a las nuevas generaciones un ejemplo de rigor profesional, y una larga y fructífera carrera artística, siempre en defensa de los valores más auténticos de los ritmos criollos.

Cortés mereció el Premio Nacional de la Música, la Medalla Raúl Gómez García, la Distinción por la Cultura Nacional, la réplica del machete de Máximo Gómez y la llave de la ciudad de Santa Clara, entre otros lauros y condecoraciones.

#Cuba lamenta muerte de exprimer ministro de San Cristóbal y Nieves

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El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, envió hoy condolencias a familiares, amigos y al Gobierno de San Cristóbal y Nieves por el reciente fallecimiento del exprimer ministro Vance Amory.

Desde su cuenta oficial en Twitter, el canciller destacó que como enviado especial el político representó dignamente a su país en diversos eventos, como la XX Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, celebrada en diciembre de 2021 en La Habana.

Amory falleció el pasado 2 de abril a los 72 años de edad a causa de cáncer.

Fue fundador del partido Movimiento de los Ciudadanos Responsables en 1987, primer ministro entre 1992 y 2006 y para el periodo 2013-2017, además de titular de Deportes de la administración de San Cristóbal y Nieves.

#CUBA EXPRESA CONDOLENCIAS ANTE ACCIDENTE AÉREO EN #CHINA

«Nuestra solidaridad con el hermano pueblo y Gobierno de la República Popular China por la lamentable pérdida de vidas humanas causada por el trágico accidente aéreo ocurrido en el sur de esa nación. Lleguen las más sentidas condolencias a familiares y allegados de las víctimas», escribió en Twitter el miembro del Buró Político, Bruno Rodríguez. El también Canciller cubano hizo referencia al vuelo MU 57-35 de la compañía China Eastern Airlines que se estrelló en una zona montañosa. El avión despegó en Kunming rumbo a Guangzhou con 123 pasajeros y nueve tripulantes a bordo. (twitter)