#Trump, el «único» responsable

#EEUU #Capitolio

Casi dos años después, y todavía hoy, el inconcebible asalto y toma del Congreso de Estados Unidos, el 6 de enero de 2021, está por «resolverse» judicialmente

Casi dos años después, y todavía hoy, el inconcebible asalto y toma del Congreso de Estados Unidos, el 6 de enero de 2021, está por «resolverse» judicialmente.

El informe final de la Comisión que investigó el hecho sacó una conclusión para nada nueva: «Trump es el único responsable».

Sentenciar que lo ocurrido es parte de un sistema que sustenta su «democracia» en la retórica de valores cuestionados por el mismo andar del entramado político del país, sería mucho pedir a quienes han formado parte del grupo investigador de los sucesos en el Capitolio estadounidense.

La citada Comisión recomienda «que, como consecuencia, se le prohíba al exmandatario ocupar cargos públicos».

No obstante, cuando escribo estas líneas, sigo pensando que, por encima del exmandatario, el máximo responsable es el sistema dominante de lo sucedido ese día, de lo que ocurrió antes, y de lo que sucede hoy, ese que se quiere imponer por la fuerza al resto del mundo, y para ello se usa un estandarte obsoleto en ese país: el de «su democracia».

Aunque el informe dado a conocer cuenta con 845 páginas, y para elaborarlo se acudió a más de mil entrevistas, para nada se toca la génesis del asunto. Es decir, no se hace ningún cuestionamiento a la base del sistema ni a lo que hay intrínseco en el modelo político y judicial que se supone tenga que cumplir un mandatario.

Bien valdría la pena que otra comisión, como la que juzga al expresidente Trump, investigue y proponga castigo para gobernantes como el actual, cuyas promesas preelectorales se han convertido en ofrecimientos que no se cumplen y, lejos de ello, mantiene una política genocida contra un país vecino, Cuba, por el solo hecho de que haya logrado su independencia y no acepte la sumisión a ninguna potencia extranjera.

En este caso, la hipotética Comisión podría acudir a las resoluciones que cada año, en Naciones Unidas, la casi totalidad de los países –excepto Estados Unidos e Israel, y uno que otro país de turno–, condena el bloqueo y exige su eliminación.

A Trump, con toda justicia, se le acusa de alentar contra el proceso de transición democrática, simplificado en el cambio de un republicano por un demócrata. Y qué ha pasado desde entonces, cuando ese demócrata –Biden– prometió, al menos, eliminar las 243 medidas adicionales al bloqueo aplicadas por Trump, las que ha continuado aplicando al pie de la letra.

En el caso de lo que propone la Comisión sobre Trump, estaría por ver si se cumple la recomendación de «prohibir que pueda volver al cargo de presidente de Estados Unidos».

De las 11 recomendaciones, una ha obligado a traer al presente una enmienda de la Carta Magna de Estados Unidos, en la que se señala que aquellas personas que hayan prestado «ayuda o consuelo a los enemigos de la Constitución» pueden ser inhabilitados para ocupar cargos federales o estatales en el futuro».

La pregunta entonces sería: ¿Se quedará Trump sin trabajo? ¿Y Biden…?

Pienso que no solo en Estados Unidos, sino también en buena parte del mundo, se aplauda que al menos una Comisión cuestione la forma de actuar del Presidente en ese país.

Quedarán pendientes, entonces, las investigaciones y propuestas de sanción, para los que, siendo republicanos o demócratas, desde la Casa Blanca, ordenaron el bombardeo contra Yugoslavia, o la invasión y ocupación de Afganistán, Irak, o la invasión a Granada, los ataques a Panamá, y otros muchos hechos que tienen características de genocidio.

También se espera el momento en que los mandatarios de ese país escuchen y cumplan con los pedidos y exigencias de la comunidad internacional, para eliminar bloqueos como el que aplican hace más de 60 años contra Cuba, o se aparten de pactos internacionales que buscan la paz, y en vez de ello incentiven nuevas guerras, de proporciones incalculables, como la que se está escenificando en Ucrania y en la cual el actual presidente estadounidense, junto a la Unión Europea, no escuchan a los que piden diálogo y paz, mientras ordenan enviar más armas a Kiev para luchar contra Rusia.

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