#EEUU y #Europa sufren por las #sanciones que aplican a #Rusia

#Ucrania

Las economías de las potencias occidentales se han debilitado. La inflación se ubica en niveles muy altos, la confianza del consumidor se muestra frágil y el alza de las tasas de interés incrementa el riesgo de una recesión generalizada.

A la vez, la economía de Rusia no bajará tanto como se preveía, las exportaciones energéticas y de crudo se han mantenido y la demanda interna sigue a buen ritmo.

La descripción de la evolución de estas economías es del propio Fondo Monetario Internacional en su última actualización de las Perspectivas Económicas Mundiales. Deja en evidencia, aunque no lo dice explícitamente, el fracaso de las sanciones económicas a Rusia a partir del conflicto bélico en Ucrania.

Guerra económica que Occidente ha iniciado y se ha convertido en un bumerán, puesto que los mayores costos los está padeciendo la población europea por el alza de los costos energéticos y la aceleración de la tasa de inflación.

Alemania

Uno de los casos emblemáticos se desarrolla en la potencia europea, Alemania. Cada vez más empresas están renunciando a su producción en este país o han restringido sus operaciones comerciales debido al fuerte aumento de los precios de la energía.

Este es el resultado de una evaluación realizada por la Asociación de Cámaras Alemanas de Industria y Comercio (DIHK, en alemán) entre 3500 empresas de todos los sectores y regiones a nivel nacional.

El 16% de las empresas industriales se sienten obligadas a reaccionar ante la crisis energética actual reduciendo la producción o cediendo al menos parcialmente áreas de negocio. Casi una cuarta parte ya lo han hecho, y otra cuarta parte está en proceso de hacerlo. Aproximadamente la mitad de estas empresas afirman que todavía están planeando los pasos correspondientes.

«Estas son cifras alarmantes», dice el presidente de DIHK, Peter Adrian. Para agregar que «muestran cómo los precios de la energía elevados son una carga para nuestra ubicación. Muchas empresas no tienen más remedio que cerrar o trasladar la producción».

Estados Unidos

El crecimiento inferior registrado a principios del año, la pérdida de poder adquisitivo de los hogares y una política monetaria más restrictiva provocaron la baja de 1,6% en el PIB de Estados Unidos.

La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, afirmó que la economía estadounidense se encuentra en un estado de transición, no de recesión, a pesar de dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo.

La recesión, insistió Yellen, es un “debilitamiento generalizado de nuestra economía” que incluye despidos sustanciales, cierres de negocios, tensiones en las finanzas de los hogares y una desaceleración en la actividad del sector privado. “Eso no es lo que estamos viendo en este momento”, dijo durante una conferencia de prensa en el Tesoro.

Sin embargo, esos comentarios llegaron el mismo día en que la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio informó que el Producto Interno Bruto, la medida más amplia de la actividad económica, cayó 0,9% en el segundo trimestre. Inmediatamente después de una contracción del 1,6% en el primer trimestre, las dos caídas consecutivas cumplen la definición técnica de recesión.

La Oficina Nacional de Investigación Económica será el árbitro oficial de las recesiones y probablemente no se pronuncie durante meses. Yellen comenzó sus comentarios con una lista de los logros económicos de la administración del presidente Joe Biden. Pero la inflación ha demostrado ser el obstáculo más grande, aumentando 9,1% interanual en junio.

Los niveles de confianza de consumidores y empresas se han desplomado, y encuestas recientes muestran que una mayoría de estadounidenses cree que el país está en recesión.

Alimentos y Energía

El motor principal de la inflación mundial son los precios de los alimentos, en particular, de los cereales, como el trigo. También las restricciones a las exportaciones impuestas en varios países han provocado un aumento de los precios mundiales de los alimentos.

Los países de bajo ingreso, en los cuales los alimentos constituyen una parte importante del consumo, son los que más sienten los efectos de esta inflación.

En tanto, los últimos pronósticos del FMI sobre el envío de gas a Europa incorporan la expectativa de que el volumen se reducirá aún más. Una paralización completa de las exportaciones de gas ruso a las economías europeas en 2022 elevaría sustancialmente la inflación en todo el mundo en razón de los mayores precios de la energía.

En Europa, esto podría forzar el racionamiento energético, lo cual afectaría a los principales sectores industriales, y reduciría marcadamente el crecimiento en la zona del euro en 2022 y 2023.

Los riesgos para la economía mundial

Desde abril de 2022, las principales economías de Occidente han impuesto sanciones financieras adicionales a Rusia. La Unión Europea ha acordado prohibir las importaciones de carbón a partir de agosto de 2022, y el transporte por vía marítima de petróleo ruso a partir de 2023. Además, anunció que bloqueará el seguro y el financiamiento del transporte marítimo de petróleo ruso a terceros países antes de que termine este año.

El saldo de estas medidas para las perspectivas de la economía mundial resulta negativa precisamente por esta estrategia de Estados Unidos seguida por Europa de lanzarse a aplicar una batería de sanciones económicas a Rusia.

Los riesgos quedan en evidencia:

El conflicto bélico en Ucrania podría paralizar las importaciones de gas ruso a Europa.

La inflación podría ser más difícil de reducir de lo que se esperaba, ya sea porque la rigidez de los mercados de trabajo resulta mayor de lo previsto, o porque se desanclan las expectativas de inflación.

El endurecimiento de las condiciones financieras mundiales podría causar sobreendeudamiento en economías de mercados emergentes y en desarrollo.

Los nuevos brotes de COVID-19 y confinamientos, así como un empeoramiento de la crisis en el sector inmobiliario, podrían inhibir aún más el crecimiento en China.

La fragmentación geopolítica podría obstaculizar el comercio y la cooperación mundiales.

El suministro por gasoducto de gas ruso a Europa ha sufrido una fuerte contracción, situándose en torno al 40% del volumen del año anterior, contribuyendo así al fuerte incremento de los precios del gas natural registrado en junio.

Las consecuencias para las principales economías europeas de las sanciones económica a Rusia han sido peores de lo esperado, debido tanto al aumento de los precios de la energía como a la pérdida de confianza de los consumidores y el menor dinamismo de las manufacturas a causa de los persistentes problemas en la cadena de suministro y el aumento de los precios de los insumos.

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