El árbol más grande del mundo es cubierto con aluminio para evitar que el fuego lo consuma

La base de General Sherman, el árbol de mayor volumen de todo el mundo, fue cubierta por un grupo de más de 300 bomberos con una fina capa de aluminio. Foto: AFP

En una imagen dramática, General Sherman, el árbol más grande del mundo, fue cubierto con aluminio para evitar que el fuego lo consuma. El Parque Nacional de las Secuoyas, hogar de algunos de los seres vivos más grandes y longevos del planeta, es un área natural amenazada por los estragos de la emergencia climática.

Con los incendios Colony, Paradise y Walkers creciendo al sur del Parque, las secuoyas gigantes (el ser vivo más grande del mundo) enfrentan un panorama inédito.

A pesar de que son uno de los árboles mejor adaptados al fuego (gracias a una corteza que alcanza más de 50 centímetros de grosor) y en ocasiones los pequeños incendios controlados resultan beneficiosos para la propagación de sus semillas contenidas en los conos, las condiciones extremas de los incendios de este verano en California están consumiendo a decenas de ejemplares de la especie.

El aumento de las llamas el fin de semana pasado provocó la imagen más icónica de los últimos incendios del verano en California: la base de General Sherman, el árbol de mayor volumen de todo el mundo, fue cubierta por un grupo de más de 300 bomberos con una fina capa de aluminio, con el fin de evitar que las llamas lo consuman en caso de que alcancen la zona.

Con 2 000 toneladas de peso y 83.8 metros de altura, General Sherman es la atracción principal del Parque Nacional de las Secuoyas, ubicado a 260 kilómetros al norte de Los Ángeles. Esta secuoya gigante tiene una circunferencia de 31 metros en su base y una placa que indica a sus visitantes que están ante el ser vivo de mayor biomasa en el planeta.

El 19 de septiembre, todos los campamentos de la zona, incluidos los del Parque Nacional de las Secuoyas y el vecino Parque Cañón de los Reyes cerraron hasta el 30 de septiembre. Foto: Patrick T. Fallon / AFP

Además de General Sherman, los bomberos envolvieron a algunos de los árboles más grandes e icónicos de la zona, entre ellos un conjunto conocido como los Cuatro Guardias, todos con poco más de 2 000 años de vida.

El 19 de septiembre, todos los campamentos de la zona, incluidos los del Parque Nacional de las Secuoyas y el vecino Parque Cañón de los Reyes cerraron hasta el 30 de septiembre.

Según el Servicio de Parques Nacionales, los incendios conocidos como el Complejo KNP iniciaron el 9 de septiembre debido a los relámpagos en la zona. Hasta el momento, el fuego, favorecido por el viento, ha consumido 72 kilómetros cuadrados. Aunque oficialmente se considera que se trata de tres incendios distintos (Paradise, Colony y Cabin), las autoridades aseguran que Paradise y Colony se han fusionado en un incendio mayor.

800 kilómetros más al norte, la situación es similar en el Parque Nacional Redwood, hogar de Hyperion (el árbol más alto del mundo con 115.85 metros de altura) y otras secuoyas rojas de alturas similares. Cuatro incendios que siguen creciendo en un radio de 60 kilómetros rondan la otra reserva de árboles gigantes del mundo.

Al momento, el fuego ha consumido 72 kilómetros cuadrados. Foto: Brian van der Brug / Los Angeles Times via Getty Images

Con los incendios Colony, Paradise y Walkers creciendo al sur del Parque, las secuoyas gigantes (el ser vivo más grande del mundo) enfrentan un panorama inédito. Foto: Al Seib / Los Angeles Times

#AntonioGuterres suena alarma en #NuevaYork: El mundo está al borde del abismo

Por: David Brooks

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, pronuncia el discurso inaugural de la 76 Asamblea General el 20 de septiembre de 2021. Foto: Reuters

Nueva York. El jefe de la diplomacia mundial no fue muy diplomático en su mensaje: “estoy aquí para sonar la alarma: el mundo tiene que despertarse. Estamos al borde del abismo -y procediendo en el sentido equivocado. El mundo nunca ha estado tan amenazado. O tan dividido”.

Antonio Guterres, secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) inauguró este martes el debate anual de alto nivel de la Asamblea General afirmando que “enfrentamos la cascada de crisis más grande de nuestras vidas”, entre ellas la del cambio climático, la pandemia global, amenazas a la paz y los derechos humanos y crecientes brechas, mientras que “la solidaridad está ausente en la acción -justo cuando más la necesitamos”.

Condenó como “obsceno” y como una “acusación moral del estado de nuestro mundo” que una mayoría del mundo más rico ya está vacunada cuando más del 90 por ciento de los africanos siguen esperando por su primera dosis.

Denunció también el incremento la desconfianza, producto de promesas incumplidas, derechos violados, corrupción y advirtió que ante “multimillonarios dándose un paseo de placer al espacio mientras millones padecen hambre en la tierra… y los jóvenes no ven un futuro… los pueblos a los que servimos y representamos pueden perder fe” en sus gobiernos e instituciones.

Llamó por una renovación del “contrato social” y que para eso se requiere superar seis “brechas”: la de la paz, incluyendo no sólo entre países, sino dentro de ellos, y advirtió que “los golpes de Estado” han regresado; la del clima; la brecha entre ricos y pobres -y eso empieza, dijo, poniendo fin a la pandemia para todos en todas partes; la brecha entre géneros; la de la confianza; y la brecha entre generaciones.

