La “ensalada” colombiana con receta patentada por Estados Unidos .

Por Luis Beatón

El “milagro” colombiano tiene su principal auspiciador en los gobiernos que desfilan por la Casa Blanca, en Estados Unidos, algo que tratará de apuntalar el secretario de Estado Antony Blinken en su visita “de trabajo” a la nación suramericana el próximo 20 de octubre.

Habrá un dialogo de Alto Nivel para fortalecer los esfuerzos de cooperación y servirá para llevar la relación con EE.UU. a un nuevo nivel, enfocado mucho más en la inversión extranjera en Colombia, robustecer el comercio, la generación de empleos, el mejoramiento ambiental, la igualdad de género, la transparencia y la reactivación económica pospandemia”, según un comunicado de la Cancillería colombiana.

Además, en el encuentro los altos funcionarios dialogarán sobre las oportunidades económicas y sociales; educación, cultura y deporte; medio ambiente, cambio climático y salud; energía e infraestructura; democracia, derechos humanos, seguridad, lucha contra las drogas y desarrollo rural.

Eso se digiere como algo normal si no existiera un trasfondo tenebroso,  sombrío y que asusta a los que aun consideran a la nación de las “bellas esmeraldas” como un ejemplo para sus vecinos.

Un reciente estudio divulgado por Rusia Today señala que ese país, punta de lanza de los estadounidenses para expandirse hacia la Amazonia y controlar sus riquezas, biodiversidad y grandes reservas de agua, posee el nada agradable galardón de tener el segundo mayor índice de criminalidad en el mundo. Colombia aparece en segundo lugar solo superada por la República Democrática del Congo con 7,75 puntos, los paisas tienen un índice de 7,66 puntos en ese Top 10.

Llama la atención que el presidente de Colombia, Iván Duque, pese a esos guarismos,  es partidario de declarar a Venezuela como promotor del terrorismo.

“No sea tan cínico”, reaccionó en Twitter el entonces canciller venezolano, Jorge Arreaza, dirigiéndose directamente a Duque. “Usted está al frente de un narcogobierno exportador de drogas y violencia. Una fábrica de terroristas en el poder que ha liquidado la opción de la paz interna y envía mercenarios para generar violencia y asesinar presidentes en la región”.

En la actualidad Bogotá compite con Afganistán en la producción mundial de narcóticos, los mismos que sirven a fines estadounidenses para desplegar y financiar políticas “encubiertas” en todo el mundo.

Aún hoy, muchos recuerdan el histórico Irán-contras, un escándalo que destapó el financiamiento del terrorismo contra Nicaragua con fondos provenientes de la droga. Colombia compite hoy por ser el primer productor mundial de cocaína, algo que Washington presuntamente trató de eliminar con un cuestionado plan que sirvió fondos cercanos a los cinco mil millones de dólares, armas, asesores y militares para preparar una especie de “portaviones terrestre” para expandirse por la región.

La visita de Blinken, por otra parte, sigue a conciliábulos entre Washington, la Unión Europea y las autoridades colombianas, hasta ahora el peón ideal para avanzar una “política” contra la Revolución Bolivariana en Venezuela.

Mientras el presidente recibía instrucciones en Estados Unidos, ocurrían encuentros en la vieja Europa entre el jefe de la diplomacia norteamericana,  Blinken, con funcionarios de Colombia y España, en sendas reuniones en París al margen de una reunión de la OCDE. Allí se cocinó la política contra Caracas y los planes para hacer fracasar el actual diálogo entre el gobierno del presidente Nicolás Maduro y la oposición que transcurre bajo buenos auspicios en la capital de México.

Entre otros planes, los que no son encubiertos, “la troica” aspira a restarle legitimidad y hacer fracasar las elecciones que tendrán lugar en Venezuela el 21 de noviembre, algo que impulsa el gobierno como  la única vía para dirimir los conflictos en el país, sin injerencia externa.

“Blinken y la vicepresidenta de Colombia y canciller, Marta Lucía Ramírez, hablaron de los esfuerzos que se están realizando para apoyar al pueblo venezolano en sus esfuerzos para restaurar la democracia”, dijo el vocero de la diplomacia estadounidense Ned Price en un comunicado citado por el sitio http://www.eleconomista.com.mx.

