La reunificación completa de #China, un paso inevitable de la historia

#ONU #Cuba #Taiwan

China aprecia la justa voz de Cuba y está dispuesta a trabajar con Cuba para defender conjuntamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y salvaguardar la equidad y la justicia internacionales

El 10 de agosto de 2022, la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado y la Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China publicaron un libro blanco titulado «La Cuestión de Taiwán y la Reunificación de China en la Nueva Era».

Este es el tercer libro blanco sobre Taiwán publicado por China. El primero, nombrado «La Cuestión de Taiwán y la Reunificación de China», fue publicado en 1993  y el segundo, «El Principio de Una Sola China y la Cuestión de Taiwán», salió en el 2000.

El nuevo libro blanco reitera que Taiwán es parte de China, demuestra la determinación y el compromiso del Partido Comunista de China (PCCh) y del pueblo chino con la reunificación nacional completa, y enfatiza la postura y las políticas del PCCh y el Gobierno para promover la materialización de la reunificación en la nueva era.

Hace poco tiempo, ignorando las fuertes oposiciones y serias gestiones de China, la presidenta de la Cámara de Representantes de los EE.UU., Nancy Pelosi, visitó la región Taiwán de China. Nuestro país consideró este gesto una violación de los asuntos internos y de nuestra soberanía, lo que llevó a una mayor tensión en el Estrecho de Taiwán.

Cuba reafirma el apoyo irrestricto al principio de «una sola China» (+ Video)

China ha tomado firmes contramedidas contra la colusión entre EEUU y las autoridades de la región Taiwán. La publicación del libro blanco ayudará a la comunidad internacional a comprender el origen de la cuestión de Taiwán y por qué China se opone resueltamente a los intentos de «independencia», procurados por el Partido Progresista Democrático de la región Taiwán, y a la interferencia de fuerzas externas.

Taiwán ha pertenecido a China desde la antigüedad. Esta declaración tiene una base sólida en la historia y la jurisprudencia. A partir de las dinastías Song y Yuan, el gobierno central de China estableció órganos administrativos para ejercer jurisdicción sobre Penghu y Taiwán. En julio de 1894, Japón lanzó una guerra de agresión contra China.

En abril de 1895, el gobierno Qing se vio obligado a ceder Taiwán y las islas Penghu a Japón. Despúes de la II Guerra Mundial, China recuperó Taiwán de jure y de facto a través de una serie de documentos con efecto legal internacional.

El 1 de octubre de 1949 se fundó la República Popular China (RPCh), sucesora de la República de China (1912-1949), y el Gobierno Popular Central se convirtió en el único gobierno legítimo de toda China. Como resultado natural, el gobierno de la República Popular China debía ejercer la plena soberanía de China, incluyendo Taiwán.

En octubre de 1971, la 26ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 2758, que resolvió todas las cuestiones políticas, legales y de procedimiento de la representación de China en la ONU, y aclaró que China tiene un solo escaño en esa organización internacional, cubriendo todo el país, incluido Taiwán, por lo que no existen las «dos Chinas» ni «una China, un Taiwán».

La resolución 2758 es un documento político reconocido mundialmente que resume el principio de una sola China cuya autoridad legal no deja lugar a dudas. El principio de “una sola China” representa el consenso universal de la comunidad internacional reconocido como normas básicas de las relaciones internacionales.  

Con China han establecido relaciones diplomáticas 181 países sobre la base de este principio.

Los secesionistas y las fuerzas anti-China plantean que el estatus de Taiwán aún no se ha determinado. Sus intentos de tergiversar y distorsionar los hechos históricos y empaquetar sus tramas separatistas están condenados a fracasar.

El PCCh está comprometido con la misión histórica de resolver la cuestión de Taiwán y lograr la reunificación completa de China. Bajo su liderazgo decidido, las personas de ambos lados del estrecho de Taiwán han trabajado juntas para reducir la tensión. Se han logrado grandes progresos en las relaciones durante las últimas siete décadas, especialmente desde que terminó el distanciamiento entre las dos partes. El aumento de los intercambios, la cooperación más amplia y las interacciones más cercanas han traído beneficios tangibles a todas las partes, especialmente en Taiwán. Esto demuestra que la amistad y la cooperación a través del Estrecho son mutuamente beneficiosas.