En torno a ésta última, afirmó que una investigación reciente en 10 países registró que la mayoría de los jóvenes sufren altos niveles de ansiedad y angustia por el estado del planeta y advirtió a los mandatarios: “un 60 por ciento de sus futuros votantes se sienten traicionados por sus gobiernos”.

Concluyó que “la mejor manera de avanzar los intereses de sus propios ciudadanos es por avanzar los intereses en nuestro futuro común”. [https://estatements.unmeetings.org/estatements/10.0010/20210921/AT2JoAvm71nq/evrRTWsE4dxD_es.pdf].

El desfile

Guterres, y varios de los oradores que lo siguieron en el desfile interminable de discursos de mandatarios o sus representantes ante la máxima organización multilateral, reconocieron la gravedad de la crisis del cambio climático, la pandemia y los mismos temas y desafíos de todos los años en discursos que, en gran medida, son elaborados para consumo interno en cada uno de sus países.

El presidente de China, Xi Jinping, resaltó la necesidad de la solidaridad internacional para enfrentar la pandemia y ampliar los esfuerzos a fin de apoyar el desarrollo internacional sobre todo de países más pobres. En un discurso por video (a los gobiernos seles ofreció la opción de ofrecer discursos presenciales o por video este año), afirmó que “es preciso hacer de las vacunas bienes públicos globales” para garantizar sus acceso universal, sobre todo a los países más pobres.

En obvia respuesta a Estados Unidos (sin mencionarlo su nombre) sobre la “competencia”, declaró que “el éxito de un país no tiene que implicar el fracaso de otros país, y el mundo es suficientemente grande para acomodar el desarrollo en común y el progreso de todos los países”.

Y aparentemente reprobando el papel de Washington como juez internacional de la democracia, el líder chino señaló que “un mundo de paz y desarrollo debe abarcar a civilizaciones de diversas formas, y debe acomodar rutas diversas a la modernización. La democracia no es un derecho especial reservado para un país individual, sino un derecho que los pueblos de todos los países deben gozar”.

Condenó toda intervención militar externa para “las llamadas transformaciones democráticas” y recordó que “China nunca ha invadido o atropellado a otros ni buscado la hegemonía en el pasado, tampoco lo hará en el futuro”.

Un nuevo actor en el escenario internacional este año fue el presidente Pedro Castillo Terrones de Perú, quien llegó al podio con su gran sombrero emblemático y recordó que él marca la “primera vez que un maestro rural ha asumido el poder” como resultado de un voto por el cambio social sustentable en su país. Aseguró que su gobierno está en contra de la exclusión y por la justicia social, “no sólo consolidar el imperio de la ley, sino hacer valer los derechos del pueblo”. Enfatizó, como maestro, la educación como clave para el futuro, afirmando que “un pueblo educado nunca será engañado”.

Jair Bolsonaro de Brasil se destacó por no respetar los requisitos de vacunación dentro de la ONU y en Nueva York y al ofrecer uno de los discursos más llenos de falsedades -competencia a veces intensa aquí- al esencialmente proclamar a Brasil como un milagro económico, social y político y hasta ecológico, sugiriendo que un 84 por ciento del Amazonas está intacto y que un 66 por ciento de su país está cubierto de la vegetación nativa de “cuando el país fue descubierto”. Eso sí, afirmó que Brasil “tiene a un presidente que cree en Dios, respeta a los militares, valora la familia es leal a su pueblo… es mucho, una base sólida, si consideramos que estábamos al borde del socialismo”.

El nuevo presidente de Irán, Ebrahim Raisi, en un mensaje de video, denunció a Estados Unidos declarando que “al mundo no le importa sobre ‘America primero’ o ‘America está de vuelta’ -repudiando consignas de Trump y Biden- al condenar que “las sanciones son la nueva manera de guerra de Estados Unidos” contra otras naciones. No dio indicaciones de progreso en las negociaciones para rescatar el acuerdo nuclear abandonado por Trump.

También hablaron este primer día -apenas el inicio de una semana de discursos- los mandatarios de Colombia, Chile y Turquía entre otros.

No hay datos de cuánta gente alrededor del mundo está viendo este “debate”, pero sí se sabe que lo más visto en la ONU no incluyó a ningún mandatario o figura política: más de 6 millones vieron el video de un grupo de pop coreano BTS invitado a la ONU el lunes para promover las vacunas y la esperanza juvenil y donde presentó su nuevo video “Permiso para bailar” grabado en la sede mundial [https://youtu.be/9SmQOZWNyWE].

El cambio climático y la pandemia -que algunos señalaron está relacionado a la crisis ecológica planetaria- fueron el marco de la mayoría de los discursos en este primer día. Pero aunque la retórica podía llegar a ser extraordinaria, las palabras están lejos de ser traducidas en acciones. La ONU presentó un informe la semana pasada que demuestra que los países no están cumpliendo con sus compromisos bajo el Acuerdo de París, donde se requiere una reducción del 45 por ciento en emisiones para 2030, pero en lugar de eso, bajo los compromisos actuales en colectivo, en lugar de reducir las emisiones éstas se elevarán un 16 por ciento para 2030.

“Es bastante fácil entender por qué los emisores más grandes de carbono del mundo y los mayores productores de combustibles fósiles quieren que parezca que están tomando suficiente acción climática con sus discursos elegantes. El hecho de que aun se salen con la suya es otro asunto”, comentó este martes Greta Thunberg, la joven activista ecológica más famosa del mundo.

(Tomado de La Jornada)