En este escenario trabajado para hacer fracasar el diálogo, entran a jugar otras opciones, entre ellas la encomendada al  almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, quien a finales de septiembre,  se reunió en territorio colombiano con la cúpula militar que al parecer dicta los destinos de ese país y mueve a su marioneta Iván Duque. 

Aunque se hable de que la visita de Blinken es para abordar una agenda bilateral,  lo que se denomina “el pollo del arroz con pollo” es Venezuela,  el jefe de la diplomacia de la Casa Blanca lo sabe al igual que su contrapartida paisa.

Es un guión que se trabaja desde hace años y que en los últimos meses parece reactivarse bajo la administración del presidente Joe Biden y su denominada nueva política hacia América Latina, que entre otras cosas tiene que “arreglar” una Colombia que produce cerca de un millón de toneladas de cocaína y cuyos destino primario son los estadounidenses.

Venezuela y Colombia comparten una porosa frontera de 2.200 kilómetros y  se sabe que la gente que está en el Palacio de Nariño sigue las aspiraciones ancestrales de apropiarse de parte del territorio venezolano, en especial la zona de Zulia donde hay importantes reservas de hidrocarburos, algo de lo que Bogotá carece para abastecer sus necesidades. Por ahí también anda un proceso secesionista de una llamada Medialuna venezolana en la que estaría Zulia y Táchira pero eso es otra historia en este guión.

Por otra parte, también  el Plan Colombia,  permitió a Washington siete bases en ese país, entre ellas una en la frontera con Venezuela, lo cual agravó la crisis diplomática  con sus vecinos.

En este escenario de conspiraciones  destaca  que Colombia  es el único país de la región reconocido como socio global extraterritorial  de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), algo que en su época el presidente Santos definió como un acuerdo práctico que significa más transparencia en las compras militares. Washington es el mayor exportar mundial de armas, algo que pesa para promover conflictos en todo el mundo. “Hay que buscar los mercados” y estos están en las guerras.

Santos pidió a la OTAN apoyo para “certificar los centros colombianos de desminado para poder dar ayuda a otros países que están interesados, como Afganistán”. Algunos análisis estiman que esto es la búsqueda de un mercado para exportar “personal calificado”, los mismos que durante años laboran con organizaciones como Blackwater en Irak y que no son más que paramilitares, mercenarios  y terroristas al servicio de los intereses estadounidenses, los mismos que asesinaron al presidente de Haití, Jovenel Moise. 

Desde la llegada de Iván Duque al poder el 7 de agosto de 2018, la élite colombiana ha intentado por todas las vías lavarse la cara criminalizando al gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro y se convirtió  en el armador político de Estados Unidos y su plan de intervención contra Venezuela.

Según un análisis de Misión Verdad llaman la atención las visitas a Colombia del almirante Faller, coincidiendo con el viaje en septiembre  Estados Unidos de Duque, y su interés en “inspeccionar”  lo que se preparó en la frontera con Venezuela junto a militares locales.

Asimismo es sustantivo que durante la presencia de Faller, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) denunció la incursión de un dron de la Fuerza Aérea de Colombia al Catatumbo venezolano, específicamente en el municipio Semprun, aunque algunas fuentes señalan que este no fue el primero visto en ese territorio.

También por esos días  se anunció la conformación de un nuevo Comando Específico de Norte de Santander, que reúne a 14 mil efectivos pertenecientes a la Brigada 30, Fuerza de Tarea Vulcano, Fudra 3 y el Comando Específico N.1 que, según las declaraciones de su Comandante, actuará especialmente en la Región del Catatumbo arreciando las operaciones ofensivas. Habría que preguntarse, hacia dónde, en Colombia o contra sus vecinos.

Eso, aunque actuará contra la población colombiana, en especial los indígenas, tiene un tufo a agresión contra territorio venezolano, algo que asusta a los que quieren la paz. Para muchos ya redoblan los tambores de la guerra.

Análisis afirman que desde Nariño tratan de promover el enfrentamiento con Caracas para desviar la atención de la crisis real, la de Colombia, donde los activistas indígenas,  promotores de los acuerdos de Paz y gente de pueblo que protesta contra el desgobierno de Duque tienen la de perder. Blinken “ayudará” a resolver el problema. Esa es la gran incógnita pero la respuesta es imaginable.

Exclusivo para Al Mayadeen Español

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