La completa reunificación nacional está impulsada por la historia y la cultura de la nación china y determinada por el impulso y las circunstancias que rodean nuestra revitalización nacional. El desarrollo y el progreso de China, sus grandes logros durante más de cuatro décadas de Reforma y Apertura y construcciones por la modernización, han tenido un profundo impacto en el proceso histórico dirigido a materializar la reunificación nacional completa. Nunca antes hemos estado tan cerca, confiados y capaces de lograr el objetivo de revitalización nacional.

La rueda de la historia avanza hacia la reunificación nacional, y ningún individuo o fuerza la detendrá. Las acciones de las autoridades del Partido Progresista Democrático han puesto en peligro la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán, socavando las perspectivas y restringiendo el espacio para la reunificación pacífica. Estos son obstáculos que deben eliminarse para avanzar en el proceso de reunificación pacífica.

Las fuerzas externas han alentado e instigado acciones de provocación por parte de las fuerzas separatistas; estas han intensificado la tensión y la confrontación en el Estrecho y socavado la paz y la estabilidad en la región Asia-Pacífico. Esto va en contra de las tendencias globales subyacentes de paz, desarrollo y cooperación en beneficio mutuo, y en contra de los deseos de la comunidad internacional y las aspiraciones de todos los pueblos. Confiar en fuerzas externas no aportará nada a los separatistas de Taiwán, y usar la isla para contener a China es algo condenado al fracaso.

Estamos listos para crear un vasto espacio para la reunificación pacífica, pero no dejaremos lugar para actividades separatistas de ninguna forma. La reunificación pacífica y «Un país,dos sistemas» son nuestros principios básicos para resolver la cuestión de Taiwán y el mejor enfoque para lograr la reunificación nacional. Estos principios tienen plenamente en cuenta las realidades de Taiwán y conducen a la estabilidad a largo plazo en la isla después de la reunificación.

Para lograr la reunificación pacífica, debemos reconocer que la parte continental y Taiwán tienen sus propios sistemas sociales e ideologías distintas. El principio de ‘Un país,dos sistemas’ es la solución más inclusiva a este problema. Es un enfoque basado en los principios de la democracia, demuestra buena voluntad, busca una resolución pacífica de la cuestión de Taiwán y ofrece beneficios mutuos. Las diferencias en el sistema social no son un obstáculo para la reunificación ni una justificación para el secesionismo.

Trabajaremos con la mayor sinceridad y haremos todo lo posible para lograr la reunificación pacífica. Pero, no renunciaremos al uso de la fuerza y nos reservamos la opción de tomar todas las medidas necesarias. El futuro de Taiwán radica en la reunificación de China, y el bienestar del pueblo en la Isla depende de la revitalización de la nación china. Nos uniremos a nuestros compatriotas chinos en Taiwán para luchar por la reunificación y nacional.

Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas hace 62 años, las relaciones entre China y Cuba han resistido la prueba de la cambiante situación internacional. Ambos países se han convertido en compañeros en el camino del socialismo, buenos socios en búsqueda del desarrollo común, buenos ejemplos de la lucha conjunta contra la pandemia y buenos camaradas de lucha que lleven a cabo la cooperación estratégica.

Cuba siempre ha decidido su posición y política sobre los problemas en función de sus propios méritos y siempre se ha posicionado del lado de la paz, la cooperación y la justicia. El mismo día que produjo la visita de Pelosi a la región Taiwán de China, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) emitió una declaración en la cual reafirma el apego irrestricto al principio de “una sola China”, y al reconocimiento de Taiwán como parte inalienable del territorio de China. La declaración rechaza las acciones encaminadas a lesionar la integridad territorial y la soberanía de China y enfatiza la preocupación por el incremento de las tensiones y el agravamiento de la situación en torno a Taiwán. Subraya que este contexto es resultado directo de la política agresiva y la elevada presencia militar de los EEUU y sus aliados en el Estrecho de Taiwán, los contactos militares y las sistemáticas ventas de armas, acciones que socavan la paz y seguridad regional e internacional.

China aprecia la justa voz de Cuba y está dispuesta a trabajar con Cuba para defender conjuntamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y salvaguardar la equidad y la justicia internacionales.

*El autor de este artículo, Ma Hui, es Embajador de China en Cuba.

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