Homofobia en #EEUU y #Cuba: olvidar la historia cuando interesa

Cuando en junio de 2015, una sentencia del Tribunal Supremo de EEUU amparó en todo el país el matrimonio entre personas del mismo sexo, no leímos referencias a las humillaciones, detenciones, acosos, cárcel, despidos o ingresos en hospitales psiquiátricos sufridos por miles de lesbianas, gais o personas transgénero de aquel país, durante décadas. Pero para informar sobre la reciente aprobación, en Cuba, del Código de las Familias, que incluye el matrimonio igualitario, los medios nos martillean con que la Isla “durante décadas reprimió y marginó a los homosexuales”.

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- En EEUU, en los años 60, las relaciones homosexuales eran, a excepción del estado de Illinois, ilegales (1).

Hasta bien entrada la década del 70 no fueron derogadas en una veintena de estados las llamadas “leyes contra la sodomía” (2), que continuaron en vigor en otros 14 hasta el año 2003, cuando el Tribunal Supremo las abolió (3). En Idaho, por ejemplo, la “sodomía” podía implicar la cadena perpetua y en Míchigan 15 años de prisión.

Durante décadas, funcionó la Orden Ejecutiva 10450, que impedía a las personas homosexuales trabajar en el gobierno federal (4), así como ejercer profesiones como el derecho o la medicina.

El Servicio Postal de EEUU mantenía un registro de los domicilios que recibían material relacionado con la homosexualidad (5). Y, hasta 1990, el Servicio de Inmigración y Naturalización podía prohibir la entrada en el país de homosexuales extranjeros (6).

En los años 60, las redadas policiales eran constantes. En 1964, el alcalde de Nueva York lanzó una campaña de detenciones masivas para “librar a la ciudad de bares gais”, que podrían “empañar” la imagen de la Feria Mundial que se iba a celebrar (7). Otras ciudades y estados siguieron esta cacería homófoba en bares, parques, playas o universidades de todo el país.

Por eso, resultó curioso que, cuando en junio de 2015, una sentencia del Tribunal Supremo de EEUU amparó en todo el país el matrimonio entre personas del mismo sexo, no leyéramos, en las noticias y reportajes de la prensa internacional, referencias a esta historia terrible de discriminación (8) (9) (10). Mucho menos que apuntaran al “régimen estadounidense” como responsable de las humillaciones, detenciones, acosos, cárcel, despidos o ingresos en hospitales psiquiátricos sufridos por miles de lesbianas, gais o personas transgénero (11).

Para las noticias sobre EEUU sobra el contexto histórico. No para las de Cuba. Para informar sobre la reciente aprobación del Código de las Familias que incluye el matrimonio igualitario, los medios nos martillean con que la Isla “durante décadas reprimió y marginó a los homosexuales” (12). Con una referencia obsesiva: las “Unidades Militares de Ayuda a la Producción”, campamentos agrícolas, sustitutorios del servicio militar, a los que, en Cuba, se enviaba a varones homosexuales (13) (14) (15). Estas UMAP fueron, sin duda, “una gran injusticia”, como dijo Fidel Castro, pero es preciso aclarar que fueron desmanteladas a dos años y medio de su creación en 1965 (16).

Pablo de Llano, excorresponsal en Miami del diario El País, publicaba uno más de sus reportajes tendenciosos contra Cuba, titulado “La historia no te absolverá”, en el que trataba en ensuciar y minimizar la importancia del citado Código cubano (17). “Cuba aprueba el matrimonio gay, un avance que no borra la antigua represión castrista de la diversidad”, afirmaba.

Ni que decir tiene que, en ningún medio, leeremos una comparación sobre las garantías legales que, hoy, tienen las personas LGTBQ+ en Cuba y EEUU. Mientras en la Isla el Código de las Familias y la nueva Constitución -aprobada en 2019- blindan sus derechos, en menos de la mitad del territorio de EEUU existe legislación que prohíba la discriminación por orientación sexual e identidad de género en el empleo o la vivienda, por ejemplo (18). Además, la aplicación y legalidad del matrimonio igualitario, en numerosos estados, aún pende del hilo de las decisiones judiciales cruzadas (19) (20).

Conclusión: escuece que la Revolución cubana corrija errores del pasado y salde sus propias deudas históricas. Y más aún que lo haga en construcción democrática y colectiva. Que sigan sufriendo.

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