Un 1ro de enero

Publicado por Alma

Por José Luis Alonso Lanza/Razones de Cuba

Recuerdo que estaba muy contento a pesar de que mis viejos hablaban bajito. Solo pensaba en el día de Reyes y en la bicicleta tan deseada. También recuerdo que a las 12 de la noche de aquel 31 de diciembre, mi vieja tiró su cubo de agua y dijo bajito: ¡que se vaya! Para mí, no había pasado ni una hora cuando el difunto vecino de la esquina tocaba en la ventana del cuarto de mis viejos, donde yo había aprovechado para acostarme entre los dos, y gritó: ¡Richard, se cayó Batista, se cayó Batista!

Yo ya conocía de Fidel y de la Sierra por lo que se oía en casa de Radio Rebelde, pero bueno, eso es otra historia.

A pesar de todo lo que digan, el 1ro de enero del 1959, marcó un hito en la historia de Cuba. La guerra comenzada por Fidel en diciembre del 1956, luego del desembarco del Granma con un grupo guerrillero, que posteriormente fue nutriendo de campesinos, estudiantes,…, triunfó por el bien de todos los cubanos. Muchas personas de aquella época estaban cansados de todos los atropellos de Fulgencio Batista y la horda de asesinos que trataban de sostenerlo en el poder.

Creo que en La Habana, en aquel amanecer no había alguien que no gritara de alegría por la caída del dictador: ¡Viva Fidel! Pero los asesinos no gritaban, esos trataron de pasar desapercibidos y huir a los Estados Unidos, país que recibió a los Ventura,  a los Masferrer, y los lacayos del déspota de Batista.

Como muchos otros, este cubano de a pie, es de lo que predica que la revolución triunfante de enero del 1959, no fue un acto fortuito de gente tratando de hacerse con el poder, como paso en 1933 con la caída de Machado. Todo el movimiento revolucionario llevado a cabo por Fidel y sus compañeros tiene un antecedente muy fuerte en las acciones de 1953 con el ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Después del golpe de estado del 10 de marzo para evitar el triunfo de la oposición, llamada de izquierda (por tener intereses ajenos a la llamada derecha), Fidel denuncia a Batista ante un tribunal de Urgencia por violación tácita de la constitución entre otro grupo de delitos. Pero Fidel conocía de antemano, cuál sería el veredicto del tribunal, por lo que en su acusación dejó bien planteado:

“Evidenciará si es que sigue funcionando con plenitud de facultades si es que no se ve imposibilitado por la fuerza, si es que no ha sido abolido también el cuartelazo (…) Si existen tribunales, Batista debe ser castigado, y si Batista no es castigado (…) ¿cómo podrá después este tribunal juzgar a un ciudadano cualquiera por sedición o rebeldía contra este régimen ilegal producto de la traición impune?”

Fidel sabía que la única forma de derrotar al dictador, era por la lucha armada y creo que 1959, demostró esta idea, que fue apoyada por la totalidad del pueblo. Pero, si enumeráramos los aspectos que empezó a disfrutar el pueblo, como siempre, vamos a acabar discutiendo de política, porque ahí está la cosa: la Reforma Agraria, la Campaña de Alfabetización, la oposición de EE.UU., etc.

Ahora, ¿el hito marcado por el triunfo de la Revolución, el 1ro de enero del 1959, fue solamente en la historia de Cuba? ¡Claro que no! A partir del 1960 ya podemos empezar a hablar del gran pecado del que nos acusa hasta la fecha Estados Unidos, ser ejemplo de que: ¡Si se puede! Ya que pusimos a la luz del mundo nuestras evidencias, se conoció como en 72 horas se derrotó un ejército armado y apoyado por EEUU.

“Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución Socialista en las propias narices de Estados Unidos![1]. Y mientras se nos acusaba de terroristas, se daba protección a los Posada Carriles, quien es perseguido por tres países de América debido a sus actuaciones extremistas contra Cuba.

El ejemplo cubano sirvió para que hoy existiera una Revolución Bolivariana en Venezuela, una Revolución Ciudadana en Ecuador, que Evo Morales fuera elegido como presidente en la Republica de Bolivia, la tierra donde se derramara la sangre del Che.

Cuánto ha llovido desde aquel 1ro de enero del 1959. Cuánto hemos vivido. Y hoy, a 57 años de aquel amanecer, con la carga emocional de la partida física de Fidel, recordar nos hace correr una viril lágrima por la mejilla. Sí, ya sé, cosas de viejo. Pero todo ese recuento, que no cabe en dos cuartillas y un poco más, recuerdo el final de una carta pública enviada al presidente de los EE.UU. George W. Bush, donde Fidel, ese Fidel que nunca se podrá olvidar dice enfáticamente:

“Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: «Salve, César, los que van a morir te saludan». Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en defensa de mi patria.

¡Qué decirte cubano! ¡Llegaron y triunfaron! Se lo propusieron y lo lograron, y a pesar de todo, demos gracia a ese Gran Arquitecto del Universo, por habernos dado a un 1ro de enero y un Fidel.

[1] Discurso pronunciado por Fidel Castro el 16 de abril de 1961, en las honras fúnebres de las víctimas del bombardeo del día anterior

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