Manifestarse con legitimidad jamás entrañará atacar

Manifestarse con legitimidad jamás entrañará delinquir, robar, violentar, atacar, vandalizar. No hay civilidad posible cuando se actúa para sembrar el caos, anulando la responsabilidad social

Lo primero que la Revolución hizo fue enseñarle al pueblo a leer, para que pudiera pensar. Y pensar equivale a reflexionar sobre el mundo circundante, así como contribuir a perfeccionarlo mediante el aporte creador de sugerencias o críticas en pos de enmendar desaciertos. Mucho antes de las redes sociales, el cubano era ya un pueblo opinante en grado sumo. Valoramos acerca de todo: de deportes, cine, medicina, política….

Una esquina caliente donde se discute de béisbol, se impugnan jugadas y decisiones, dice tanto del ejercicio de la opinión como asistir a una asamblea vecinal de rendición de cuentas.

En estos encuentros en las cuadras las personas emiten criterios de lo humano y lo divino: desde el hueco en el medio de la calle o del pan que ayer fue fabricado sin el peso debido. Esas asambleas, mecanismos de expresión democrática sin parangón en el resto del mundo, han curtido, entre muchos otros caminos, a los cubanos en el arte de blandir juicios con argumentos, válidos o no, pero enarbolados con civismo y decencia.

Ha sido la norma, igual, en asuntos de tan amplio interés como los debates de proyectos de Constituciones u otros temas de máxima importancia social, en los que se ha convocado a la gente, en función de articular consensos de manera colectiva. Así fue el debate del proyecto de Constitución, efectuado del 13 de agosto al 15 de noviembre de 2018.

Consciente de que su valoración importaba y contaba, nuestro pueblo comprendió que estaba participando en el ordenamiento jurídico, económico, político y social que regirían la sociedad a través de una Carta Magna que luego sería aprobada por el 86,85 % de los votos, o sea, la mayoría de la población.

Esgrimir criterios no es ajeno a la praxis social insular; pero eso no fue lo que pretendieron los disturbios del 11 de julio.

Manifestarse con legitimidad jamás entrañará delinquir, robar, violentar, atacar, vandalizar. No hay civilidad posible cuando se actúa para sembrar el caos, anulando la responsabilidad social.

Vándalos, en realidad delincuentes, fueron quienes destrozaron cristales de tiendas y hurtaron productos que no eran siquiera alimentos. No merece respeto quien asume actitudes tan deplorables, o quien se las da de bravucón y ataca a la Policía.

Sacudidos por estos sucesos a los que no estamos acostumbrados, los cubanos de bien, que somos absoluta mayoría, ya hemos dicho que, amén de ser proclives al entendimiento, no vamos a permitir que nadie vulnere nuestra sagrada tranquilidad ciudadana, conquista y herencia de la Revolución.

No habrá resquicio para tales agresiones, ni oportunidades a las que un puñado de mercenarios impongan una agenda de mentiras y violencia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s