Las elecciones en #EEUU y el «milagro» americano de #MarcoRubio

#EleccionesPresidenciales #Miami #Florida

El «don nadie y pequeño» Marco Rubio, como lo llamó alguna vez su actual protector, Donald Trump, logró imponerse a la demócrata Val Demings por el escaño que disputaban en las elecciones de medio término que culminaron este martes 8 de noviembre.

En un discurso pronunciado en Miami tras conocer la victoria ante sus seguidores del Partido Republicano, en tono eufórico, el ahora senador por tercera vez aseguró comprometerse «a trabajar por mantener el liderazgo mundial de Estados Unidos».

«Mi compromiso para el Senado con el Partido Republicano es poner el sentido común en primer lugar y trabajar para que nuestros hijos hereden el país más grande del mundo», sostuvo Rubio en tono ganador, según informa la agencia EFE.

Para justificar la grandeza norteamericana Rubio volvió a recurrir a la historia de su familia. 

Estados Unidos, dijo, es el país más grande y que da más oportunidades a las personas de todo el mundo, muestra de lo cual es que sus padres fueron modestos trabajadores y él ha podido estudiar derecho y llegar a convertirse, en un tercer mandato de 6 años, en senador de su país. 

Sin embargo no tardó en contradecirse a si mismo cuando al referirse a la política migratoria demócrata aseguró que «ningún país puede permitirse que entren por sus fronteras cada día 6.000 personas». 

«Los demócratas solo quieren que tengamos compasión por gente -inmigrantes- que vienen de todo el mundo». O sea, que de acuerdo con el reelecto senador, lo de «el país más grande y que da más oportunidades a las personas de todo el mundo», no pasa de mera consigna publicitaria.

Así lo prueba la gran paradoja de que esa nación, a pesar de ser la más rica del mundo, tiene algunos de los peores índices de pobreza entre los países más desarrollados, lo que equivale a que cerca de 40 millones de estadounidenses viven debajo de la línea oficial de pobreza.

Y no es un problema reciente asociado con el mal desempeño demócrata tras una pandemia mundial y una guerra en Europa. El problema sistémico que derrumba el eslogan propagandístico de «país de las oportunidades» viene desde mucho antes de 1964 cuando el entonces presidente Lyndon B. Johnson declarara una «guerra incondicional contra la pobreza».

No obstante, durante su discurso, el senador floridano no vaciló en afirmar además que: «Nuestro trabajo es defender los derechos de la igualdad de Estados Unidos», y de asegurar que «la historia de América inspira al mundo».

En materia de inequidad, el único ejemplo con que Estados Unidos le sirve de paradigma al mundo es con el de ser el país donde la desigualdad de ingresos y riqueza es mayor que en cualquier otro país desarrollado.

Marco Rubio, en vez de senador, debería postularse a una plaza de profesor de la Universidad Internacional de la Florida para transmitirle a las nuevas generaciones la experiencia de cómo un hijo de unos humildes cubanos, emigrados a Estados Unidos en 1956, logró renovar por tercera vez su mandato en el Senado.

Como bien dijo en su discurso de celebración: «Mis padres trabajaban en un hotel y mi madre como limpiadora, lo que no está mal, pero mi caso de superación es la misma historia de Estados Unidos».

Dentro de la historia de americana del senador no cabe, por supuesto, la de Orlando Cicilia, esposo de Bárbara, su hermana mayor, quien fuera arrestado por narcotráfico, cuando Marco Rubio tenía 16 años. 

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