En #Cuba: Las aguas milagrosas de San Diego

Publicado por Alma

El complejo de baños termales de San Diego de Los Baños ha dado la bienvenida a pacientes de todo el país y de varias naciones del continente americano y Europa. De archivo: Ronald Suárez Rivas

El complejo de baños termales de San Diego de Los Baños ha dado la bienvenida a pacientes de todo el país y de varias naciones del continente americano y Europa. Foto: Ronald Suárez Rivas

Autor: | ronald@granma.cu

Historia y leyenda

Todo comenzó en la primera mitad del XVIII. Cuentan que en uno de los cafetales de la zona, un esclavo empezó a presentar lesiones en la piel, y ante el temor de que pudiera contagiar al resto de la dotación, el dueño mandó a expulsarlo.

Al parecer, el enfermo encontró los manantiales de agua caliente en las orillas del río San Diego, y decidió refugiarse allí en espera de la muerte. Sin embargo, al cabo de un tiempo, el hombre regresó junto a los suyos completamente curado.

El hecho despertó la curiosidad de cómo había podido mejorar, y dio origen a la leyenda de que las aguas del San Diego hacían milagros.

Según el doctor Dagoberto Blanco, actual director del balneario, ya a mediados del siglo XIX, miles de enfermos llegaban anualmente hasta acá desde regiones distantes, para sumergirse en sus manantiales con propiedades minero-medicinales, y hacia 1898 se establecieron los primeros médicos en el lugar, con la intención de realizar investigaciones y tratardirectamente a sus pacientes.

En 1945, el sitio fue reconocido por el Ins­tituto Nacional de Hidrología y Cli­matología Mé­dicas, por la calidad de sus aguas, luego de que los estudios físico-químicos y microbiológicos, confirmaran sus cualidades analgésicas, relajantes, antiinflamatorias y cicatrizantes.

“Esto las hace apropiadas para el tratamiento de las artropatías, las artrosis, las enfermedades reumatológicas y una gran parte de las enfermedades degenerativas del sistema nervioso central.

“Además, los pacientes con secuelas de traumatismos neuro-cerebrales u ortopédicos, y patologías dermatológicas como la soriasis, mejoran significativamente con estas aguas que nunca se agotan, y oscilan entre los 36 y los 38 grados de temperatura”, asegura el especialista.

Una cura para el balneario

Tales propiedades le valieron a los manantiales de San Diego renombre internacional, y motivaron la construcción, entre 1948 y 1952, de un moderno balneario con ocho piscinas y 24 baños privados, al que acudieron a tratarse en su momento, personas de muchas partes del mundo.

“En nuestros archivos se conservan las historias clínicas de pacientes de varios países de América y de Europa, incluyendo Estados Unidos, Canadá, México, Chile, España, Ita­lia, Bélgica, Portugal…”, afirma el doctor Da­go­berto.

Con el triunfo de la Revolución, parte de las instalaciones del centro funcionaron durante un tiempo como hospital de recuperación nu­tri­cio­nal y como policlínico, y también se fueron incrementando los servicios terapéuticos, com­ple­mentarios al tratamiento con sus aguas curativas.

“Entre ellos el uso de la medicina natural y tradicional, con un dispensario donde se preparan un grupo de pomadas y compuestos para las enfermedades de la piel”, apunta el directivo y añade que todo ello propició que esta se convirtiera en una institución balnearia, con servicio de rehabilitación integral.

Desafortunadamente, el deterioro que pro­vocan la humedad y el calor que se desprende de sus aguas, combinado con la falta de mantenimiento, provocó que con los años, el área termal solo pudiera utilizarse de forma parcial, hasta que la violenta crecida del río, tras el paso de los huracanes Gustav e Ike en el verano del 2008, acentuara los daños y obligara al cierre del principal servicio de la instalación.

El camino de la recuperación

Así permaneció durante más de un lustro, hasta que la aprobación de un proyecto de iniciativa de desarrollo local (IMDL), permitiera iniciar en el 2014 el rescate del balneario.

Los manantiales naturales oscilan entre 36 y 38 grados durante todo el año, y las aguas contienen azufre, sulfatos, calcio, sodio, cloro, magnesio y fluoruro. Foto: Ronald Suárez Rivas

Los manantiales naturales oscilan entre 36 y 38 grados durante todo el año, y las aguas contienen azufre, sulfatos, calcio, sodio, cloro, magnesio y fluoruro. Foto: Ronald Suárez Rivas

José Ramón Cabrera, primer vicepresidente del Consejo de la Administración Mu­ni­cipal (CAM) de Los Palacios —territorio don­­de está enclavado el centro—, precisa que el mon­to total de la inversión ascenderá a 355 000 CUC  y 1,4 millones de pesos, a ejecutar en tres etapas.

“La primera de ellas se concentró durante el 2015, en la rehabilitación de una sección del área termal, que abarca tres piscinas y siete baños individuales, a fin de reactivar el servicio a los pacientes.

“Unido a esto se trabajó en el lobby, las consultas, la cafetería, y el gimnasio”, detalla el funcionario, y agrega que aunque no forma parte del proyecto, también se concluyó la restauración de un hotel que brinda alojamiento a pacientes y familiares.

Solo en el primer semestre de este año, ello ha hecho posible la aplicación de más de 87 000 técnicas de tratamiento a 4 596 personas remitidas desde todo el país. Es el caso del niño Javier González, que viene de Sancti Spí­ritus, con su mamá, o de Dawer Xander, que lo hace desde Matanzas.

No obstante, el vicepresidente del CAM asegura que este es solo el comienzo.

Durante el 2016 —señala—  continúan las labores en una segunda sección de baños, similar a la que ya funciona. La recuperación total de la edificación deberá completarse el próximo año.

El propósito —sin descuidar su misión como institución del ministerio de Salud Pú­blica—, es insertar al balneario dentro de un proyecto turístico que pretende aprovechar las bondades naturales, históricas y culturales de esta zona de Pinar del Río, e incluye además el Parque La Güira, un gran complejo recreativo también recuperado hace dos años, y la Cueva de los Portales.

En esta dirección, San Diego recibió en el mes de mayo de 2016 los permisos para extender sus servicios al turismo.

“Esta nueva modalidad, permitirá hacer sostenible el mantenimiento de este centro, que por sus dimensiones y sus características, resulta complejo y costoso”, considera su director, Dagoberto Blanco.

Al respecto, asegura que los tratamientos que aquí se aplican, por un personal altamente calificado, no solo son beneficiosos para quienes presentan algún problema de salud, sino que los baños termales, los masajes y el uso de los fangos minero-medicinales, también ayudan a ganar en calidad de vida.

Lo recaudado a partir de esta nueva experiencia son cifras todavía modestas, que deberán multiplicarse en la medida en que se abra la segunda área de baños, se promocionen los servicios, y crezcan las capacidades de alojamiento en este pueblito afincado a las faldas de la cordillera pinareña, que ya floreció una vez, gracias a la fama bien ganada de sus aguas milagrosas.

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